Las baterías de litio metálico dan el salto con un acuerdo que reducirá los costes un 30% por gigavatio
La tecnología combina electrolito polimérico y ánodo avanzado para conseguir mayor densidad energética
Ampere y Basquevolt firman un acuerdo de desarrollo conjunto para acelerar esta tecnología

Las baterías de litio metálico han dado un paso decisivo hacia su implantación comercial en el mercado del automóvil. Una empresa vasca pionera en esta tecnología y la división de vehículos eléctricos de uno de los mayores grupos automovilísticos de Europa han firmado un Acuerdo de Desarrollo Conjunto (JDA, por sus siglas en inglés) para acelerar su validación y llevarlas a los coches eléctricos de próxima generación. El objetivo inmediato es cumplir los requisitos de los prototipos Pre-A Sample, un hito clave en el camino hacia la producción en serie.
El acuerdo une a Basquevolt con sede en Vitoria-Gasteiz, y a Ampere, la filial de vehículos eléctricos y software del Grupo Renault. Tras más de doce meses de colaboración previa, ambas compañías han demostrado ya que la tecnología puede alcanzar una densidad energética muy elevada, reduciendo al mismo tiempo de forma significativa el coste total de los battery packs para vehículos eléctricos.
El salto tecnológico
Frente a las actuales baterías de ion-litio con electrolito líquido, las baterías de litio metálico representan un avance transformador en el almacenamiento de energía. Su diseño combina las ventajas del electrolito polimérico con un ánodo avanzado, lo que se traduce en packs más compactos y ligeros, con una estabilidad térmica superior y mayores capacidades de carga rápida.
Estas características son atributos clave para la movilidad eléctrica del futuro, ya que permiten aumentar la autonomía de los vehículos sin incrementar el tamaño ni el peso de la batería. La mayor seguridad inherente al electrolito sólido-polimérico, frente a los líquidos inflamables de las celdas convencionales, es otro factor que hace atractiva esta tecnología para los fabricantes de automóviles.
Menos inversión, menos energía
Más allá del rendimiento, el acuerdo pone el foco en la viabilidad económica de las nuevas baterías de litio metálico. Gracias a la naturaleza del electrolito polimérico, las celdas pueden producirse mediante un proceso de fabricación más sencillo y eficiente que los métodos actuales, con menores exigencias en cuanto a condiciones ambientales controladas.
Esa simplificación industrial se convierte en una ventaja competitiva de primera magnitud: el acuerdo proyecta aproximadamente un 30% menos de inversión de capital por GWh en las gigafactorías convencionales, junto a un 30% menos de energía consumida por cada kWh producido. En un sector donde el precio de la batería sigue siendo el principal obstáculo para la democratización del coche eléctrico, estas cifras resultan determinantes.
Hacia el mercado de masas
«Entrar en esta nueva fase supone un hito clave en nuestra misión de acercar la tecnología del electrolito polimérico al mercado de masas», explicó Pablo Fernández, director general de Basquevolt. Por su parte, Nicolas Racquet, vicepresidente de Ingeniería de Vehículo y Powertrain de Ampere, subrayó que el trabajo conjunto se centra en «validar el rendimiento de la tecnología en condiciones reales y en acelerar la transición hacia baterías de nueva generación».
Basquevolt cuenta con el respaldo del Gobierno Vasco, CDTI Innvierte, Iberdrola, CIE Automotive, Enagás y el centro de investigación CIC energiGUNE, entre otros. La empresa combina innovación, capacidad industrial y colaboración público-privada para posicionarse como referente europeo en almacenamiento de energía. Su alianza con Ampere es el ejemplo más visible de cómo la industria española puede liderar la carrera global por las baterías de nueva generación.
Soberanía energética
El acuerdo adquiere una dimensión estratégica adicional en el contexto de la transición energética continental. Europa necesita reducir su dependencia de los proveedores asiáticos en la cadena de suministro de baterías, y las baterías de litio metálico producidas en el continente podrían ser una pieza fundamental de esa soberanía industrial.
La colaboración entre una startup vasca y una gran firma francesa ilustra el modelo de ecosistema que la Comisión Europea lleva años promoviendo. Si los plazos se cumplen, los primeros prototipos Pre-A Sample validados podrían sentar las bases para que estas celdas lleguen a los vehículos eléctricos de serie antes de que acabe la década.