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CASA REAL

Isabel de Habsburgo-Lorena y Carlos de Palacio se dan el «sí, quiero» en Viena ante reyes, reinas y príncipes destronados

Viena se ha convertido este fin de semana en el gran epicentro de la realeza y la aristocracia europeas. El motivo no ha sido otro que el esperado «sí, quiero» entre la archiduquesa Isabel de Habsburgo-Lorena y Carlos de Palacio Gaytán de Ayala, un enlace que ha reunido a representantes de algunas de las casas reales más importantes del continente. Como escenario, la pareja eligió la iglesia de los Jesuitas, uno de los templos barrocos más espectaculares de la capital austriaca, testigo de una ceremonia marcada por la tradición, la historia y la elegancia.

Durante meses se especuló con la posibilidad de que la boda se celebrara en España, un país muy ligado a la familia de la novia y que ya ha acogido varios enlaces de los Borbón-Dos Sicilias. Sin embargo, los novios finalmente apostaron por Viena, la ciudad que mejor representa el legado de los Habsburgo. Tras la ceremonia religiosa, los invitados disfrutaron de un exclusivo cóctel en el patio de la iglesia antes de trasladarse al lugar elegido para el banquete y la posterior celebración.

Isabel de Habsburgo-Lorena y Borbón-Dos Sicilias pertenece a una de las dinastías más influyentes de Europa. Es hija del archiduque Simeón de Austria y de María Paloma de Borbón-Dos Sicilias, nieta del infante don Carlos y sobrina de Pedro, duque de Calabria. Por la rama paterna desciende directamente de Carlos I, el último emperador de Austria. A pesar de su ilustre linaje, siempre ha preferido mantenerse alejada del foco mediático y apenas había protagonizado apariciones públicas antes de este esperado enlace.

Para una ocasión tan señalada, la novia dejó de lado las tendencias más modernas que dominan actualmente la moda nupcial y apostó por una elegancia clásica. Su vestido recuperó la esencia de las grandes novias de la realeza europea con un delicado cuerpo de encaje de inspiración floral, una amplia falda de satén y un larguísimo velo de tul sujeto por una histórica tiara familiar. Un estilismo sobrio, clásico y profundamente aristocrático que encajaba a la perfección con el escenario elegido.

Carlos de Palacio Gaytán de Ayala tampoco quiso apartarse del protocolo. El novio lució un impecable chaqué con pantalón de raya diplomática, chaqueta negra, camisa blanca y corbata gris con un discreto estampado. Es hijo de Carlos María de Palacio y Oriol y de la pintora Teresa Gaytán de Ayala, fallecida en 2023, y desciende igualmente de destacadas familias de la nobleza española.

Entre los asistentes más destacados se encontraban los reyes Felipe y Matilde de Bélgica, que acudieron acompañados por dos de sus hijos, la princesa heredera Elisabeth y el príncipe Gabriel. La presencia de los soberanos belgas no fue casual, ya que los lazos familiares entre las distintas casas reales europeas siguen siendo muy estrechos. Para la ocasión, la reina Matilde volvió a hacer gala de su impecable estilo con un vestido midi de encaje guipur en color rojo, mientras que la princesa Elisabeth apostó por un sofisticado diseño verde esmeralda con mangas francesas y falda plisada.

Aunque la boda reunió a buena parte de la realeza europea, los protagonistas siempre han apostado por la discreción. La pareja reside actualmente en Londres, donde Carlos de Palacio desarrolla su carrera profesional en el mundo de las inversiones, mientras que Isabel de Habsburgo-Lorena mantiene completamente al margen su vida profesional y personal. Precisamente esa reserva ha hecho que este enlace se convierta en una excepción: una jornada en la que los focos abandonaron los palacios oficiales para posar su atención sobre una de las bodas aristocráticas más exclusivas y comentadas del año.