Ciencia
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Cada vez más gente se queja del aire de las bolsas de patatas pero en realidad lo que contienen es otra sustancia

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Al abrir una bolsa de patatas fritas, nos encontramos que buena parte del envase está lleno de aire. Sin embargo, no se trata de «aire» propiamente dicho, sino de gas nitrógeno, el cual desempeña varias funciones que permiten proteger las patatas durante su almacenamiento, transporte y comercialización. La humedad y el oxígeno son dos de los principales factores que perjudican la conservación de las patatas fritas. Por lo tanto, es fundamental controlarlos para que mantengan durante más tiempo sus propiedades originales, como la textura crujiente.

El oxígeno puede provocar procesos de oxidación, especialmente al entrar en contacto con las grasas del alimento, lo que puede alterar su sabor, aroma y calidad, así que reducir su presencia dentro del envase ayuda a retrasar este deterioro. La humedad también supone un problema, ya que puede hacer que las patatas pierdan su textura crujiente y se pongan blandas. Teniendo todo esto en cuenta, el sistema de envasado está diseñado precisamente para reducir la entrada de humedad y mantener unas condiciones adecuadas en el interior de la bolsa durante su transporte y almacenamiento.

¿Qué hay en el interior de las bolsas de patatas fritas?

El nitrógeno se utiliza ampliamente en la industria alimentaria, ya que es un gas inerte que no reacciona con los ingredientes de los alimentos. De esta forma, protege las patatas fritas de la oxidación causada por el oxígeno, conservando su sabor, frescura y textura crujiente durante más tiempo. Al mismo tiempo, actúa como una especie de «amortiguador» dentro del envase. Durante el transporte y el almacenamiento, las patatas fritas son especialmente vulnerables a los golpes, y la presencia de este gas reduce significativamente el riesgo de que se rompan.

Los expertos señalan que el uso de nitrógeno no es un truco para que la bolsa parezca más grande, sino una práctica utilizada en todo el mundo por motivos de seguridad y calidad. Sin él, las patatas fritas se estropearían más rápido y llegarían rotas a los estantes de las tiendas. El envase también desempeña un papel fundamental en su conservación. No es una simple bolsa de plástico como las que utilizamos para tirar la basura, sino una estructura compuesta por varias capas extremadamente finas.

Cada una de ellas cumple una función concreta. Mientras una evita que penetre la humedad del exterior y haga que las patatas pierdan su textura crujiente, otra actúa como barrera frente a la luz, protegiendo las grasas de su deterioro provocado por la iluminación. Ahora bien, es fundamental que el consumidor no se deje llevar únicamente por el tamaño de la bolsa. La normativa obliga a los fabricantes a indicar de forma visible el contenido neto del producto, es decir, la cantidad real de alimento que contiene el envase.

El espacio adicional que ocupa el gas cumple una función de conservación y protección, pero no determina el precio, ya que este se establece en función de la cantidad de producto, normalmente expresada en gramos. Por este motivo, dos bolsas de patatas de marcas diferentes pueden tener un aspecto muy distinto y, sin embargo, contener exactamente la misma cantidad. Por eso, la próxima vez que hagas la compra, fíjate en el peso neto que aparece en la etiqueta y no solo en el tamaño de la bolsa.

¿Por qué se utiliza nitrógeno?

Antes de cerrar herméticamente las bolsas, el aire del interior se sustituye en gran medida por gas nitrógeno. Este elemento constituye aproximadamente el 78 % del aire que se encuentra de forma natural en la atmósfera y se caracteriza por ser un gas muy poco reactivo.

El procedimiento consiste en desplazar buena parte del oxígeno presente en el envase mediante nitrógeno, creando unas condiciones más favorables para conservar el alimento. Esta técnica recibe el nombre de envasado en atmósfera modificada (AM) y se utiliza en diferentes tipos de productos alimentarios para ayudar a mantener su calidad durante más tiempo.

Cómo conservar las patatas

Al abrir una bolsa de patatas fritas, el aire del exterior entra en contacto con el producto y, con él, también la humedad ambiental. Esta combinación puede acelerar el deterioro de las patatas una vez que el envase deja de estar cerrado.

Aunque a simple vista parezcan completamente secas, las patatas fritas tienen una estructura porosa y pueden absorber parte de la humedad presente en el ambiente. Como consecuencia, van perdiendo progresivamente su característica textura crujiente hasta adquirir una consistencia más blanda y, por ende, menos agradable.

Una medida sencilla consiste en cerrar bien la bolsa después de abrirla. Para ello, se pueden utilizar pinzas, clips, gomas u otros sistemas similares. De esta manera se reduce el contacto de las patatas con el aire y la humedad del ambiente. Otra alternativa consiste en introducirlas en una bolsa hermética o con cierre tipo «zip» y conservarlas en su interior.