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Redes Sociales

Adiós a los influencers en España: por qué cada vez más usuarios están dejando de seguir a los creadores de contenido

El exceso de publicidad y la exposición de la vida privada se convierten en un gran problema para aquellas personas que se dedican a las redes

  • Carmen Ruiz
  • Carmen Ruiz Rodríguez (Madrid, 2005) es estudiante de periodismo en la Universidad Complutense de Madrid (UCM) desde el año 2023. Es especialista en periodismo de SEO y en información de actualidad. Con experiencia en comunicación empresarial y radio.

La autenticidad es algo que se ha ido perdiendo con el paso de los años tras la llegada de las redes sociales. Hoy en día, la figura que se consolidó entre los años 2004 y 2006, denominada influencer, atraviesa uno de sus momentos más delicados. Lo que durante años fue un modelo de inspiración, cercanía y recomendación de productos parece haber llegado a una saturación, debido a la desenmascarada realidad paralela en la que viven muchos de ellos, aseguran los consumidores.

La audiencia está cansada. Las vidas aparentemente perfectas, la publicidad constante y la sensación de que cada publicación esconde un interés comercial han provocado un creciente rechazo hacia los creadores de contenido. El debate se ha ido afianzando durante este verano y ha dejado de ser un tema de fondo para convertirse en una tendencia que está redefiniendo la relación entre usuarios, marcas e influencers. Un fenómeno que ha sido bautizado por numerosas personas como «la caída de los influencers», aunque los expertos señalan que no se trata del fin de este modelo, sino de la transformación profunda del sector.

La clave del agotamiento

El último informe sobre redes sociales muestra que el 69,8% de los usuarios considera que los influencers hacen un uso excesivo de la publicidad encubierta. Además, el 61,9% cree que la mayoría de sus publicaciones tiene un objetivo promocional. A lo anterior, se suma otro dato revelador, ya que el 45,7% de los usuarios corrobora que la credibilidad de estas figuras está disminuyendo.

Esto ocurre porque antes las recomendaciones de los influencers se percibían como opiniones personales y ahora la profesionalización del sector ha transformado muchas cuentas en auténticos escaparates comerciales. Por ejemplo, campañas relacionadas con crema solar para el verano inician con una historia sobre como mantener una buena relación con tu pareja. Aunque, en un principio esto funcionaba, pero los seguidores han aprendido a identificar los contenidos patrocinados y critican cada vez más estas estrategias publicitarias que se firman como #publi.

La polémica

Las redes sociales están en un punto donde la polémica por las declaraciones de los influencers va en aumento. El caso de los influencers Carliyo y Natalia Palacios ha sido uno de los detonantes de la polémica, ya que la pareja que ha mostrado al completo su relación se ha visto en vuelta en unas palabras que no han gustado nada a sus seguidores.

Carliyo resumía el eclipse solar con la frase de «cortina de humo» que se utilizaba para tapar los problemas del país. Posteriormente, su mujer hacia un vídeo pronunciándose con respecto a la polémica, focalizando el tema hacia su embarazo. Por otro lado, la polémica del noviazgo de Marina Barrial y Manu regato lleva floreciendo por las redes desde hace meses, ya que esta pareja ha construido gran parte de su popularidad en torno a una relación que durante meses estuvo rodeada de rumores y especulaciones con el objetivo de aumentar sus seguidores, afirman los consumidores. La influencer Fabiana Sevillano no se queda atrás, después de afirmar que tras su pelea en la Velada del Año VI, necesitaba un mes de vacaciones, afirmando que «todo el mundo tiene tres meses de vacaciones». Entre otros influencers que van mostrando como es el mundo verdadero de este sector.

La autenticidad

La búsqueda de la perfección ha dejado de ser un valor diferencial. Numerosos estudios sobre tendencias digitales coinciden en que la autenticidad será el factor más importante en las redes sociales durante los próximos años. Los usuarios premian los contenidos más espontáneos, las experiencias cotidianas y las publicaciones que muestran la realidad sin filtros. Ahora es cuando verdaderamente se empieza a ver la realidad de esa perfección.

Los microinfluencers son los beneficiarios

Las marcas están trasladando parte de sus inversiones hacia perfiles de comunidades más pequeñas, pero más comprometidas. A esto se le denomina microinfluencers, personas que demuestran una mayor capacidad para conectar con nichos específicos y generar conversaciones más auténticas. La estrategia basada sólo en el número de seguidores comienza a perder relevancia. Por eso, las empresas buscan colaboraciones más coherentes con sus valores y con los intereses reales de sus audiencias.

El resultado

El resultado pasa por aportar valor y no por vender. La gente busca otro tipo de entretenimiento. Además, la caída visible de los seguidores que envolvían a los protagonistas de estas polémicas es notable. Por lo tanto, la nueva influencia digital estará marcada por la transparencia, especialización y capacidad de generar comunidades reales. La era del influencer podría estar llegando a su fin, pero la figura del creador de contenido auténtico apenas está comenzando.