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Parece un simple crustáceo, pero es una nueva especie invasora que se está propagando en el Delta del Ebro

  • Gemma Meca
  • Licenciada en Historia, máster en Periodismo y Comunicación Digital. Redactora en Ok Diario. Cuento historias, soy amante de los astros, sigo a la luna, los TT de Twitter y las tendencias en moda. Experta en noticias de consumo, lifestyle, recetas y Lotería de Navidad.

Una nueva especie invasora se está propagando en el Delta del Ebro y lo está haciendo de tal forma que preocupa a los expertos. La llegada de especies lejanas puede ser un problema, en especial cuando estamos ante una serie de cambios que pueden acabar siendo los que nos marcarán de cerca. Son tiempos de aprovechar al máximo todo tipo de elementos y de buscar una serie de explicaciones a un proceso que puede parecer natural, pero quizás no lo sea tanto.

El aumento de las temperaturas en algunas partes del país puede provocar más de una sorpresa desagradable. Provoca que algunas especies pueden llegar de lejos e instalarse, al encontrarse con algunos elementos que hacen más fácil la llegada de estos animales. Las temperaturas de los mares y en especial del mar Mediterráneo es algo que preocupa a los expertos y lo hace de tal forma que tocará empezar a ver llegar algunos cambios destacados. Esta especie invasora ha llegado a un lugar del país que vive años de invasiones y sigue estando en pie de una forma sorprendente.

Puede parecer un simple crustáceo

El Delta del Ebro se enfrenta a una nueva invasión y lo hace de tal forma que estamos viendo llegar a nuestro día a día una serie de animales que pueden cambiarlo todo. Es hora de conseguir, ver llegar un cambio de tendencia que podría acabar siendo esencial.

Sin duda alguna, estaremos ante una especie de nos recuerda las anteriores que han acabado siendo una realidad en este especio. Empezamos con al caracol que llegó de lejos y supuso un riesgo para los campos de arroz. Un riesgo enorme para el que han ido tomando medidas los últimos años.

El siguiente en aparecer fue un cangrejo azul que se ha convertido en centro de unos arroces que han ganado sabor con un crustáceo que es de lo más peligroso. Amenaza la población de cangrejo autóctono, aunque en este caso, se ha optado por comerse, en lugar de eliminarse y hacerlo desaparecer o intentarlo.

Por si fuera poco, a estos crustáceo que puede acabar siendo el que nos acompañará en estos días en los que cada detalle cuenta. Este nuevo crustáceo amenaza uno de los manjares tradicionales de esta parte del país, el langostino puede verse amenazado por un animal de la misma especie, pero que viene de lejos.

Es una nueva especie invasora que se está propagando por el Delta del Ebro

Esta especie invasora se está propagando por el Delta del Ebro y lo hace de tal forma que preocupa a los expertos. El langostino café es una especie que viene de lejos y puede acabar con los animales de la misma especie que se verán amenazados por este elemento.

En un reciente estudio publicado en la revista especializada MDPI: «El camarón Penaeus aztecus, nativo del Atlántico occidental, fue reportado por primera vez en el Mar Mediterráneo (Bahía de Antalya, sur de Turquía) en 2010. En los años siguientes, demostró su invasividad con múltiples registros de todo el Mediterráneo, excepto el sector más occidental y el Mar Adriático Norte. Varias pruebas sugieren que el transporte involuntario de larvas en las aguas de lastre de buques transoceánicos que parten de los EE. UU. La costa oeste, en lugar de la huida de los adultos del cultivo experimental de camarones no reportado, es la vía más probable de la introducción de P. aztecus en el mar Mediterráneo. El escrutinio preciso de la literatura científica sobre especies no indígenas sacó a la luz una llegada anterior (2005) al Mar Negro, que pasó desapercibida cuando los camarones fueron identificados erróneamente como Penaeus semisulcatus, también una especie no indígena, que se establece y explota en el Mar de Levante desde hace 90 años. Pero es nativo de la región del Indo-Pacífico, también se encontraron otras identificaciones erróneas, por lo que se ilustran los caracteres morfológicos que permiten la identificación correcta de las dos especies y del autóctono Penaeus kerathurus. Las especies no indígenas se encuentran entre los descriptores adoptados en la Directiva Marco de Estrategia Marina para determinar el buen estado ambiental de las aguas marinas en los Estados europeos, de ahí la importancia de su correcta identificación».

Siguiendo con la misma explicación: «La introducción involuntaria de especies no indígenas (NIS) en hábitats marinos como consecuencia de actividades marítimas es un fenómeno mundial. La evolución de la arquitectura naval, con la adopción de tanques para el almacenamiento temporal de grandes volúmenes de agua de mar para lastrar buques de carga descargados, junto con el aumento progresivo de la velocidad de los buques, dieron nuevas oportunidades a las etapas de plancton y larvas de especies bentónicas para ser desplazadas fuera de su rango nativo y establecerse en nuevos hábitats [1]. Los canales de los barcos, abiertos para facilitar el tráfico marítimo, también facilitan la introducción del NIS. El Canal de Suez, progresivamente ampliado desde su apertura en 1869 [2], ha reconectado la biota Atlánto-Mediterránea y la Biota del Mar Rojo-Indio, que han estado separadas durante varios millones de años. Un gran número de inmigrantes del Mar Rojo, «inmigrantes de Lessepianos» [3], han entrado en el Mediterráneo a través de esta vía fluvial y han cambiado progresivamente la biota de las aguas costeras del Mediterráneo oriental. Se observan diferencias sustanciales entre el Mediterráneo oriental y occidental en el número total de NIS, sus regiones nativas y las vías de introducción. El «camarón marrón» Penaeus aztecus Ives, 1891 es nativo del Atlántico noroeste y del Golfo de México, donde es un recurso pesquero muy importante, con aterrizajes anuales de más de 40.000 toneladas [6]. Su presencia en el Mar Mediterráneo se informó por primera vez en 2010 [7] a partir de varios especímenes recogidos en el Golfo de Antalya (sur de Turquía) desde diciembre de 2009. El transporte involuntario de larvas a través de aguas de lastre se sugirió como el vector más probable de introducción [7]. Solo 3 años después, P. aztecus se hizo común, no solo en las aguas costeras del sur de Turquía [8], sino también en el norte del mar Egeo (Golfo de Thermaikos) [9]. Un solo espécimen también fue capturado en el Adriático Sur (Boka Kotorska) [10]. En los años siguientes, se informó de la captura de uno o unos pocos especímenes de varias localidades de todo el Mar Mediterráneo y también se sugirió la hipótesis de escapes de las plantas acuícolas».