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El Ayuntamiento inicia el tapiado de la antigua cárcel de Palma tras completar el desalojo de los okupas

Instalará sistema de videovigilancia para incrementar el control y la protección del recinto

Once desalojados están siendo atendidos por la Fundació La Sapiència y Cáritas

  • Indalecio Ribelles
  • Redactor de OKBaleares, información local de Palma, social y política. Antes, redactor en EL MUNDO/ Baleares durante 20 años.

El Ayuntamiento de Palma ha iniciado este viernes los trabajos de tapiado de la antigua cárcel de Palma, una vez completado el desalojo forzoso de los más de 80 okupas del recinto municipal en cumplimiento del auto judicial emitido el pasado 29 de mayo.

La resolución avaló la actuación al considerar acreditadas la necesidad, proporcionalidad y urgencia de la intervención ante el grave riesgo existente en el inmueble.

El desalojo, ejecutado este pasado miércoles, se desarrolló de forma ordenada y coordinada entre la Policía Local de Palma y la Policía Nacional. Durante la jornada, fueron notificadas un total de 78 personas que abandonaron el recinto tras recoger sus pertenencias.

Tras completar el desalojo, se iniciaron este jueves las labores de limpieza del perímetro y diversas actuaciones de adecuación y pintura.

En concreto, se ha llevado a cabo el pintado de toda la fachada del muro, la limpieza y poda del parque colindante, así como el acondicionamiento general de la zona. Estas labores continúan durante la jornada de hoy con el tapiado de los accesos por parte del área de Infraestructuras, unos trabajos que se prolongarán durante los próximos días con el objetivo de asegurar el inmueble y evitar nuevas ocupaciones.

Estas actuaciones se verán reforzadas con la próxima instalación de un sistema de videovigilancia que permitirá incrementar el control y la protección del recinto.

Módulos temporales inoperativos

Por otro lado, durante la jornada de este viernes dejarán de estar operativos los módulos temporales habilitados en el Parque Central de Bomberos, instalados con carácter excepcional durante las dos noches posteriores al desalojo para aquellas personas que carecieran de una alternativa habitacional inmediata, y a lo largo de la mañana se está procediendo a su retirada. Durante la última noche han hecho uso de este recurso un total de 11 personas.

Desde el inicio del proceso de recuperación del inmueble, los servicios sociales municipales han mantenido una atención individualizada y un acompañamiento permanente a las personas afectadas.

Asimismo, durante la ejecución del desalojo estuvieron presentes, junto con los servicios municipales, entidades del tercer sector como Cáritas y la Fundació La Sapiència, con el objetivo de ofrecer apoyo y asistencia a las personas afectadas.

En este sentido, desde el inicio del proceso ya son 11 las personas que están siendo atendidas por la Fundació La Sapiència y Cáritas, entidades vinculadas al Obispado, en sus distintos centros de acogida, de las cuales cinco se han incorporado a programas de formación.

Además, cabe destacar que, gracias al trabajo coordinado desarrollado durante los últimos meses entre las distintas administraciones y entidades implicadas, otras 45 personas también fueron derivadas a los programas de inserción social y laboral del IMAS.

Tras haber completado el desalojo, los servicios sociales municipales, a través de las entidades colaboradoras del Obispado, continuarán ofreciendo atención, seguimiento y alternativas a aquellas personas que deseen acogerse a los recursos disponibles.

Por su parte, la Policía Local mantendrá la vigilancia en la zona, garantizando la seguridad y evitando nuevos accesos al inmueble.

El Ayuntamiento de Palma pone así fin a la ocupación de un recinto municipal que se había prolongado durante más de una década y que había generado problemas de convivencia y seguridad, afectando tanto a los vecinos del entorno como a la comunidad educativa del centro escolar cercano.

Asimismo, cabe recordar que el Ayuntamiento inició el proceso de recuperación ante los informes emitidos por la Policía Local, el Servicio contra Incendios y Salvamento y los servicios sanitarios, que alertaban del elevado riesgo de incendio, las deficientes condiciones de habitabilidad y las importantes dificultades de evacuación existentes en las instalaciones, circunstancias que suponían un riesgo real para la seguridad y la integridad física de sus ocupantes.