Rania de Jordania acude al hospital de confianza en Madrid de la reina Sofía para tratar sus molestias de espalda
La esposa del rey Abdalá II padece desde hace años molestias lumbares
A su lado han estado su hija, la princesa Iman, su marido, Jameel Alexander Thermiotis, y la pequeña Amina

Madrid se ha convertido durante unos días en el refugio elegido por una de las mujeres más admiradas de la realeza internacional. Rania de Jordania ha viajado hasta la capital española en una visita de carácter privado que ha tenido como principal objetivo atender una cuestión relacionada con su salud, pero que también le ha permitido disfrutar de unos días junto a algunos de sus familiares más queridos. Lejos de los grandes actos oficiales y del protocolo, la soberana ha encontrado en la ciudad un escenario perfecto para combinar cuidados personales y planes familiares.
Tal y como ha adelantado ¡HOLA!, la esposa del rey Abdalá II padece desde hace años molestias lumbares, motivo por el que habría decidido desplazarse hasta Madrid para recibir tratamiento en el Hospital Ruber Internacional. Un centro médico de referencia que cuenta con una larga trayectoria atendiendo a pacientes de relevancia pública, como la reina Sofía, y personalidades internacionales. La reina habría recorrido cerca de 3.000 kilómetros desde Ammán para ponerse en manos de especialistas españoles.
En esta ocasión, Rania no ha viajado sola. A su lado han estado su hija, la princesa Iman, su marido, Jameel Alexander Thermiotis, y la pequeña Amina, que el pasado mes de febrero celebró su primer cumpleaños. La presencia de su nieta ha añadido un componente especialmente familiar a esta estancia, que ha permitido a la reina disfrutar de una faceta mucho más íntima y alejada de sus responsabilidades institucionales.

Una visita a Madrid con tiempo para disfrutar
Aunque el motivo principal del desplazamiento habría sido médico, la soberana también ha aprovechado su estancia para disfrutar de algunos de los planes que ofrece la capital. Entre ellos, una visita al zoo, una propuesta especialmente atractiva para compartir con la pequeña Amina y disfrutar de una jornada diferente en familia.
También hubo tiempo para las compras. La familia hizo una parada en El Corte Inglés, uno de los establecimientos más conocidos de Madrid, y una visita habitual entre muchos de los visitantes internacionales que pasan por la ciudad. Pequeños planes cotidianos que muestran una imagen más cercana de una familia que, pese a sus responsabilidades y su posición institucional, también disfruta de las actividades más sencillas.
Durante estos días, Rania y sus acompañantes habrían elegido un hotel de lujo para alojarse y mantener la discreción que caracteriza este tipo de desplazamientos privados. Sus apariciones han sido limitadas, aunque suficientes para despertar el interés por una visita que ha tenido a Madrid como escenario.
De abuela a reina: dos facetas que conviven
Ver esta publicación en Instagram
Rania es una de las figuras más reconocibles de las monarquías actuales. Su elegancia, su compromiso con diferentes causas sociales y educativas y su presencia en acontecimientos internacionales la han convertido en un referente más allá de las fronteras jordanas. Sin embargo, en los últimos años su faceta familiar ha adquirido un protagonismo especial, especialmente desde que se convirtió en abuela.
La llegada de Amina ha abierto una nueva etapa para la soberana, que siempre ha mostrado una estrecha relación con sus hijos. Poder compartir unos días con su nieta, acompañar a la princesa Iman y disfrutar de planes alejados de la agenda oficial parece haber sido uno de los atractivos de este viaje.
De regreso a sus compromisos oficiales
La estancia española ha terminado sin grandes apariciones públicas ni declaraciones, pero con una agenda que ha combinado salud y familia. De hecho, este domingo Rania ya volvía a acompañar al rey Abdalá II en un importante compromiso institucional: la apertura del Parlamento jordano, en la que estuvo presente junto a otros miembros de la familia real.
Así, Madrid ha sido durante unos días mucho más que un destino para recibir atención médica. Ha sido también el lugar elegido por Rania para hacer una pausa, disfrutar de los suyos y recuperar fuerzas antes de regresar a sus obligaciones como reina. Porque detrás de las tiaras, los compromisos oficiales y las fotografías institucionales, también hay una madre y una abuela que encuentran en su familia uno de sus mayores refugios.