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MALLORCA

La muerte de Frank llega a los tribunales: un juzgado de Palma investiga si hubo imprudencia veterinaria

La denuncia ha sido admitida y el juez acordó solicitar un informe pericial veterinario

Frank era un carlino de siete años. Para su familia, era mucho más que un perro. Su muerte, después de ser ingresado en una clínica veterinaria de Mallorca, ha terminado en los tribunales. Ahora, un juzgado de Palma investiga qué ocurrió durante sus últimos días y si el tratamiento que recibió se ajustó a la práctica veterinaria exigible.

La historia comienza con un ingreso por un cuadro de enteropatía perdedora de proteínas y pancreatitis. Frank, de siete años, quedó hospitalizado para recibir tratamiento. Pero, según la denuncia presentada por su propietaria, Sian, durante esos días comenzaron a producirse una serie de episodios que considera especialmente graves.

Uno de ellos ocurrió durante una de las visitas de su dueña. Según relata en su denuncia, al ver a Frank observó una importante inflamación en la zona de la cabeza y alertó inmediatamente al personal de la clínica. Siempre según su versión, la respuesta que recibió fue: «lo siento, no lo habíamos detectado». Poco después llegó la llamada que ninguna familia espera recibir: Frank había muerto.

Su propietaria acudió inmediatamente al centro para despedirse de él. Y, según su relato, allí se produjo una situación que todavía hoy considera difícil de comprender. En recepción, asegura que le preguntaron si quería que sacaran a Frank «un rato» para estar con él, pese a que acababa de recibir una llamada en la que le habían comunicado su fallecimiento. La denunciante sostiene que tuvo que explicar a los trabajadores que el perro ya había muerto antes de que estos se disculparan.

Para su familia, la pérdida de Frank no terminó ahí. Tras su muerte, la propietaria comenzó a reclamar el historial clínico del carlino y la documentación relativa a los medicamentos y tratamientos que había recibido durante su ingreso. Según la denuncia, remitió un burofax solicitando esta información y afirma que no obtuvo respuesta.

Fue entonces cuando decidió acudir a la Justicia. La denuncia fue presentada  contra el Hospital Veterinari Canis-Mallorca por el prestigioso abogado Óscar Navarro quien sostiene que pudieron producirse actuaciones veterinarias incorrectas. El escrito plantea los hechos como un posible delito de maltrato animal con resultado de muerte.

Pero será ahora la investigación judicial la que tenga que determinar qué ocurrió realmente. El procedimiento ya está abierto en un juzgado de Palma y el pasado 30 de enero de 2026 se acordó solicitar un informe pericial veterinario. El objetivo es determinar si el tratamiento recibido por Frank fue conforme a la lex artis o si pudo existir alguna conducta imprudente por parte de la clínica.

El perito tendrá que reconstruir los últimos días del animal: su estado cuando ingresó, los tratamientos y medicamentos administrados, las dosis, su evolución y el momento en que apareció la inflamación descrita por su propietaria. También deberá analizar si existe alguna relación entre las actuaciones cuestionadas y el fallecimiento.

La muerte de un animal no demuestra por sí sola que haya existido negligencia, y las acusaciones recogidas en una denuncia no equivalen a hechos probados. El procedimiento se encuentra en fase de investigación y será la prueba, especialmente el informe pericial, la que determine si hubo una actuación contraria a la práctica veterinaria exigible. Frank tenía siete años cuando murió.

Ahora, detrás de la investigación judicial, queda también la historia de una familia que quiere saber qué ocurrió con su perro durante sus últimos días. La pregunta que tendrá que responder la Justicia es si Frank recibió el tratamiento adecuado a su estado clínico y si alguna actuación u omisión pudo contribuir a su muerte.

La respuesta estará en la documentación médica, en la investigación y, especialmente, en el informe del perito veterinario.