Ciencia
Felicidad

Éste es el hábito que debes hacer a diario si quieres ser más feliz: la ciencia lo ha confirmado

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Arthur C. Brooks, reconocido autor, investigador y profesor de la Universidad de Harvard, sostiene que el bienestar está estrechamente relacionado con ciertos hábitos. Durante una de sus últimas conferencias, explicó que ser feliz no depende tanto de los ingresos económicos o de los logros profesionales como de acciones sencillas que se integran en la rutina diaria y se mantienen a lo largo del tiempo.

Hoy en día, muchas personas viven inmersas en una dinámica marcada por el agotamiento, el estrés y una creciente sensación de desconexión emocional, lo que termina afectando tanto su satisfacción personal como su calidad de vida. En este contexto, el «teorema del punto fijo»  indica que la mitad de la felicidad de base viene determinada por la genética, el 10% por las circunstancias de la vida y el 40% restante por los actos intencionales.

La clave para ser más feliz

El profesor señala que uno de los grandes desafíos del mundo laboral actual es la pérdida de su dimensión humana. Según explica, el trabajo se ha vuelto en más automático y rutinario, lo que hace que muchas personas ya no sientan pasión por lo que hacen.

Brooks sostiene que quienes son más felices en su día a día son aquellos que sienten que su esfuerzo tiene un impacto positivo en los demás. Sin embargo, esta percepción de no es tan común como en generaciones anteriores, lo que genera una creciente sensación de vacío en el entorno profesional. En su análisis, el hecho de ser feliz aparece cuando el empleo deja de ser únicamente una fuente de ingresos y se transforma en una forma de servicio a la sociedad.

Otro de los aspectos fundamentales que destaca Brooks es la importancia de las relaciones sociales a la hora de ser feliz, diferenciando entre las amistades reales y los simples contactos. En este contexto, plantea una pregunta incómoda pero frecuente: muchas personas hablan a diario con conocidos o supuestos amigos, pero aun así terminan el día con una sensación de soledad persistente.

Asimismo, la calidad de los vínculos familiares juega un papel decisivo en el bienestar emocional. El investigador advierte que pequeños conflictos no resueltos pueden prolongarse durante años, erosionando uno de los pilares más importantes de la estabilidad personal.

La familia es un tema profundamente personal para él: «Uno de mis mayores remordimientos es haber perdido el contacto con mis padres. Eran personas brillantes e interesantes y murieron jóvenes. En mi adolescencia y juventud, creía que tenía todo el tiempo del mundo para estar con ellos, pero desgraciadamente no fue así».

Finalmente, añade un último elemento relacionado con la fe o la espiritualidad. No lo plantea necesariamente desde una perspectiva religiosa, sino como una forma de introspección.

Brooks señala distintas vías para cultivar esa sensación de trascendencia en el día a día, sin necesidad de pertenecer a una tradición religiosa específica, aunque reconoce que también puede contribuir. Entre estas prácticas se encuentran la meditación, la lectura de autores estoicos o incluso el disfrute de composiciones musicales complejas como las fugas de Johann Sebastian Bach, que invitan a una experiencia de contemplación y conexión más profunda.

Satisfacción

Los seres humanos encuentran placer en la consecución de metas. De hecho, la sensación de satisfacción suele ser mayor cuando el objetivo alcanzado ha requerido esfuerzo, perseverancia y la superación de obstáculos.

Según Brooks, la célebre frase «I can’t get no satisfaction», popularizada por Mick Jagger, no refleja del todo la realidad. La satisfacción sí se puede alcanzar, pero resulta difícil conservarla de forma permanente. Esto se debe a mecanismos naturales del cerebro, como la homeostasis y la adaptación hedónica. Cuando nos acostumbramos a experiencias, logros o estímulos que inicialmente nos producen felicidad, tendemos a buscar nuevos niveles de recompensa.

Nuestro cerebro está diseñado para querer más una vez que se adapta a lo que ya posee. Un ejemplo claro son algunos multimillonarios que, tras acumular una enorme fortuna, continúan persiguiendo mayores riquezas para mantener la misma sensación de éxito. Afortunadamente, existen estrategias que ayudan a escapar de esta búsqueda interminable de satisfacción.

Brooks destaca herramientas como la gestión consciente de las emociones, la capacidad de dirigir la atención hacia lo verdaderamente importante y el desarrollo de una actitud orientada a reducir deseos innecesarios en lugar de incrementarlos constantemente.

Para explicar esta idea, el experto utiliza una comparación matemática. En lugar de centrarse en aumentar el numerador, propone actuar sobre el denominador. En términos prácticos, esto significa revisar nuestros deseos, expectativas y apegos para identificar cuáles realmente aportan valor y cuáles pueden eliminarse. Brooks invita a imaginar la vida como una obra artística: no como un pintor que añade elementos sin parar a un lienzo vacío, sino como un escultor que va retirando el exceso de mármol hasta revelar la figura esencial que busca crear, según explica IESE Business School.