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Galicia tiene una de las carreteras paisajísticas más bonitas de España, pero no es apta para conductores con vértigo

  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

Recorrer la costa de Galicia siempre deja imágenes difíciles de olvidar, pero hay una carretera en la provincia de La Coruña que destaca por encima del resto.

Se trata de la DP-2205, una vía que discurre entre Cariño y Cedeira y que regala algunas de las panorámicas más espectaculares del litoral gallego.

Este recorrido, conocido como la Carretera del Acantilado, atraviesa la Costa Ártabra y la Sierra de la Capelada, un paisaje donde la montaña cae prácticamente en vertical sobre el océano Atlántico. Son menos de 15 kilómetros pero suficientes para convertirse en una de las carreteras más impresionantes de España.

La DP-2205, la carretera de Galicia que discurre al borde de los acantilados

La DP-2205 es una de esas rutas que invitan a conducir sin prisas. A cada curva aparece un nuevo mirador natural sobre el Atlántico, aunque también exige máxima atención al volante. Su trazado es estrecho y, en algunos puntos, el cruce de dos vehículos puede resultar complicado.

El recorrido transcurre por la Sierra de la Capelada, una zona de gran valor paisajístico donde los acantilados y el mar dominan el horizonte. Las curvas cerradas, el viento habitual de la zona y la cercanía del vacío convierten la experiencia en un auténtico espectáculo para los sentidos, pero también obligan a extremar la precaución.

Por este motivo, tanto las autoridades como distintas guías de viaje aconsejan evitar la carretera cuando hay lluvia intensa, niebla o fuertes rachas de viento. Además, no es una ruta recomendable para quienes sufren vértigo o miedo a las alturas.

Los acantilados de Herbeira, los más altos de la Europa continental

Uno de los grandes atractivos de esta carretera es la Vixía de Herbeira, uno de los miradores más conocidos de Galicia. Desde este punto se contemplan los impresionantes acantilados de Herbeira.

Estos impresionantes cortados alcanzan unos 613 metros de altura sobre el nivel del mar, una cifra que permite hacerse una idea de la espectacularidad del paisaje. Desde el mirador, el verde intenso de la montaña contrasta con el azul del Atlántico, creando una de las estampas más fotografiadas del norte de España.

Más allá de su belleza, la zona también tiene un enorme interés geológico. Las rocas que forman estos acantilados son únicas por su antigüedad y composición, hasta el punto de que los especialistas consideran que permiten observar materiales procedentes de capas muy profundas de la Tierra.

Esa singularidad convierte este enclave en un referente tanto para los amantes de la naturaleza como para la comunidad científica.

San Andrés de Teixido y el cabo Ortegal completan una ruta única por esta carretera

La carretera también pasa junto a uno de los lugares con mayor carga simbólica de Galicia: San Andrés de Teixido. Este pequeño núcleo, encajado entre montañas y acantilados, recibe cada año a miles de visitantes atraídos por su famoso santuario y por una de las leyendas más conocidas de la tradición gallega.

Según la creencia popular, quien no visite este lugar durante su vida tendrá que hacerlo después de morir reencarnado en un pequeño animal.

El recorrido termina en otro de los grandes iconos del litoral gallego: el cabo Ortegal. Allí, el faro de franjas rojas y blancas domina el encuentro entre el océano Atlántico y el mar Cantábrico.