Ciencia
FENÓMENO ASTRONÓMICO HISTÓRICO

Alerta global: el Sol lanza la tormenta de radiación más potente de las últimas dos décadas

La Tierra recibe el impacto de partículas de alta energía que obligan a desviar rutas aéreas y ponen en jaque a los satélites

El evento científico, vinculado al máximo solar, ha teñido los cielos de auroras boreales en latitudes totalmente inusuales

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Nuestro cielo está bajo los efectos de un evento sin precedentes en los últimos 20 años. El Sol ha despertado con una furia inusitada, lanzando hacia la Tierra una tormenta de radiación solar de nivel extremo que ha activado todas las alertas de las agencias espaciales.

No se trata de un simple espectáculo visual; este chorro de partículas cargadas está impactando directamente en nuestra tecnología y ha obligado a reaccionar de forma inmediata a aerolíneas y operadores de satélites en todo el planeta.

El mayor bombardeo de partículas desde 2005

Lo que los científicos están observando estos días no es habitual. Estamos ante una tormenta de radiación solar que ha alcanzado niveles que no se registraban desde hace dos décadas. El fenómeno se produce cuando el Sol libera una cantidad masiva de protones de alta energía que viajan casi a la velocidad de la luz, alcanzando nuestro planeta en cuestión de minutos.

Este «cañonazo» solar está vinculado al pico de actividad del ciclo de 11 años de nuestra estrella. Según los expertos, la intensidad de este evento ha superado cualquier registro reciente, situándose como la más potente desde las históricas tormentas de 2005.

Impacto en la Tierra: de las auroras al caos en las comunicaciones

Aunque para la mayoría de nosotros el efecto más visible es la aparición de espectaculares auroras boreales en zonas donde nunca suelen verse, las consecuencias técnicas son mucho más profundas:

Pese a todo, los científicos envían un mensaje de calma: la atmósfera y el campo magnético de la Tierra actúan como un escudo protector, por lo que no existe un riesgo directo para la salud de las personas a nivel del suelo. Sin embargo, la dependencia tecnológica actual hace que este tipo de «clima espacial» sea hoy más relevante que nunca.