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CRÍTICA

‘Sa varietat en sa locura’ de Iguana Teatre regresa a casa 32 años después

El Teatro Principal de Palma ha decidido coproducir a la compañía mallorquina la reposición de la obra

Se trata de piezas breves, ágiles y llenas de vida que conectan con la esencia del teatro popular europeo de la época

Iguana Teatre ha encumbrado su trayectoria de 40 años al recibir la Medalla de Oro de la ciudad de Palma, absolutamente merecida, por cierto, y esta es la razón de que el Teatro Principal de Palma haya decidido coproducirles la reposición de Sa varietat en sa locura, estrenada el año 1994 y uno de los trabajos sobresalientes de la compañía de teatro independiente residente en el Teatre del Mar.

Desde el momento en que abordaban esos cinco entremeses mallorquines inéditos del siglo XVII, considerados con buen criterio como un tesoro de nuestro teatro barroco perfectamente equiparable a lo sucedido en esos mismos días con Goldoni en Italia, Molière en Francia y, asimismo, Shakespeare en Inglaterra. Se trata de piezas breves, ágiles y llenas de vida que conectan con la esencia del teatro popular europeo de la época, si bien no llegarían a trascender más allá de la anécdota del teatro popular insular.

Precisamente esta es la razón que llevó a crear esta pieza por Iguana Teatre a modo de reivindicación del teatro popular que se producía en Mallorca en la época del barroco y sin obtener una repercusión o simple reconocimiento más allá de nuestras fronteras. De paso, era una declaración de intenciones de una compañía de teatro de reciente creación que ya apuntaba maneras en los dominios de un teatro independiente que en España tenía mucho camino por recorrer hasta la excelencia alcanzada, bien reconocida en el presente.

Originalmente Sa varietat en sa locura se estrenó el 21 de octubre de 1994 precisamente en el Teatre Principal de Palma como una coproducción con el Consell de Mallorca, de manera que este icono en la trayectoria de Iguana Teatre en realidad regresaba a casa, 32 años después. La ficha de estreno contemplaba los siguientes intérpretes: Apolònia Serra, Joan Carles Bellviure, Carles Molinet y Miquel de Marchi, mientras la dramaturgia era compartida entre Pere Fullana, que también dirigía, y Carme Planells. La escenografía firmada por Jordi Banal, que ya había trabajado en origen.

En esta reposición tres décadas después, la adaptación ha recaído de nuevo en Carme Planells, y como novedad, Carles Molinet sustituye a Fullana, quien en esta ocasión se ha concentrado únicamente en la dirección.

Iguana Teatre llevaba apenas siete años de trayectoria cuando se fijaron en estas piezas breves, aparentemente sin mayor circunstancia, conscientes en todo caso de la trascendencia de haber sido empleadas con clara ambición de catapultarlas más allá de nuestra esfera, como muestra del teatro barroco en Mallorca y en perfecta sintonía con las apetencias de la época. 

Parecía, por tanto, una oportunidad de elevar a mayor consideración toda esa trascendencia que no conoció en el pasado y qué mejor para ello reponer el legado con aires de contemporaneidad. Aquí es donde entra en juego todo el aparataje aportado por el Teatre Principal de Palma en su digno papel de coproductor. Nada más ver la reposición, avalada por cuatro intérpretes de altura como Carles Molinet, Rodo Gener, Salvador Oliva y Alicia Garau, la sorpresa fue identificar en el esqueleto de El malalt imaginari, estrenado en enero del año pasado precisamente en el Teatre Principal, un admirado reconocimiento al trabajo innovador de Jordi Banal para subrayar los gags que se van sucediendo permanentemente.

Ese juego de compuertas que se abren y cierran como guiños al espectador iba generando una dosis cómica imprescindible para alcanzar la excelencia, convirtiendo el trabajo de Jordi Banal en magnífico hallazgo adelantado a su época. Juego de compuertas que en esta reposición multiplica el papel de dos histriónicos de categoría, Gener y Oliva, siempre muy bien contrastados con el apoyo indispensable de Carles Molinet y la por momentos deslumbrante Alicia Garau.

La sátira social y la omnipresente figura del pícaro van de la mano en cada uno de los cinco cuadros que nos conectan con la tradición del siglo XVII, en perfecta sintonía con capítulos contemporáneos dominados por el Siglo de Oro español. En este sentido, el gran acierto de Iguana Teatre en los 90 fue llamar nuestra atención sobre un legado cuya materia prima era cálida y en perfecta alineación con una manera de hacer que estaba en los orígenes mismos del teatro moderno de inminente aparición. 

Sa varietat en sa locura (1994) y Twist & Txékhov (1995) son las dos obras elegidas por Iguana Teatre para celebrar su 40 aniversario, y ambas dirigidas por Pere Fullana, siendo Carles Molinet el nexo de unión con la ficha de intérpretes original de ambas obras. Creo de justicia recordar que las músicas en la versión original de Sa varietat en sa locura venían firmadas por Pep Toni Rubio, un referente indiscutible en el renacimiento de la música popular mallorquina que tuvo lugar a finales del siglo pasado.