Suena a broma pero la ciencia lo avala: Japón lanza un cubo de madera al espacio para acabar con la basura cósmica
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La basura cósmica, o desechos espaciales, son todos esos objetos artificiales que orbitan la Tierra y que ya no sirven. Restos de cohetes, satélites averiados, piezas sueltas tras una colisión que hoy en día superan las 13.000 toneladas.
Ese material supone un riesgo para misiones científicas, para satélites de comunicaciones y, en el peor de los casos, para futuras estaciones habitadas. Con eso en mente, Japón ha decidido dar un paso poco habitual: lanzar un cubo de madera al espacio que puede desintegrarse sin dejar desechos persistentes.
Japón lanza un cubo de madera al espacio y plantea otra forma de combatir la basura cósmica
Japón ha puesto en órbita el LignoSat, el primer satélite construido principalmente con madera. Detrás del proyecto están la Universidad de Kioto y la empresa Sumitomo Forestry, que unieron fuerzas en 2020 para proponer un cambio.
El satélite tiene forma de cubo y mide apenas diez centímetros por lado. Pertenece a la familia de los CubeSat, pequeños dispositivos que universidades y empresas utilizan para ensayar tecnologías en órbita baja. Su función no consiste en recoger la chatarra que ya flota en el espacio, sino que evita que generemos más residuos persistentes.
La mayoría de satélites actuales utilizan aluminio en su estructura. Cuando terminan su vida útil y reentran en la atmósfera, el metal se desintegra y libera partículas microscópicas de óxido de aluminio que pueden permanecer años en la estratosfera. La madera, en cambio, arde sin dejar ese rastro metálico. Produce vapor de agua y una cantidad mínima de dióxido de carbono.
Los investigadores probaron distintos tipos de madera durante más de un año en el exterior de la Estación Espacial Internacional. Eligieron finalmente la magnolia honoki por su estabilidad dimensional y porque soporta bien los cambios bruscos de temperatura, de -100 °C a 100 °C.
En el vacío no hay oxígeno, así que no se pudre ni se quema de forma incontrolada. Y frente a las dilataciones del metal, responde con una estabilidad que sorprende.
Cómo está construido el primer satélite de madera
A simple vista, LignoSat parece una pequeña caja de madera pulida. Sin adornos ni tornillos visibles. Mide 10 x 10 x 10 centímetros y pesa alrededor de 1,1 kilos. Ese tamaño estándar facilita su despliegue desde plataformas como la Estación Espacial Internacional.
La estructura exterior se ensambló con técnicas tradicionales japonesas de carpintería, con encajes de precisión en lugar de herrajes metálicos. Esa decisión no responde a una cuestión estética. Evita piezas que puedan dilatarse de forma distinta al resto del cuerpo y generar tensiones.
En el interior sí hay tecnología convencional. Incorpora sensores que miden cómo reacciona la madera ante la radiación y los cambios térmicos. También lleva pequeños paneles solares para alimentar sus sistemas y antenas que envían datos a la Tierra.
Algo curioso es que la madera permite situar parte de esas antenas dentro del propio cubo, ya que no bloquea las ondas de radio como lo haría el metal.
Por qué este satélite puede ayudar a frenar la basura cósmica
La importancia de este desarrollo es que Japón no ha lanzado una simple caja al espacio, sino que pone a prueba una idea que parecía ingenua, pero que es perfectamente factible. Si a partir de ahora se utilizan satélites de madera, se puede mantener la órbita terrestre utilizable en las próximas décadas.
Además, en caso de colisión, una estructura mayoritariamente orgánica no genera la misma nube de esquirlas metálicas que un satélite convencional. Cada fragmento menos cuenta cuando hablamos de velocidades superiores a los 25.000 kilómetros por hora.
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