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Transporte marítimo

Australia reinventa la industria naval: construye el ferry eléctrico más grande del mundo con 130 metros y 5.000 baterías

  • Alejo Lucarás
  • Periodista y redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

El Hull 096 acaba de completar sus primeras pruebas en las aguas de Hobart, en Tasmania. El ferry eléctrico más grande del mundo impulsado únicamente por baterías (sin gasoil, sin gas natural licuado, sin ninguna fuente de combustión) ha encendido sus ocho propulsores por primera vez y ha navegado. ¿Será el inicio de una nueva era para el transporte marítimo?

El barco tiene 130 metros de eslora, pesa varios miles de toneladas y lleva a bordo un sistema de baterías de litio con una capacidad cuatro veces mayor que cualquier embarcación eléctrica construida hasta la fecha. Y ojo, porque no es un prototipo experimental: está previsto que entre en servicio comercial en 2026, cubriendo la travesía entre Buenos Aires y Uruguay.

Así es en detalle el ferry eléctrico más grande del mundo

Las dimensiones del Hull 096 son las que marcan la diferencia respecto a todo lo anterior. El ferry eléctrico acumula 5.016 baterías de litio repartidas en cuatro salas diseñadas específicamente para gestionar el calor y aislar posibles fallos.

El peso total del sistema de almacenamiento supera las 250 toneladas y su capacidad alcanza los 40 megavatios-hora, equivalente a la energía almacenada en unos 500 coches eléctricos Tesla.

Esa energía alimenta ocho motores de imanes permanentes conectados a propulsores de chorro de agua, suministrados por el especialista finlandés Wärtsilä. La velocidad máxima llega a los 45 km/h, más que suficiente para la ruta del Río de la Plata. Con una sola carga, el barco puede navegar unos 90 minutos o recorrer aproximadamente 185 kilómetros.

El sistema de refrigeración merece mención aparte. Cada módulo de baterías cuenta con ventiladores individuales y las celdas están aisladas entre sí para evitar que un hipotético sobrecalentamiento se propague. La refrigeración por aire, combinada con una estructura de aluminio ligero, reduce el peso total del casco y mejora la eficiencia global del barco.

De gas natural licuado a batería: la historia detrás detrás de este ferry eléctrico

El Hull 096 no siempre fue un barco eléctrico. El diseño original, encargado por Buquebus antes de la pandemia, preveía propulsión por gas natural licuado (GNL).

La crisis sanitaria paralizó la construcción y, cuando el proyecto se reactivó, la empresa Incat Tasmania y la naviera decidieron dar un paso más ambicioso: eliminar cualquier tipo de combustión y apostar por la propulsión eléctrica pura. Ese cambio de plan convirtió un encargo convencional en un proyecto sin referencias previas.

Incat debía diseñar desde cero la integración de un stock de baterías de escala industrial en el casco de un catamarán de aluminio, resolver la logística de refrigeración y garantizar que el sistema aguantara las condiciones del Río de la Plata, con sus fuertes corrientes y el peso de más de dos mil pasajeros y sus vehículos.

El director ejecutivo de Incat, Stephen Casey, fue directo al describir el resultado. Señaló que no solo es un medio de transporte, sino «un laboratorio flotante» que recopilará datos reales de rendimiento, mantenimiento y eficiencia para orientar la próxima generación de ferries eléctricos a escala mundial.

La ruta Buenos Aires-Uruguay y la infraestructura que hará posible la recarga

Cuando el Hull 096 llegue a Sudamérica (previsto para lo largo de 2026 y bautizado ya como China Zorrilla, en honor a una actriz uruguaya), tendrá que recargar sus baterías en tierra entre cada trayecto.

El plan incluye la instalación de estaciones de carga rápida en los puertos de Buenos Aires y Colonia del Sacramento (Uruguay), capaces de reponer la energía del barco en unos 40 minutos.

Y desde luego, que esa logística no es improvisada. El tipo de ruta para el que está diseñado el Hull 096 resulta idóneo para la electrificación. Los trayectos son cortos, los horarios son frecuentes y el barco regresa siempre a puerto, lo que permite planificar las recargas con precisión.

Es el mismo patrón que ya funciona en los ferries eléctricos de Noruega, Países Bajos y China, aunque con embarcaciones mucho más pequeñas.

Lo que diferencia al Hull 096 es la escala. Con capacidad para 2.100 pasajeros y 225 vehículos y una superficie interior de 2.300 metros cuadrados (sin precedentes en este segmento), el barco demuestra que la electrificación no está limitada a rutas turísticas.

Las baterías tendrán que reemplazarse cada cinco o diez años, pero la reducción en costes de combustible y mantenimiento puede superar el 60%.

¿Por qué es importante el Hull 096 para el futuro del transporte marítimo?

Incat Tasmania lleva décadas fabricando catamaranes de aluminio de alta velocidad para operadoras de todo el mundo. Con el Hull 096, el astillero convierte su sede en Hobart en el punto de referencia global para el transporte marítimo eléctrico de gran tamaño.

La industria naval observa con atención porque los datos que genere este barco durante los primeros meses de operación real serán los primeros disponibles a esta escala.

Hasta ahora, los modelos teóricos sobre consumo, degradación de baterías y eficiencia operativa se basaban en embarcaciones mucho menores. El Hull 096 pondrá cifras reales sobre la mesa, y con ellas decidirá si la electrificación de la flota comercial global es posible o solo un sueño bien electrificado, como los que tuvo Philip K. Dick.