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Psicología

Los niños más felices escuchan estas 3 frases todos los días, según la psicología

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Todos los padres desean que sus hijos sean felices, pero a veces resulta difícil saber cómo lograrlo. Según la psicóloga Carole Lozupone-Daudon, «los niños felices son aquellos que se sienten amados, seguros y tienen tiempo para jugar. Lo más importante siempre es el vínculo, el vínculo que crean con los adultos». Cuando los más pequeños se sienten amados por sus padres, están preparados para afrontar la vida con confianza y alegría.

«Su principal forma de expresión es el juego, algo que se refleja en cómo interactúan con su entorno, ríen, imaginan, exploran y crean. Estas conductas suelen ser señales de que se encuentran bien consigo mismos», explica. Sin embargo, esto no significa que los niños felices no vayan a tener rabietas. Como cualquier persona, experimentará momentos de frustración, ansiedad o enfado, pero, en términos generales, su bienestar se percibe en la seguridad y confianza con la que se relacionan consigo mismos y con quienes les rodean.

Las frases que escuchan los niños más felices

La curiosidad por explorar, aprender y enfrentarse a nuevos retos suele ser una señal positiva del bienestar emocional de un niño. Cuando se siente seguro de sí mismo y de su entorno, es más probable que muestre interés por probar actividades diferentes, adquirir nuevas habilidades y salir de su zona de confort. Por el contrario, los niños que se sienten inseguros, desmotivados o excesivamente preocupados por el juicio de los demás prefieren actividades que ya dominan o en las que sienten que pueden obtener aprobación con facilidad, buscando reafirmar su valor personal.

Contar lo que ha ocurrido durante el día es una de las formas que tienen los niños de procesar y dar sentido a sus experiencias. Cuando una vivencia ha sido positiva o satisfactoria, suelen mostrar entusiasmo al relatarla, compartiendo detalles, emociones y anécdotas con quienes les rodean. Del mismo modo, un niño que se siente seguro de sí mismo acostumbra a mostrar con orgullo sus dibujos, manualidades, tareas escolares o juegos, abierto a recibir reconocimiento, pero también sugerencias que le ayuden a mejorar.

‘Te amo’

Sentirse amado es fundamental para un niño, ya que le permite sentirse valorado en cualquier circunstancia y avanzar con confianza sin temor a perder el amor de sus padres. «Te amo», una frase aparentemente simple pero con un significado muy profundo, permite a los más pequeños desenvolverse con seguridad y confianza en ellos mismos. «En esto se basa su autoestima, porque el amor de sus padres es su fundamento», afirma la psicóloga.

‘Confío en ti’

«Para explorar y sentirse seguro en el mundo que le rodea, un niño necesita que sus padres confíen en él», explica Carole Lozupone-Daudon, según recoge Parents. Esta confianza les permite ser curiosos y desarrollarse plenamente. «Esta frase le servirá de apoyo en todo lo que haga. Si quiere trepar a un árbol y su madre le dice: «Ten cuidado, te vas a caer» es completamente distinto a «Me quedaré abajo para asegurarme de que estés a salvo, pero adelante, estoy aquí, ¡genial!» Lo cambia todo».

‘Soy feliz’

«Los padres también tienen derecho a sentirse tristes, preocupados o estresados. Sin embargo, los niños están profundamente conectados con el estado emocional de los adultos que los rodean. Cuando existen miedos o inquietudes que no se expresan ni se gestionan adecuadamente, los pequeños suelen percibirlos, aunque no comprendan exactamente qué ocurre», explica la psicóloga.

A través de los desafíos y los logros cotidianos, los padres les muestran cómo afrontar las dificultades de la vida. Un niño que ve a sus referentes recuperarse de los contratiempos, reflexionar sobre lo ocurrido y regular sus emociones tendrá más probabilidades de desarrollar esas mismas habilidades. «La clave no es convertirse en una madre o un padre perfectos, siempre sonrientes y sin problemas, sino mostrar madurez emocional, asumir la responsabilidad sobre las propias emociones y demostrar que es posible afrontar las dificultades sin perder la capacidad de disfrutar de la vida familiar», concluye la psicóloga.