Agricultura Naranjas egipcias

Un agricultor español alerta que el control a las naranjas egipcias se redujo a la mitad en 2025

Naranjas egipcias con residuos prohibidos: la UE sólo controla el 10% de los lotes que entran en España

La RASFF notificó 131 interceptaciones en 2025 y un récord histórico de 180 alertas sanitarias en 2024

Agricultores valencianos exigen más controles y rechazan el acuerdo UE-Mercosur para proteger el campo

Pascual Cabedo
Antonio Quilis
  • Antonio Quilis
  • Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.

Las naranjas egipcias con residuos prohibidos vuelven a encender las alarmas sanitarias en Europa. La Red de Alerta Rápida de la UE para Alimentos y Piensos (RASFF) ha notificado ya siete incumplimientos graves en lo que va de 2026, una cifra que anticipa otro año crítico para la seguridad alimentaria de los consumidores españoles y que el sector agrario lleva meses denunciando sin obtener respuesta de Bruselas.

No se trata de un hecho puntual ni de una anomalía estadística. El patrón se repite año tras año con una regularidad que resulta difícil de ignorar: en 2025 la RASFF registró 131 interceptaciones de naranjas egipcias por incumplimientos sanitarios, mientras que en 2024 se alcanzó el récord histórico con 180 alertas. Detrás de esos números hay familias que consumen fruta que puede contener sustancias vetadas hace décadas.

Sólo controlan 1 de cada 10 lotes

La Unión Europea fiscaliza apenas el 10% de los lotes de naranjas egipcias que cruzan sus fronteras. Es decir, sólo se inspecciona uno de cada diez cargamentos antes de que lleguen a los mercados. La paradoja es aún mayor: ese porcentaje fue rebajado desde el 20% anterior porque las autoridades comunitarias consideraron que «el cumplimiento había mejorado», a pesar de que las cifras de alertas siguen siendo alarmantes.

naranjas egipcias
Naranjas egipcias en un mercado.

Esta reducción del control fronterizo deja abierta una puerta por la que entran productos que contienen residuos prohibidos por la propia normativa europea. Sustancias que Europa ha vetado precisamente porque representan un riesgo para la salud humana llegan a los mercados y a las mesas de los consumidores sin que nadie las detecte.

Un inventario de sustancias vetadas

La lista de pesticidas hallados en naranjas egipcias durante los últimos cinco años es llamativa. Entre los compuestos identificados figuran el clorfenapir, prohibido en la UE desde 2001; el profenofos, vetado en 2002; el diazinón, retirado del mercado en 2007; el dimetoato, prohibido en 2019; el clorpirifós, vedado en 2020; y el flumetralin, cuyo uso fue suspendido en 2025.

Todas estas sustancias fueron prohibidas porque la evidencia científica demostró que son perjudiciales para la salud. Sin embargo, siguen apareciendo en lotes que logran pasar los escasos controles fronterizos. Los datos revelan que el problema no es marginal, sino estructural, y que el actual modelo de vigilancia resulta claramente insuficiente para proteger al consumidor europeo.

La denuncia del sector agrario valenciano

Pascual Cabedo, agricultor y distribuidor de frutas y verduras españolas al frente de la plataforma Europagricultproduct, denuncia públicamente la situación. «Europa los prohíbe porque los considera perjudiciales para la salud, pero a la vez abre la puerta trasera para que el veneno llegue hasta tu casa», afirma Cabedo, que lleva años advirtiendo de la falta de control efectivo sobre las importaciones agrícolas de terceros países.

El empresario valenciano también se posiciona en contra del acuerdo comercial entre la Unión Europea y el bloque Mercosur. Cabedo defiende un principio de prioridad: que se comercialicen primero los productos españoles, y que sólo cuando no haya disponibilidad en el mercado nacional o europeo se permita la entrada de productos procedentes de países terceros.

El sistema de control, en el punto de mira

La acumulación de alertas sobre naranjas egipcias con residuos prohibidos cuestiona la eficacia del sistema de vigilancia alimentaria europeo. Con el 90% de los lotes sin inspeccionar, la RASFF sólo detecta lo que logra interceptar, mientras el volumen real de fruta con contaminación química que circula por los mercados del continente podría ser significativamente mayor.

El sector agrario español, que debe cumplir con estrictos requisitos fitosanitarios para poder comercializar su producción, denuncia la competencia desleal que supone que productos de países terceros accedan al mercado sin las mismas garantías. La exigencia es unánime: igualdad de condiciones o controles reales que protejan tanto a los consumidores como a los agricultores europeos.

naranjas

Siete alertas en menos de dos meses

En apenas las primeras semanas de 2026, las naranjas egipcias acumulan ya siete notificaciones por incumplimientos sanitarios graves en el sistema de alertas RASFF. Si el ritmo se mantiene, el año podría superar incluso las cifras récord de 2024. Los consumidores y el sector agrario reclaman una respuesta contundente de las instituciones europeas antes de que la situación se agrave aún más.

La presión sobre Bruselas aumenta. Los agricultores españoles exigen que la política comercial de la UE no sacrifique la seguridad alimentaria en el altar de los acuerdos económicos con terceros países. Y los datos de las naranjas egipcias con residuos prohibidos, al menos por ahora, parecen darles la razón.