Navarra, Comunidad Valenciana y Baleares, donde el «hasta que la muerte nos separe» encuentra más obstáculos
Las tres comunidades registran las mayores tasas de demandas de disolución matrimonial de España

El matrimonio sigue siendo una institución sólida para muchos, pero las estadísticas judiciales recuerdan cada trimestre que no siempre supera la prueba del tiempo. Durante los tres primeros meses de 2026, Navarra, Comunidad Valenciana y Baleares se situaron a la cabeza de España en número de demandas de disolución matrimonial por habitante, confirmando que el conocido «hasta que la muerte nos separe» admite cada vez más excepciones administrativas.
Los datos del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) sitúan a Navarra como la comunidad con la tasa más elevada, con 52,4 demandas por cada 100.000 habitantes. Le siguen la Comunidad Valenciana, con 49,6, y Baleares, con 49,3, todas ellas por encima de la media nacional, establecida en 42,4 demandas por cada 100.000 habitantes.
En el caso de Baleares, los juzgados registraron entre enero y marzo un total de 616 demandas de disolución matrimonial, entre divorcios, separaciones y nulidades. La cifra supone un descenso del 12,9 % respecto al mismo periodo de 2025, lo que podría interpretarse como una tregua estadística para los tribunales de familia, aunque no suficiente para sacar a las islas del grupo de cabeza.
La mayor parte de los procedimientos correspondieron a divorcios consensuados. Entre enero y marzo se presentaron 415 demandas, un 10,2 % menos que un año antes. Los divorcios no consensuados alcanzaron los 181 casos, con una caída aún más pronunciada, del 19,9 %.
Las separaciones matrimoniales siguen siendo una opción mucho menos frecuente. Las consensuadas se mantuvieron en 15 procedimientos, exactamente la misma cifra que en el primer trimestre de 2025, mientras que las no consensuadas aumentaron un 25 %, aunque apenas sumaron cinco casos. En cuanto a las nulidades matrimoniales, la estadística volvió a reflejar un rotundo cero, idéntico resultado al registrado un año antes.
La fotografía nacional muestra además que Asturias, Cantabria, Murcia, Aragón, Castilla-La Mancha y Andalucía también superaron la media estatal de demandas de disolución matrimonial por habitante. En el lado opuesto se situaron Castilla y León, País Vasco, La Rioja, Madrid, Extremadura, Galicia, Cataluña y Canarias, con tasas inferiores a la media.
Más allá de los divorcios y separaciones, los procedimientos posteriores a la ruptura también registraron descensos en Baleares. Las demandas de modificación de medidas consensuadas derivadas de separaciones y divorcios bajaron un 17,2 %, hasta las 106. Las no consensuadas descendieron un 31,3 %, con 147 procedimientos.
La misma tendencia se observó en las demandas relacionadas con la guarda, custodia y alimentos de hijos no matrimoniales. Las modificaciones consensuadas se situaron en 154, un 15,4 % menos, mientras que las no consensuadas alcanzaron las 174, con una reducción del 18,3 %.
Las cifras reflejan así un descenso general de la litigiosidad familiar en Baleares durante el inicio de 2026. Sin embargo, pese a la bajada, el archipiélago continúa figurando entre los territorios donde las rupturas matrimoniales tienen una mayor presencia relativa, una clasificación que comparte con Navarra y la Comunidad Valenciana y que demuestra que, al menos en términos estadísticos, el amor no siempre es para toda la vida.