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Alfonso Rodríguez abandona la Delegación del Gobierno por la puerta de atrás en plena crisis con la Policía Nacional y Guardia Civil

El socialista anuncia su salida para dedicarse a la candidatura socialista a la alcaldía mientras persiste el malestar policial por su actuación durante la polémica del dispositivo de julio

Sin tapujos: el Govern de Prohens culpa al delegado del Gobierno del fuerte aumento de la criminalidad en Baleares

Alfonso Rodríguez deja la Delegación del Gobierno en Baleares por la puerta de atrás y en plena guerra abierta con las fuerzas de seguridad. El dirigente socialista ha anunciado que abandonará próximamente el cargo para concentrarse en su candidatura a la alcaldía de Calvià, pero su despedida llega con un frente abierto con sectores policiales que le reprochan haber cuestionado la actuación de los agentes en lugar de respaldarlos públicamente.

Su salida abre una nueva etapa política para Rodríguez, aunque no cierra las heridas de una gestión marcada por los enfrentamientos con representantes y sectores de la Policía Nacional y por las críticas a la coordinación institucional en materia de seguridad. Para sus detractores, el problema no es únicamente la polémica de julio, sino la percepción de que el delegado no estuvo a la altura de la responsabilidad de representar al Gobierno y respaldar el trabajo de quienes garantizan la seguridad ciudadana.

El episodio más conflictivo se produjo tras la actuación policial durante una manifestación en julio. Las críticas públicas de Rodríguez al dispositivo y la decisión de promover una investigación generaron un profundo malestar entre determinados agentes, que interpretaron aquellos movimientos como un cuestionamiento de su intervención y una falta de confianza en los profesionales que habían participado en el operativo.

En los sectores más críticos, el reproche ha sido especialmente contundente. Algunos agentes han llegado a calificar de «cobarde» la actitud del delegado y han denunciado sentirse «vendidos» por quien debía representar al Gobierno ante las fuerzas de seguridad. Son expresiones que reflejan la dureza del enfrentamiento y la fractura de confianza que dejó la polémica, aunque no pueden atribuirse al conjunto de la Policía Nacional ni de la Guardia Civil.

El malestar se extiende al debate sobre el respaldo institucional que reciben los cuerpos policiales en Baleares. Los sectores críticos consideran que cuestionar públicamente un dispositivo antes de que se esclarezcan todos los extremos puede debilitar la posición de los agentes y alimentar la desconfianza hacia su trabajo. La controversia ha situado a Rodríguez en el centro de una disputa que va más allá de un episodio concreto y afecta a la relación entre la Delegación y parte de los profesionales de la seguridad.

La Guardia Civil también forma parte del debate sobre la falta de efectivos y las necesidades de seguridad del archipiélago. La Benemérita acusa a Rodríguez de alinearse a favor de grafiteros violentos y de no defender las actuaciones policiales del Instituto Armado. No obstante, las críticas más directamente vinculadas a la polémica del dispositivo de julio se han dirigido contra la actuación de Rodríguez respecto a la Policía Nacional. Cualquier atribución de acusaciones concretas a representantes de ambos cuerpos requiere distinguir entre las declaraciones documentadas y las opiniones expresadas en determinados ámbitos profesionales.

A este conflicto se suma la presión política del Govern balear. Su portavoz, Antoni Costa, ha señalado directamente al delegado como máximo responsable político del incremento de la criminalidad registrado durante el primer semestre de 2026. «Su inacción, su falta de entendimiento con los sindicatos policiales y el déficit de mil agentes en las islas tienen estos datos como consecuencia», afirmó Costa.

Los datos del Ministerio del Interior reflejan un aumento del 7,9% de la criminalidad en Baleares entre enero y junio de 2026, con un total de 40.494 infracciones penales. La criminalidad convencional creció un 11%, mientras que la cibercriminalidad descendió un 5,8%, hasta los 6.435 ciberdelitos. Los delitos sexuales aumentaron un 15,2% y las agresiones sexuales con penetración, un 24,6%.

Estas cifras han intensificado las críticas políticas a la gestión de la seguridad y han situado la falta de efectivos policiales en el centro de la discusión. Costa atribuye parte de la situación a la gestión de Rodríguez, aunque la evolución de la criminalidad no puede imputarse exclusivamente a una sola persona sin un análisis más amplio de los factores que intervienen.

Durante el acto de los Santos Ángeles Custodios, Rodríguez optó por un discurso institucional y evitó profundizar en la controversia del verano. Su intervención no logró cerrar públicamente el debate sobre el respaldo a los agentes ni disipar el malestar expresado por los sectores más críticos con su actuación.

Ahora, el delegado anuncia que abandona el puesto para dedicarse plenamente a su candidatura socialista a la alcaldía de Calvià, municipio que ya gobernó durante la pasada legislatura. En su mensaje de despedida ha agradecido al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, la confianza depositada en él y ha defendido que la candidatura municipal exige una dedicación exclusiva.

La salida de Rodríguez pone fin a su etapa como delegado, pero no al debate sobre su relación con las fuerzas de seguridad. Mientras prepara su regreso a la política municipal, las acusaciones de falta de respaldo a los agentes y la fractura de confianza surgida durante la polémica de julio siguen siendo uno de los episodios más controvertidos de su mandato.