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La inaccesible aldea asturiana de 14 habitantes a la que solo se llega tras ascender 23 curvas en 4 kilómetros

  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

En pleno Parque Natural de Ponga, uno de los rincones más salvajes y menos conocidos de Asturias, se encuentra Casielles, una pequeña aldea que parece suspendida sobre el vacío. Este pueblo, con apenas 14 habitantes, desafía la verticalidad de la montaña desde una ubicación privilegiada sobre el espectacular Desfiladero de los Beyos.

El acceso hasta esta localidad se convierte en una experiencia única entre carreteras excavadas en la roca, cascadas naturales y un trazado repleto de curvas imposibles que conduce hasta uno de los mejores miradores naturales de la Cordillera Cantábrica.

Casielles, el pueblo de Asturias al que se llega por 23 curvas de herradura

La aventura comienza en el kilómetro 131 de la carretera que conecta Cangas de Onís con Riaño. Tras cruzar el puente de La Huera sobre el río Sella, la ruta se adentra en la Foz de Los Andamios, una garganta de gran belleza donde la carretera parece abrirse paso entre enormes paredes de roca.

Según informa Turismo en Llanes, el recorrido atraviesa un singular semi-túnel excavado en la montaña mientras el río Porciles acompaña el trayecto con el sonido constante de sus aguas. A cada curva aparecen cascadas, manantiales y desniveles que convierten el camino en un auténtico espectáculo natural.

Esta carretera es la única vía de acceso a Casielles, una parroquia situada a 740 metros de altitud y a poco más de dos kilómetros de San Juan de Beleño, la capital del concejo de Ponga.

La espectacular subida al «Petit Alpe d’Huez» de Asturias

La fama de Casielles no se debe únicamente a su ubicación. El tramo final de la ascensión se ha convertido en todo un desafío para ciclistas y amantes de las carreteras de montaña.

En apenas cuatro kilómetros de recorrido, la carretera supera cerca de 380 metros de desnivel. La parte más exigente concentra 23 curvas de herradura encadenadas, un trazado que recuerda a los grandes puertos alpinos.

Por esta razón, muchos aficionados al ciclismo han bautizado la subida como el «Petit Alpe d’Huez» asturiano, en referencia al mítico puerto francés. La combinación de fuertes pendientes, curvas cerradas y espectaculares vistas convierte este ascenso en uno de los más llamativos del norte de España.

Eso sí, quienes se animen a recorrerlo deben hacerlo con precaución. Algunas guías locales advierten de la presencia de gravilla y de zonas con un firme irregular. A cambio, el tráfico suele ser muy reducido, lo que permite disfrutar de la subida en un entorno de absoluta tranquilidad.

Qué ver en Casielles: patrimonio tradicional y vistas únicas sobre los Beyos

Al llegar a la parte alta del pueblo, donde se encuentran la capilla y las antiguas escuelas, la recompensa es inmediata. Desde este balcón natural se obtienen algunas de las mejores panorámicas del Desfiladero de los Beyos y de las montañas que rodean el concejo de Ponga.

Casielles conserva además buena parte de la arquitectura tradicional asturiana de montaña. Sus 19 viviendas mantienen la esencia de los pueblos de alta montaña, aunque solo cinco permanecen habitadas de forma permanente durante todo el año, según Vivir Asturias.

El aislamiento, lejos de ser un inconveniente, forma parte de su atractivo. Aquí el tiempo parece avanzar a otro ritmo, rodeado de bosques, riscos y algunos de los paisajes más impresionantes de Asturias.

Senderismo en Ponga: la histórica Senda del Cartero

Para los amantes de la naturaleza, Casielles también es un excelente punto de partida para descubrir algunas de las rutas más emblemáticas del concejo.

Entre ellas destaca la conocida Senda del Cartero, un exigente itinerario de montaña que durante décadas fue utilizado para comunicar los pueblos más aislados de la zona. El recorrido atraviesa senderos colgados sobre el valle y ofrece una visión privilegiada de la geografía extrema que caracteriza a este territorio.

Muy cerca se encuentra además Viboli, otra pequeña localidad que conserva valiosos ejemplos de arquitectura popular asturiana, entre los que sobresalen los tradicionales hórreos beyuscos, considerados una de las señas de identidad de la comarca.