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Así es el verano de Isabel Preysler: entre Marbella, playas paradisíacas en Maldivas y reuniones familiares

Isabel Preysler es una de las grandes damas de la alta sociedad

La empresaria ha encontrado su particular refugio en la Costa del Sol

Siempre que puede pasa tiempo con sus nietos

Los veranos de Isabel Preysler se han convertido en uno de los temas de conversación más interesantes de los últimos tiempos. La empresaria ha conseguido que esta época del año sea una de las más especiales para su familia. Durante el otoño y la primavera tiene mucho trabajo, así que aprovecha los meses estivales para recuperar el tiempo con sus hijos y nietos.

Desde los años en los que compartía su vida con Julio Iglesias, pasando por sus etapas junto a Carlos Falcó, Miguel Boyer o Mario Vargas Llosa, cada verano ha reflejado también el momento personal que atravesaba. Hoy, ya alejada de aquella constante presencia en las portadas, disfruta de unas vacaciones mucho más reservadas, centradas en sus hijos y nietos.

Los veranos con Julio Iglesias

Las primeras grandes imágenes estivales de Isabel Preysler se remontan a los años 60. Durante su matrimonio con Julio Iglesias, ambos protagonizaron algunas de las estampas más comentadas de la prensa social, especialmente en destinos como Marbella, Peñíscola, Málaga o Lanzarote.

Sin embargo, el verano de 1977 terminó convirtiéndose en un símbolo del desgaste de la relación. Diversas publicaciones de la época reflejaron que, pese a la aparente normalidad, las largas ausencias del artista empezaban a pasar factura a un matrimonio que poco después acabaría separándose.

Marbella, el refugio de Carlos Falcó

Tras su ruptura, la vida sentimental de Isabel dio un nuevo giro con Carlos Falcó. Los veranos cambiaron de escenario y también de filosofía. Aunque Marbella continuó siendo uno de los destinos habituales, las vacaciones adquirieron un carácter mucho más familiar.

Durante aquellos años era habitual verla disfrutando de jornadas de playa junto a sus hijos, compartiendo comidas en chiringuitos y organizando la vida familiar con absoluta naturalidad. También convirtió en tradición sus visitas al conocido centro de bienestar Incosol, donde seguía los tratamientos de descanso más punteros del mercado.

En aquella época trascendieron algunas curiosidades, como el alquiler de una exclusiva vivienda equipada con búnker y huerto privado o sus frecuentes cenas en el restaurante La Meridiana, uno de sus establecimientos preferidos de la Costa del Sol. Fueron años en los que la prioridad dejó de ser el brillo mediático para centrarse en la estabilidad familiar.

La discreción de Miguel Boyer

Con Miguel Boyer llegó probablemente la etapa más reservada de Isabel Preysler. Las vacaciones perdieron protagonismo en la prensa del corazón y las reuniones sociales dejaron paso a encuentros mucho más íntimos.

Isabel Preysler posando en Puerta de Hierro. (Foto: Instagram)

La residencia de Puerta de Hierro, en Madrid, pasó a convertirse en uno de sus principales refugios estivales. Allí recibía a familiares y amigos relacionados con el mundo de la cultura, la política y la empresa, manteniendo siempre un perfil muy discreto.

Aunque continuó siendo una imagen muy solicitada por grandes firmas comerciales, Isabel consiguió reducir considerablemente la exposición pública durante los meses de verano, apostando por una rutina mucho más tranquila.

Los viajes con Mario Vargas Llosa

Tras el fallecimiento de Miguel Boyer, Isabel inició una nueva etapa sentimental junto a Mario Vargas Llosa. Sus vacaciones volvieron a transformarse y adquirieron un marcado carácter internacional.

Los cruceros por los fiordos escandinavos, las islas griegas o distintos países del Sudeste Asiático se convirtieron en algunos de los destinos habituales de la pareja. Durante aquellos viajes era frecuente que el escritor dedicara varias horas al día a trabajar en sus novelas mientras Isabel aprovechaba para descansar, leer y disfrutar del sol.

Algunas de aquellas escapadas dieron lugar a reportajes muy comentados en la prensa social, especialmente las imágenes tomadas en Grecia, donde ambos aparecieron disfrutando de unos días de descanso lejos de España.

Una nueva etapa marcada por la familia

La ruptura con Mario Vargas Llosa supuso un nuevo cambio en la forma de afrontar los veranos. Desde entonces, Isabel Preysler ha priorizado los encuentros familiares frente a los grandes viajes en pareja.

En los últimos años ha repartido su tiempo entre Madrid, Miami y las Maldivas. En Estados Unidos ha podido reunirse con Chábeli Iglesias, Julio Iglesias Jr. y también con Enrique Iglesias, disfrutando de la compañía de sus nietos.

¿Qué hacen los hijos de Isabel Preysler?

Aunque Isabel Preysler marcó durante décadas un estilo muy definido de vacaciones, ninguno de sus hijos ha seguido exactamente sus pasos.

Chábeli Iglesias lleva años instalada entre Estados Unidos. Tras crecer en Marbella, hoy alterna estancias en Florida con escapadas a Creta, sin perder el vínculo emocional con la Costa del Sol, que recuerda con frecuencia a través de sus publicaciones.

Julio Iglesias Jr., por su parte, suele pasar buena parte del verano junto a Ariadna Romero entre Miami, Punta Cana y la finca familiar de Ojén, en Málaga, donde encuentra el equilibrio entre descanso y reuniones familiares.

Enrique Iglesias continúa apostando por la máxima discreción. Aunque mantiene una intensa agenda profesional, siempre reserva tiempo para disfrutar de su familia lejos de los focos, especialmente en Bahamas, uno de sus destinos habituales.

Tamara Falcó combina desde hace años los viajes internacionales con escapadas a Sotogrande y Marbella junto a Íñigo Onieva, mientras que Ana Boyer, instalada en Doha junto a Fernando Verdasco, reparte sus vacaciones entre Ibiza y Madrid.