CIENCIA

Conmoción entre los científicos: una solución química permite capturar carbono en los océanos de la Antártida

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(Foto: Freepik)
Pedro Antolinos

El proyecto Loc-Ness tiene el objetivo de frenar el calentamiento global echando sustancias químicas al mar. Los primeros pasos de esta misión fueron presentados por Adam Subhas en la Reunión de Ciencias Oceánicas de la AGU celebrada en Glasgow hace unas semanas. Durante esta intervención explicó los resultados del experimento basado en el método de aumento de la alcalinidad oceánica (AAO). Consulta en este artículo todo lo que debes saber sobre el proyecto que busca capturar el carbono de los océanos.

«Evaluación de la eficacia y los impactos ambientales del aumento de la alcalinidad oceánica», se puede leer en la página web oficial de este proyecto Loc-Ness, en el que se deja claro que reducir el uso de combustibles fósiles es fundamental para minimizar el impacto humano en el clima de la Tierra. «Para alcanzar los objetivos internacionalmente aceptados, existe un amplio consenso científico sobre la necesidad de evaluar el potencial de los océanos para contribuir a la eliminación del dióxido de carbono de la atmósfera», dice, y para ello desde Estados Unidos tienen claro el proceso: verter sustancias químicas al mar para ayudar a enfrentar el calentamiento global.

Para ello se busca el aumento de la alcalinidad oceánica (AAO) para acelerar la capacidad del océano de absorber dióxido de carbono y contrarrestar la acidificación de los mares. «El aumento de la alcalinidad oceánica (AAO) aprovecha un proceso natural del océano para eliminar el dióxido de carbono de la atmósfera mediante la adición de una solución alcalina a la superficie del mar», se puede leer en la página web oficial del proyecto Loc-Ness, que es acrónimo de Almacenamiento de carbono oceánico en la plataforma continental y la pendiente del noreste y que tiene como objetivo comprender mejor la seguridad y la eficacia de la OAE (Emergencia Atmosférica Oceánica). Los objetivos son los siguientes:

  • Evaluar cómo las condiciones oceánicas regionales y las actividades humanas interactuarían con la OAE.
  • Realizar experimentos de laboratorio realistas que evalúen los impactos biológicos y la seguridad de ingeniería de la OAE.
  • Diseñar y llevar a cabo un ensayo de campo a pequeña escala, altamente supervisado, para mejorar la alcalinidad.
  • Utilice un modelo oceánico para ampliar los datos de la prueba de campo.
  • Colaborar con las comunidades que se preocupan por el impacto de la OAE en las aguas regionales.

El experimento para mejorar los océanos

El primer gran experimento del proyecto Loc-Ness fue llevado a cabo el pasado mes de agosto a 80 kilómetros de la costa de Massachusetts, concretamente en el golfo de Maine. Ahí se arrojaron al mar 65.000 litros de hidróxido de sodio, la sosa cáustica que es el principal ingrediente en esta prueba para conseguir un aumento de la alcalinidad oceánica (AAO).

Una vez vertidos y tras convertir esta zona del mar en rojo, se rastreó la dispersión utilizando planeadores autónomos y vehículos submarinos autónomos de largo alcance hasta conseguir medir 10 toneladas de carbono adicional en el agua. Y los resultados fueron prometedores, tratándose de una baja muestra El pH aumentó de 7,9 a 8,3, lo que marcó un retorno de la alcalinidad del océano a los niveles preindustriales. Todo ello gracias a mezclar química y agua para sacar el ácido de los mares.

«Para algunos fue un experimento temerario, pero los científicos esperan que la dispersión de 65.000 litros de hidróxido de sodio en el golfo de Maine pueda aliviar la crisis climática», dijo el periódico The Guardian en su crónica de los hechos, en la que también informa que «en el mejor de los casos, esta dispersión provocaría la absorción de unas 50 toneladas de dióxido de carbono de la atmósfera por el agua de mar en el transcurso de un año». Para entender estos datos, este medio informa que esta cantidad de dióxido de carbono son las emisiones que producen cinco británicos en un año.

The Guardian también ha echado algo de agua al vino informando de la gran inversión que necesitaría este proyecto para poder mejorar la calidad de los océanos. «La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE. UU. afirma que podría eliminar entre 1.000 y 15.000 millones de toneladas de CO₂ al año a un coste de hasta 160 dólares (120 libras esterlinas) por tonelada», dicen sobre la inversión necesaria para llevar a cabo ese proyecto cuyos primeros resultados han sido prometedores.

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