Cool
FAMOSOS

Carlos Alsina, periodista (56 años): «Éramos cinco hermanos y nos llevamos un año cada uno, imagina la banda»

"Vivíamos entre literas con mi abuela y mis padres", ha explicado el periodista

A pesar de que no nadaban en la abundancia, recuerda su infancia con mucho cariño

Alsina es uno de los presentadores más conocidos del mundo de la radio

Carlos Alsina se ha convertido en uno de los periodistas más famosos del momento. Su rigor para analizar la actualidad le han situado entre los grandes referentes de la radio. Sin embargo, mucho antes de ponerse delante de un micrófono, su historia comenzó en un hogar muy diferente al que muchos podrían imaginar.

El comunicador ha recordado en distintas ocasiones cómo fue crecer en una familia numerosa en pleno centro de Madrid. Una etapa marcada por la convivencia, la falta de espacio y una intensa vida familiar que, lejos de convertirse en un inconveniente, terminó dejando en él algunos de los recuerdos más felices de su infancia.

La infancia de Carlos Alsina

Carlos Alsina recuerda con humor aquellos años en los que ocho personas compartían un mismo piso. Allí convivían sus padres, su abuela y cinco hermanos cuya diferencia de edad apenas alcanzaba un año entre unos y otros. Una circunstancia que hacía que la casa estuviera permanentemente llena de actividad.

«Éramos cinco hermanos y nos llevamos un año cada uno. Imagina la banda. Padre, madre, hermanos y la abuela que vivía con nosotros», contó en una entrevista con El Mundo. Sus palabras reflejan el ambiente de un hogar en el que la cercanía era una obligación, pero también una fuente constante de complicidad.

Carlos Alsina en la radio. (Foto: Onda Cero)

Aquella vivienda obligaba a aprovechar cada rincón. El espacio era un bien escaso, por lo que la organización resultaba imprescindible para que todos pudieran convivir con cierta comodidad. Las soluciones prácticas formaban parte del día a día y terminaron convirtiéndose en algo completamente natural para toda la familia.

El periodista explicaba que las literas y los muebles cama eran elementos habituales en aquella casa. «La vida era muy divertida. En mi casa éramos muy de literas y de muebles cama», recordaba. Gracias a ese tipo de mobiliario era posible acomodar a una familia tan numerosa en un piso del centro de la capital, donde cada metro cuadrado debía aprovecharse al máximo.

Una casa llena de vida

Lejos de describir aquella situación como una época de dificultades, Alsina habla de aquellos años con mucha nostalgia. La convivencia permanente con sus hermanos hizo que crecieran prácticamente como una pequeña pandilla, compartiendo juegos, conversaciones y experiencias desde muy pequeños.

La escasa diferencia de edad entre ellos favorecía que tuvieran intereses similares, compartieran amistades y disfrutaran prácticamente de las mismas aficiones. Esa cercanía reforzó todavía más el vínculo familiar y convirtió la convivencia en una experiencia interesante.

El presentador ha explicado que aquella casa siempre estaba llena de vida. El ruido, las conversaciones y el movimiento eran constantes, algo casi inevitable cuando cinco hermanos convivían bajo el mismo techo junto a sus padres y su abuela.

Ese ambiente familiar contribuyó a moldear una personalidad abierta al diálogo y acostumbrada a escuchar a los demás. Aunque nunca ha atribuido directamente su vocación periodística a esa etapa, resulta inevitable pensar que crecer en un entorno donde siempre ocurrían cosas pudo influir en su forma de observar el mundo.

Los perros de Carlos Alsina

Otro de los aspectos que marcaron su infancia fue la presencia de los animales. Los perros ocuparon un lugar importante durante aquellos primeros años, una circunstancia que el propio Alsina ha recordado en una entrevista concedida al programa Como el perro y el gato.

«De niños siempre tuvimos perro», comenta el periodista. Sin embargo, esa convivencia con animales no pudo mantenerse de manera permanente.

Las limitaciones propias de vivir en un piso del centro de Madrid hicieron que durante una etapa tuviera que renunciar a compartir su día a día con perros. La falta de espacio acabó condicionando esa faceta de su vida, como ocurre en muchas familias urbanas.

Con el paso de los años, la situación cambió por completo. Cuando decidió trasladarse a una vivienda situada en un entorno mucho más tranquilo y con espacio exterior, pudo recuperar una costumbre que siempre había echado de menos.

«Luego, al venirme al casi campo, a una casa con un espacio exterior más allá de la pura vivienda los volví a tener», explicaba el periodista en El Mundo. Ese cambio de residencia le permitió reencontrarse con una forma de vida mucho más cercana a la naturaleza sin alejarse excesivamente de Madrid.

La presencia de perros volvió a formar parte de su rutina, recuperando una experiencia que asociaba directamente a sus recuerdos de infancia. Para Alsina, los animales representan también una forma de mantener vivo el vínculo con aquellos primeros años junto a su familia.

A pesar de la popularidad que ha alcanzado gracias a su trabajo en la radio, Carlos Alsina siempre ha procurado mantener un perfil muy discreto en lo que respecta a su vida privada. Rara vez habla de cuestiones personales y suele centrar todas sus intervenciones públicas en la actualidad informativa, sobre todo ahora que hay tantos problemas con el Gobierno de Sánchez.

Precisamente por ese motivo, las ocasiones en las que comparte recuerdos familiares adquieren un especial interés. Permiten descubrir una faceta mucho más cercana de un profesional conocido por su seriedad y por el rigor con el que afronta cada jornada informativa.