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Casi una hora sin poder ir al baño por un apretón en un hospital por un enfermero pasota: «Vendré cuando me salga de los huevos»

Los hechos tuvieron lugar, a las 06:45 horas de este domingo, en el área de hospitalización de Son Espases

Escándalo de madrugada en el hospital de Son Espases de Palma. Un paciente grave, con tres vértebras fracturadas y una infección postoperatoria, sufre un calvario de casi una hora para algo tan básico como ir al baño mientras el personal ignora repetidos avisos. El apretón casi acabó en desgracia por la «pasividad y pasotismo» de un enfermero. Casi una hora sin poder ir al baño por un apretón en un hospital por un enfermero pasota: «Vendré cuando me salga de los huevos».

OKBALEARES ha tenido acceso al relato de un nuevo episodio que ha encendido todas las alarmas dentro del entorno hospitalario. Los hechos han tenido lugar este domingo, a las 06:45 horas, en el área de hospitalización del hospital de referencia. Un caso que, según testigos, pone los pelos de punta y deja en entredicho la atención recibida en planta durante la madrugada.

Un paciente en estado delicado, prácticamente inmovilizado tras una intervención complicada —con placas en la espalda y tres vértebras rotas— vivió una situación límite cuando necesitó asistencia urgente para poder ir al baño. Sin embargo, su llamada de auxilio, repetida una y otra vez mediante el timbre de la habitación, habría sido ignorada durante más de 45 minutos por el personal de enfermería.

El compañero de habitación apunta que la escena, según su versión de los hechos, se tornó desesperante. El enfermo, incapaz de moverse con normalidad y apenas pudiendo dar unos pasos por su grave estado físico, quedó completamente desatendido durante un periodo prolongado en plena madrugada.

Ante la ausencia de respuesta, fue su propio compañero de habitación quien, viendo la situación de angustia, tuvo que intervenir. El testigo terminó ayudándole a levantarse, asistiendo en el desplazamiento, realizando tareas que, según denuncian, deberían haber sido atendidas por el personal sanitario de planta.

Pero el episodio no terminó ahí. Cuando el acompañante del paciente decidió acudir al control de enfermería para exigir explicaciones por la demora, la situación escaló de forma inesperada. Según el relato, se encontró con un enfermero descrito como un ‘mastodonte con barba’, que lejos de calmar los ánimos o pedir disculpas, habría reaccionado de manera violenta y desafiante.

La tensión alcanzó su punto álgido cuando, en lugar de atender la reclamación, el sanitario habría respondido con una frase cargada de desprecio: «¡Iré cuando me salga de los huevos!», generando una fuerte indignación en el momento. El enfrentamiento no se detuvo ahí. Siempre según los testimonios, el profesional sanitario habría continuado con una actitud amenazante, llegando a insinuar la llamada a seguridad para intimidar a quienes reclamaban simplemente una atención básica y urgente para un paciente postrado.

Mientras tanto, los pacientes —según esta versión— continúan sufriendo situaciones de dolor, vulnerabilidad y desatención, en un entorno donde se espera precisamente lo contrario: cuidado, asistencia y profesionalidad. A pesar de las amenazas del sanitario de que iba a enviar al personal de seguridad, los vigilantes no fueron alertados. Es más, fueron los pacientes quienes pusieron los hechos en conocimiento del equipo de seguridad. Por otra parte, siempre según la versión facilitada por los afectados, al intentar poner una queja oficial, el personal se negó a facilitar los datos de su compañero.