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Psicología

La psicología dice que los niños que pasan más tiempo frente a las pantallas no empeoran en sus estudios, en realidad desarrollan un mejor rendimiento cognitivo

Un estudio finlandés relaciona un mayor tiempo frente a las pantallas desde la infancia con mejores resultados de procesamiento cognitivo

Hoy en día, las pantallas forman parte de la vida cotidiana de niños y adolescentes y también de muchas de las preocupaciones de sus padres. Una de las más habituales tiene que ver con las horas que pasan delante de ellas y con las consecuencias que esto podría tener en su aprendizaje. Sin embargo, la psicología nos da una sorpresa a este respecto, y todo a raíz de un investigación realizada en Finlandia que ha aportado un dato inesperado.

Después de seguir a un grupo de niños durante ocho años, los investigadores observaron que un mayor tiempo de pantalla a lo largo de ese periodo estaba relacionado con mejores resultados de procesamiento cognitivo durante la adolescencia. Eso sí, el hallazgo tiene letra pequeña ya que no demuestra que utilizar más el móvil o el ordenador mejore la inteligencia. De hecho, una de las cuestiones que plantea el trabajo es otra: qué hacen los niños durante todas esas horas frente a una pantalla.

Los niños que pasan más tiempo frente a las pantallas desarrollan mejor rendimiento cognitivo

La investigación forma parte del estudio PANIC, desarrollado por las universidades de Jyväskylä y Finlandia Oriental. Para este análisis se siguió a 124 chicas y 136 chicos, que al final del periodo tenían una edad media de 15,8 años. Los investigadores habían recogido desde la infancia información sobre su actividad física, comportamiento sedentario y uso de pantallas. Más adelante comprobaron su rendimiento mediante pruebas cognitivas.

Al comparar ambos datos apareció el resultado que ha llamado la atención: quienes habían acumulado más tiempo de pantalla presentaban mejores resultados de procesamiento cognitivo. Las pruebas incluían capacidades relacionadas con el aprendizaje, la atención y la memoria de trabajo. Ahora bien, los propios resultados no permiten saber si una cosa provocó la otra. Que dos factores estén relacionados no significa necesariamente que uno sea la causa del otro.

Qué hacen durante esas horas puede cambiarlo todo

Pensemos en dos niños delante de un ordenador durante una hora. Uno está preparando un trabajo del colegio, buscando información y escribiendo. El otro pasa ese mismo rato viendo vídeos uno detrás de otro. En las estadísticas, ambos pueden sumar exactamente 60 minutos de pantalla, por lo que ahí está  uno de los problemas, dado que los investigadores no pudieron conocer con suficiente detalle qué actividad realizaba cada participante mientras utilizaba los dispositivos. Y esa información podría ser importante para interpretar los resultados.

Leer, escribir, investigar o resolver un ejercicio obliga a trabajar con información. También existen actividades digitales creativas en las que hay que tomar decisiones o solucionar problemas. No requieren la misma implicación que permanecer delante de una pantalla consumiendo contenido sin apenas interactuar.

Los videojuegos tampoco son todos iguales

Incluso hablar de videojuegos como una única actividad resulta complicado. Algunos obligan a reaccionar deprisa; otros exigen recordar reglas, anticipar movimientos o decidir qué estrategia seguir. Entre las habilidades que pueden entrar en juego durante determinadas actividades digitales están la lectura y la interpretación de información, la memoria, la planificación o la resolución de problemas.

Por este motivo, el investigador Petri Jalanko pone el foco en el tipo de uso. Para padres y profesores, una opción sería favorecer aquellas actividades digitales en las que los menores tengan que pensar, crear, aprender o buscar soluciones, en lugar de fijarse únicamente en los minutos que marca el reloj.

No, pasar más horas con el móvil no hace más inteligente a un niño

Este es probablemente el matiz más importante de la investigación. El estudio encontró una asociación, pero no una relación de causa y efecto. Por tanto, sus resultados no permiten recomendar más horas de móvil, tableta u ordenador para mejorar las capacidades cognitivas. Puede haber otras causas como por ejemplo, es posible que algunos niños con determinadas habilidades o intereses busquen con mayor frecuencia actividades digitales que también requieren esfuerzo mental. El entorno familiar, la educación y otros hábitos cotidianos podrían igualmente influir.

Además, el tiempo dedicado a una pantalla convive con otras necesidades. Dormir bien, hacer ejercicio, relacionarse cara a cara con otras personas o disponer de momentos alejados de los dispositivos siguen formando parte de la ecuación.

La actividad física dejó otro resultado curioso

El seguimiento también permitió estudiar qué ocurría con el ejercicio. Aquí tampoco apareció una respuesta idéntica para todos. En las chicas, realizar más actividad física ligera desde la infancia se relacionó con una mejor memoria de trabajo en la adolescencia. Entre los chicos, esa relación apareció al analizar su participación en actividades físicas organizadas.

Además, los datos recogidos mediante cuestionarios no siempre coincidieron con los obtenidos a través de sensores. Estos dispositivos pueden registrar movimiento y frecuencia cardíaca, pero tienen una limitación evidente: no saben necesariamente si ese movimiento corresponde a jugar, entrenar, caminar o realizar otra actividad. Los autores consideran que harán falta nuevos trabajos, especialmente estudios de intervención, para entender mejor qué hay detrás de estas asociaciones.