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Anne Igartiburu y su confesión sobre sus hijas adoptivas: «Era el momento vital que yo sabía que quería crear mi propio vínculo familiar, de dos niñas»

Anne Igartiburu es una de las presentadoras más famosas de TVE

Siempre ha intentado proteger su vida privada y estar al margen de los rumores

Igartiburu, acogió a Noa y Carmen llegadas de India y Vietnam

Anne Igartiburu ha hablado en numerosas ocasiones de la importancia que la familia tiene en su vida, pero pocas veces ha explicado con tanta claridad cómo decidió construir su propio hogar y qué significó para ella convertirse en madre a través de la adopción. Según nuestros datos, tiene tres hijos y siempre ha defendido que cada uno de ellos ocupa un lugar único dentro de una familia que ella misma define como una «tribu».

Su historia comenzó mucho antes de ser madre. Ya durante su infancia tenía claro qué quería para su futuro, aunque entonces no podía imaginar las circunstancias en las que acabaría formando su familia. «Cuando éramos pequeños me preguntaban en casa: ¿Qué quieres ser de mayor?, y a mí me da mucha vergüenza porque yo decía que quería ser madre», confesó en el pódcast Querida Valeria.

Con el paso de los años, aquel deseo terminó convirtiéndose en una decisión consciente. En 2003, cuando ya era un rostro popular de La 1, inició los trámites para adoptar a Noa, una niña procedente de la India que tenía alrededor de dos años. 10 años después, en 2013, la familia volvió a crecer con la llegada de Carmen, su segunda hija adoptiva, que también tenía dos años cuando viajó desde Vietnam hasta España.

La familia Igartiburu

Anne Igartiburu recuerda aquellas decisiones como parte de un momento muy concreto de su vida. No se trató de una elección improvisada, sino de un proyecto personal que había ido madurando con el tiempo.

La presentadora decidió entonces emprender un camino que no siempre resulta sencillo. Los procesos de adopción internacional implican trámites prolongados, documentación, viajes y en ocasiones respuestas negativas que pueden retrasar durante años la llegada de un menor. Igartiburu, sin embargo, tuvo claro que quería intentarlo.

Anne Igartiburu en televisión. (Foto: TVE)

Su experiencia personal le ha llevado a hablar de la adopción desde una perspectiva especialmente positiva, aunque sin ocultar las dificultades que entraña. «Cada país es distinto con la adopción, cada situación vital de cada persona adoptante es muy personal y ahí no puedo más que compartir que lo mío fue satisfactorio, feliz y amoroso», ha asegurado.

Nicolás llegó cuando tenía 47 años

La llegada de Nicolás supuso una nueva etapa para Igartiburu. El niño nació en 2016, fruto de su relación con el director de orquesta Pablo Heras-Casado. La pareja acabaría separándose en 2021, aunque la presentadora ha expresado públicamente el respeto y el cariño que mantiene hacia el padre de su hijo.

«Cuando ya tuve a una pareja a la que amo con todo mi cariño, aunque ya no estemos juntos como pareja, y al que respeto muchísimo, pues nos animamos y fui mamá con 47 años», recordó.

De esta manera, la familia de Anne quedó formada por Noa, Carmen y Nicolás, tres hijos que llegaron a su vida por caminos diferentes. Para la presentadora, sin embargo, esas diferencias no establecen ninguna jerarquía en el afecto.

«Luego fui mamá biológica y he creado un vínculo relacional y familiar curioso en el que esa familia está creada por niñas, niño, amistades, familia, hermanos, pero es una tribu, como digo yo», explicó.

Independencia y libertad

En su manera de afrontar la maternidad también ha tenido un peso importante la educación que recibió. La presentadora ha contado que su madre le enseñó desde pequeña a ser una mujer independiente y que esa idea terminó influyendo en sus propias decisiones.

«Siempre he pensado que si no se puede ser madre biológica en pareja o no surge que tú estés como convencida de ser biológicamente madre y puedes elegir, que no todas las mujeres pueden, pues era una buena opción», explicó.

Anne tomó aquella decisión cuando estaba soltera, era relativamente joven y disfrutaba de una carrera profesional consolidada. Era consciente de que la adopción podía ser un proceso complejo incluso para personas que afrontaban el procedimiento en pareja y con circunstancias aparentemente más favorables.

Precisamente por eso evita presentar su experiencia como una fórmula que pueda aplicarse de la misma manera a todo el mundo. Cada proceso de adopción es diferente, tanto por el país de origen del menor como por las circunstancias de quienes deciden adoptar.

Una experiencia inolvidable

La segunda adopción llegó cuando Igartiburu tenía 42 años. La presentadora recuerda aquella etapa como un periodo de aprendizaje y reflexión en el que tuvo tiempo para confirmar que realmente quería dar ese paso.

«Tenía 42 años cuando adopté a la segunda niña. Son experiencias muy chulas. Te da tiempo a reflexionar, a pensar, a decir: de verdad esto es lo que quiero», contó durante su participación en El Hormiguero.

Precisamente por la duración de los procedimientos, Igartiburu ha animado a aquellas personas que tengan claro que desean adoptar a informarse y comenzar los trámites con suficiente antelación.

«Yo recomiendo a todo el mundo que quiera adoptar que empiece ya, porque entre los trámites, los papeles, los viajes, las denegaciones, se pasa mucho tiempo», señaló.

La espera, además, tiene una dimensión emocional que la presentadora recuerda especialmente. La vinculación con el niño puede comenzar incluso antes del encuentro físico. «Te llega la foto, los ves, los abrazas», explicó al recordar el proceso.