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Astronomía

No hay que dramatizar aún, pero los científicos han calculado el final del universo y será antes de lo que pensaban

  • Alejo Lucarás
  • Periodista y redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

Hablar del final del universo suele remitir a imágenes de colapsos violentos o expansiones sin control. Sin embargo, la investigación más reciente apunta hacia un desenlace mucho menos espectacular. El cálculo no modifica la idea de que el cosmos terminará en un escenario frío y vacío, pero sí cambia el calendario estimado.

La cuestión no es inmediata ni afecta al futuro cercano de la Tierra, que seguirá su curso durante miles de millones de años. Aun así, la revisión de los tiempos cósmicos resulta relevante para comprender la evolución de la materia y la gravedad en escalas extremas.

¿Qué dice una de las investigaciones más recientes sobre el final del universo?

El estudio fue publicado en la revista Journal of Cosmology and Astroparticle Physics y plantea una ampliación de un fenómeno ya conocido: la radiación de Hawking. Hasta ahora, se asumía que este proceso afectaba únicamente a los agujeros negros.

Según la teoría formulada por Stephen Hawking, cerca del horizonte de sucesos pueden generarse pares de partículas cuánticas: una cae al interior y la otra escapa al espacio, provocando una pérdida gradual de masa.

Los investigadores Heino Falcke, Michael Wondrak y Walter van Suijlekom plantean que un mecanismo similar podría afectar también a otros objetos ultradensos, como las enanas blancas y las estrellas de neutrones.

Según su planteamiento, cualquier objeto con masa curva el espacio-tiempo. Cuanto mayor es la densidad, mayor es esa curvatura y, por tanto, mayor la probabilidad de que se produzca generación de pares de partículas por efectos gravitatorios. Ese proceso implicaría que no solo los agujeros negros, sino también otros restos estelares, terminarían evaporándose.

¿Cuánto tiempo falta para el final del universo?

Las cifras continúan siendo difíciles de asimilar. El nuevo cálculo sitúa el límite máximo del final del universo en torno a 10 elevado a 78 años. Es decir, un uno seguido de 78 ceros. Aunque parezca una cantidad inabarcable, supone una reducción considerable frente a estimaciones anteriores, que hablaban de 10 elevado a 1100 años.

La diferencia radica en que las hipótesis previas tenían en cuenta la evaporación de los agujeros negros, pero no contemplaban la posible desaparición gradual de otros objetos densos. Al introducir este factor adicional, el horizonte temporal se acorta de forma notable en términos cosmológicos.

Dicho esto, los cálculos detallan distintos ritmos de evaporación:

Incluso el propio cuerpo humano, en un escenario puramente teórico, acabaría desintegrándose por estos procesos tras un periodo estimado en 10 elevado a 90 años.

Un desenlace sin explosión final

A diferencia de teorías que anticipaban un colapso abrupto o un gran desgarro del espacio-tiempo, este modelo sugiere un final progresivo. El final del universo no estaría marcado por una gran detonación, sino por una desaparición lenta de toda estructura material.

En el caso de los agujeros negros, su intensa gravedad aceleraría la evaporación, aunque también podrían reabsorber parte de las partículas generadas debido a la ausencia de superficie sólida. En cambio, objetos como las enanas blancas sí poseen superficie, lo que modificaría la dinámica de emisión y absorción de partículas.

Cuando transcurra el tiempo suficiente (un intervalo que supera cualquier escala humana o planetaria) lo que quedará será un cosmos dominado por partículas dispersas y radiación. Sin galaxias, sin estrellas y sin estructuras complejas.

Aun así, conviene contextualizar estos datos. La Tierra tiene por delante unos 5.000 millones de años antes de que el Sol agote su combustible y se transforme en gigante roja.

En términos prácticos, el debate sobre el final del universo pertenece al ámbito de la física teórica y no altera el devenir inmediato del sistema solar. Así, lo relevante de este nuevo cálculo no es la inminencia, sino la revisión conceptual.