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Científicos alemanes crean un nuevo material que desaliniza el agua del mar y extrae ‘oro blanco’ sin consumir energía

  • Alejo Lucarás
  • Periodista y redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

El litio es el mineral más codiciado de la última década. La electrificación del transporte y la explosión del almacenamiento de energía renovable han disparado su demanda hasta convertirlo en lo que buena parte de la industria llama el ‘oro blanco’ del siglo XXI. El problema es que los yacimientos terrestres son pocos y su extracción deja una huella ambiental considerable.

El agua del mar, en cambio, contiene litio de forma difusa pero constante. Extraerlo a escala industrial ha sido hasta ahora demasiado caro, sobre todo por la energía que requieren los procesos de separación iónica. Una nueva investigación publicada en una prestigiosa revista científica propone un camino distinto.

¿Qué es el material que extrae ‘oro blanco’ y desaliniza el agua sin esfuerzo?

El material que nos compete en esta ocasión es una membrana. Fue desarrollada por un equipo liderado por el Helmholtz-Zentrum Hereon, centro de investigación de la red Helmholtz con sede en Teltow (Alemania), en colaboración con la Universidad de California Irvine, la Universidad de Tel Aviv, la Universidad de Massachusetts y el Lawrence Berkeley Laboratory.

La investigadora principal es la profesora Francesca Toma, directora del Instituto de Materiales Funcionales para la Sostenibilidad. El trabajo se publicó en la revista Nature Materials de marzo de 2026.

El resultado es una membrana con capas metálicas ultrafinas depositadas a ambos lados de un soporte nanoporoso.

En pruebas de laboratorio, el dispositivo redujo el contenido de sal del agua en un 50 % operando a voltajes muy bajos, sin bombas, sin filtros presurizados y sin aditivos químicos de ningún tipo.

Cómo funciona esta membrana: el principio del trinquete aplicado a los iones

El mecanismo se basa en lo que los investigadores denominan efecto ratchet (trinquete, en castellano). Cuando se aplica un voltaje bajo y se alterna de forma rápida, las interfaces metálicas de la membrana experimentan ciclos continuos de carga y descarga.

Ese proceso genera un flujo controlado de iones sin necesidad de reacciones químicas ni de piezas móviles.

«Los trinquetes son dispositivos fuera del equilibrio que utilizan señales externas controladas en el tiempo y asimetrías espaciales», explica el profesor Shane Ardo, de la Universidad de California Irvine, uno de los impulsores del proyecto.

La clave es que el sistema puede mover iones de forma selectiva a contracorriente, algo que los métodos convencionales solo logran con consumos energéticos elevados.

Mucho más allá del agua potable: las aplicaciones de este hallazgo alemán

«La separación selectiva puede ser útil para cosechar iones de litio del agua del mar», señala el profesor Gideon Segev, de la Universidad de Tel Aviv. El litio marino está distribuido en todos los océanos, lo que lo convierte en una fuente teóricamente inagotable si la tecnología resulta viable a escala industrial.

El equipo también apunta a otros usos: eliminar metales pesados del agua potable, reciclar baterías con menor consumo de reactivos y desarrollar dispositivos de diagnóstico que necesitan controlar con precisión el flujo de iones.

Y ojo aquí: el reciclaje de baterías es especialmente relevante. Los métodos actuales requieren grandes cantidades de ácidos o altas temperaturas para recuperar los materiales, y una alternativa iónica de bajo consumo abriría una vía mucho más limpia para gestionar los residuos de la transición energética.

¿Por qué este material llega en el momento adecuado para la búsqueda de ‘oro blanco’?

La desalinización convencional por ósmosis inversa abastece hoy de agua potable a más de 300 millones de personas en el mundo.

Su talón de Aquiles es el energético: el proceso requiere presiones muy altas para forzar el paso del agua por la membrana, lo que encarece el producto final y limita su expansión en regiones sin acceso a energía barata o sin infraestructura eléctrica estable.

El litio, nuestro oro blanco cuya demanda global no para de crecer, existe en los mares en concentraciones de alrededor de 0,17 mg por litro. Es suficiente en términos absolutos, pero difícil de recuperar de forma económica con los métodos actuales.

El material del Helmholtz-Zentrum Hereon, si logra escalar fuera del laboratorio, podría cambiar esa ecuación simultáneamente en los dos frentes.