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Día de Andalucía: la historia poco conocida del escudo andaluz y por qué Hércules «doma» a dos leones

El Día de Andalucía se celebra hoy y seguro que son muchas las personas a las que al pensar en ello, le llegarán las imágenes de los balcones en Andalucía con la bandera verde y blanca, querrán saber de las actividades en los centros y cuáles son los típicos actos del 28F. Pero además, entre todo eso aparece el escudo de Andalucía, ese en el que Hércules sujeta a dos leones y que no sólo está en la bandera, sino todas partes, pero casi nunca se explica. Muchos lo reconocen, claro, pero pocos saben por qué se eligió esa escena o qué pretendía transmitir.

La historia del escudo de Andalucía es más compleja de lo que parece. Tiene detrás varias versiones y reinterpretaciones distintas que se han dado a lo largo del siglo XX. Y a la vez, no surge de la nada sino que el diseño se inspira en modelos anteriores y está profundamente marcado por la visión de Blas Infante, figura central en la construcción simbólica de Andalucía. Entenderlo ayuda a comprender cómo se fue fraguando la identidad visual de la comunidad. De este modo, y con un 28F que se celebra hoy sábado, es este un momento perfecto para detenerse un momento y repasar el origen de ese escudo que a menudo se ve, pero pocas veces se explica.

Día de Andalucía: la historia poco conocida del escudo andaluz

Aunque hoy su diseño está normalizado, el escudo andaluz pasó por varias etapas antes de convertirse en el símbolo oficial que recoge el Estatuto de Autonomía. La imagen de Hércules domando a dos leones procede de trabajos de Blas Infante y de referencias históricas que ya aparecían en ciudades como Cádiz.

El artista Andrés Martínez de León fue quien dibujó en 1932 la versión que conocemos hoy, siguiendo las indicaciones de Infante. Esa pieza que fue realizada en cerámica de Triana por el ceramista Pedro Navia, se conserva actualmente en la Sala 28F del Museo de la Autonomía de Andalucía. Es el escudo original, el que estuvo durante décadas colocado en la puerta principal de la Casa de Blas Infante, en Coria del Río. Con el tiempo, y por motivos de conservación, se trasladó a un espacio protegido, dejando en su lugar una réplica.

La Ley de los Símbolos de Andalucía, aprobada en 1982, declaró este escudo como pieza de conservación singular, lo que subraya su valor patrimonial. No solo por quién lo ideó, sino por lo que significó a nivel institucional en los primeros años de la democracia.

Junto a esa pieza original, el museo conserva otra versión anterior, fechada en 1918, que presidió la Asamblea de Ronda. Aquella pintura mostraba al héroe flanqueado por dos columnas dóricas y los leones en posición rampante. En la parte inferior figuraba el lema «Andalucía por sí, para España y la Humanidad», mientras que en los bordes aparecía la inscripción latina «Dominator Hercules Fundator», una referencia al Hércules fundador que aparece en algunos relatos históricos vinculados al Mediterráneo antiguo.

Por qué Hércules «doma» a dos leones

La elección de Hércules no es casual. Blas Infante lo utilizó como metáfora de la fuerza moral y del espíritu joven que, en su visión, debía representar a Andalucía. El héroe aparece sujetando a dos leones, una imagen que procede del escudo histórico de Cádiz y que Infante reinterpretó para darle un sentido más amplio. No se trataba SÓLO de un guiño a la ciudad, sino de una forma de enlazar la tradición clásica con una identidad moderna.

¿Por qué domarlos y no derrotarlos? La explicación de Infante apuntaba a la idea de dominio racional sobre la fuerza instintiva. El héroe no destruye al animal, sino que lo controla. En la lectura simbólica de la época, representaba una Andalucía capaz de guiar su propio destino sin renunciar a su carácter.

El artículo 3.2 del Estatuto de Autonomía recoge esta interpretación al establecer que el escudo andaluz debe incluir la leyenda «Andalucía por sí, para España y la Humanidad». La frase no nació así. En la versión inicial figuraba «para sí», pero la Asamblea de Córdoba de 1933 aprobó el cambio por «por sí», un matiz que Infante consideraba más abierto y solidario, menos encerrado en un sentido puramente territorial.

Las propias asambleas también modificaron el diseño. En Córdoba, por ejemplo, se eliminó la cuartela heráldica que aparecía en la versión de Ronda y se añadió un arco coronado por la bandera andaluza. La figura de Hércules apareció entonces más joven, una forma de reforzar esa idea de energía regeneradora frente a la fuerza bruta que simbolizaban los leones. Desde entonces, las instituciones andaluzas han mantenido esta composición como parte esencial de la identidad gráfica de la comunidad. No solo está en edificios oficiales, sino que su presencia se extiende a publicaciones, documentos institucionales y a la señalética pública.