La tasa de basuras se dispara: el recibo subió en 2025 un 17%, seis veces más que la inflación general
La recogida de basuras creció un 17,4% en 2025 mientras la inflación general del IPC sólo avanzó un 2,7%
La tasa basuras se convertirá en el segundo ingreso municipal, sólo por detrás del IBI según Hacienda Local

La tasa basuras ha irrumpido en el IPC con una fuerza que también se ha notado en los bolsillos de los ciudadanos: la recogida de residuos se encareció un 17,4% de media en 2025, el mayor incremento anual registrado hasta la fecha para este servicio.
La cifra contrasta de forma llamativa con la inflación general, que ese mismo año se situó en un 2,7%, prolongando la senda de moderación tras la crisis energética. El nuevo tributo municipal está reescribiendo el mapa del gasto de los hogares españoles, y sus efectos apenas acaban de empezar a sentirse.
El dato no es un accidente estadístico ni una distorsión puntual. Coincide exactamente con la entrada en vigor del nuevo marco normativo que obliga a los contribuyentes a sufragar el coste real del servicio de recogida y tratamiento de residuos, algo que hasta ahora los ayuntamientos financiaban parcialmente con cargo a sus presupuestos generales. Lo que antes estaba diluido en otros impuestos municipales aparece ahora con toda su crudeza en el recibo del vecino.
Un salto histórico en el IPC
La recogida de basuras se convirtió en 2025 en la quinta subclase que más se encareció dentro de todo el índice de precios. Para entender la magnitud del cambio, basta observar la evolución histórica: durante la última década, el indicador de este servicio se movía entre los 80 y 85 puntos sobre base 100.
En 2025 alcanzó el nivel de referencia de golpe, en un giro brusco que no tiene precedentes en la serie del INE. No es una tendencia gradual, sino un cambio estructural en la forma de financiar un servicio público esencial.
El impacto de la tasa basuras en el IPC no se detiene ahí. Su ponderación dentro del índice general fue de 3,072 puntos por cada 1.000 del total en 2025 y ha aumentado hasta 3,433 en 2026, lo que refleja que los hogares destinan ya una proporción mayor de su gasto a este concepto. A mayor peso en el índice, mayor influencia en la inflación general, en un efecto de retroalimentación que preocupa a los economistas.

De 56 a 287 euros según el municipio
La disparidad territorial es uno de los rasgos más perturbadores del nuevo sistema. Según estimaciones de la Fundación ENT, la cuota anual para un hogar tipo puede alcanzar los 287,5 euros en Valencia, mientras que en Toledo se sitúa en apenas 56,9 euros. Una brecha de más de 230 euros que convierte el código postal en el factor decisivo del recibo, muy por encima de cualquier criterio de equidad o de generación real de residuos.
La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha confirmado que la subida media en las capitales de provincia roza el 30,6%, aunque las diferencias entre ciudades son abismales. En Madrid, donde la tasa se ha creado prácticamente desde cero al vincularse al valor catastral de la vivienda, el incremento supera el 100%. En municipios como Soria o Alicante, las tasas no alcanzan los 30 euros anuales y figuran entre las más asequibles de España.
El laberinto de los criterios
La tasa basuras ha generado un laberinto administrativo porque la ley no fija una fórmula única de cálculo. Cada ayuntamiento elige sus propios criterios: valor catastral del inmueble, consumo de agua, número de empadronados o tipo de actividad.
El resultado es que el principio europeo de «quien contamina, paga» se aplica de formas radicalmente distintas según el municipio, y en muchos casos ni siquiera se aplica: la OCU ha detectado 17 capitales donde la ordenanza mantiene un importe fijo para todos, ignorando el esfuerzo de reciclaje de cada hogar.
La Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) ha reclamado al Gobierno una regulación más clara y homogénea. La falta de armonización —denuncian— no sólo genera confusión entre los ciudadanos, sino que dificulta la evaluación del impacto real del nuevo IPC sobre la economía doméstica. Sin criterios compartidos, la tasa basuras seguirá siendo, sobre todo, una herramienta política y no ambiental.

Más subidas por venir
Lo peor podría estar aún por llegar. La Asociación Nacional de Inspectores de la Hacienda Pública Local (ANIHPL) ha advertido de que el servicio de recogida y tratamiento de residuos tuvo un coste nacional de 5.325 millones de euros en 2025, pero las nuevas tasas sólo cubrirían 3.488 millones, dejando más de 1.800 millones sin financiar. Según la ley, la tasa no tiene límite de subida: el único techo es el coste real del servicio. Y ese coste aún no se cubre al 100%.
La tasa basuras se prepara así para convertirse en el segundo ingreso municipal más importante, sólo por detrás del IBI, que recauda unos 12.000 millones de euros. Los ayuntamientos prevén ingresar alrededor de 3.500 millones con el nuevo tributo, una cifra que, según los inspectores de Hacienda Local, está destinada a crecer. El IPC lo reflejará antes de que los vecinos reciban el próximo recibo.