Nuevo asentamiento de tiendas de campaña en un revalorizado barrio de Palma: «No puedo pagar el alquiler»
Una docena de personas viven alojadas en 15 tiendas de campaña en el barrio de Nou Llevant
La mayoría son trabajadores de distintas nacionalidades que no pueden asumir el desorbitado precio de la vivienda
Se trata de una barriada en pleno desarrollo urbanístico con muchas promociones de pisos de lujo
«Vivo aquí porque no puedo pagar el alquiler». Etienne es el nombre ficticio de uno de los habitantes que residen en el poblado improvisado de tiendas de campaña que desde hace algunos meses hay instalado en el parque de Son Pedrals, junto a la Avenida Mèxic, en el barrio del Nou Llevant, en Palma.
Una decena de personas conviven en este espacio verde, en el que se cuentan un total de 15 tiendas de campaña, y donde ninguno de sus habitantes quiere hacer declaraciones públicas o aparecer en fotos. Pero sí acceden a hablar y a contar su historia.
A un lado se ve obra nueva y urbanizaciones de lujo; al otro, una quincena de tiendas de campaña, en su gran mayoría, de gente que trabaja pero que no puede acceder al alquiler de una vivienda por el elevado precio del mismo. Personas de distintas nacionalidades -hay también españoles- conviven en un espacio al aire libre, pero sin un lugar habilitado para hacer sus necesidades, lavar la ropa o cargar su teléfono móvil. «Para tener batería tengo que ir a un bar y pedirme un café», explica a OKDIARIO uno de los residentes.
Etienne, de nacionalidad maliense, es quien da el primer paso y se interesa por nuestra presencia en la zona. Cuenta que trabaja a tiempo completo en el sector de la construcción. Actualmente, está de baja por varias fracturas en los dedos de una mano y no acudirá a trabajar, algo que asegura que le ayuda a convivir. «Si no hago nada aquí el tiempo pasa muy despacio, en cambio en el trabajo el tiempo me pasa más rápido».
Etienne relata cómo antes compartía piso pero dice que ahora ya no puede, no se lo puede permitir. «Te piden 3.000 o 5.000 euros por entrar en un piso. Yo no tengo tanto dinero», argumenta. Cuenta que la Policía en alguna ocasión ha hecho presencia en la zona, pero sólo porque «buscaban a algún argelino o así».
Para lavar la ropa deben meterla en un cesto y caminar 18 minutos, pues la lavandería más cercana se encuentra a 1,3 kilómetros. Y para asearse e incluso hidratarse, utilizan la fuente que hay en un parque cercano al asentamiento de Nou Llevant. En la zona se ven también varias bicicletas que los residentes utilizan para moverse por la ciudad y acudir a sus lugares de trabajo.
Allí se congregan personas de Europa del Este como Andrei, el nombre ficticio de este hombre de origen ruso que ha ido viviendo cómo ha podido en algunos países del continente europeo, donde ha sido deportado de todos ellos, hasta recalar en Mallorca, un sitio que le permite vivir con tranquilidad en su tienda de campaña, la más grande del asentamiento, y que ha montado él mismo con sus propias manos.
Dentro de ella tiene lo básico para vivir y pasar las 24 horas del día. Comida precocinada, productos de limpieza, una cafetera y hasta un colchón para dormir. Para tender la ropa utiliza un hilo que cuelga entre los troncos de los árboles, a diferencia de sus compañeros, que para secar la ropa utilizan la reja que separa el asentamiento de la Vía de Cintura.
Lo más llamativo es la ubicación de este asentamiento de tiendas de campaña. A escasos cien metros se erigen varios bloques de pisos de lujo con áticos con vistas al mar. Se trata de vivienda nueva construida durante los últimos años y que ha sido adquirida en su mayoría por extranjeros con alto poder adquisitivo. Y es que Nou Llevant es uno de los barrios revalorizados de Palma, con el metro cuadrado en torno a 4.800 euros.
Una renovada zona que sigue en un acelerado proceso de desarrollo urbanístico y donde los pisos se mueven entre el medio millón (los más económicos) y los 3,5 millones de sus privilegiados áticos. La mayor parte de los solares de esta zona son de promotores y propietarios que han construido en torno a 800 pisos en cuatro años destinados a un cliente mayoritariamente centroeuropeo.
Un contraste que se puede apreciar tan sólo cruzando el puente de madera entre la Avenida México y la calle Bogotá, que conduce al asentamiento de Nou Llevant. Unas diferencias de nivel y calidad de vida que seguirán floreciendo si no se pone remedio al drama habitacional que sufre Baleares, con precios desorbitados tanto para adquirir una casa como para vivir en régimen de alquiler.
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