Televisión, cine y series
Polémica con Sarah Santaolalla

Rosa Belmonte y los comentarios que nadie entiende en ‘El Hormiguero’

«[¿Sarah Santaolalla?] ¿Esa que es la mitad tonta, la mitad tetas?», dijo Rosa Belmonte este martes en El Hormiguero. Dos segundos en prime time que han servido para que Sarah Santaolalla aparezca horas en pantalla, especialmente en TVE. Por no hablar de lo que ha desatado en las redes sociales.

Rosa Belmonte ha dado más minutos de foco a Sarah Santaolalla, quien ha cobrado protagonismo en las últimas semanas a base de autobombo -en enero convocó una manifestación por los ataques que sufría que apenas reunió a 30 personas-. Porque alguien que no quiere que se le dé la relevancia de Rosa Belmonte a Sarah Santaolalla no se pasea acto seguido por todos los platós para que le dan voz -véase Mañaneros, con Javier Ruiz, o Malas Lenguas, con Jesús Cintora-. Aparecer, sí; empachar, no.

Hay que conocer cuál es el rol de Rosa Belmonte en El Hormiguero para entender por qué dijo esa frase, independientemente de lo desacertada que pudiera ser. Rosa Belmonte es una enciclopedia andante de contenidos de televisión. Esa es la faceta que explota en la mesa del programa de Antena 3.

No hay entrega en la que aparezca sin soltar un comentario que absolutamente nadie entiende, como suelen recalcarle en directo. Un día habla de Catalina Creel, la legendaria villana de Cuna de lobos de la que poca gente se acuerda -a excepción de Rosa Belmonte-, y otro día lo hace de Midge. Éste fue el personaje con el que empezó el encumbramiento de Santaolalla.

El nombre de Sarah Santaolalla, que asegura ser víctima de una vil campaña de insultos, salió a la palestra en El Hormiguero por el ataque de la colaboradora a Felipe González. Cuando Pablo Motos hizo alusión a ella, Rosa Belmonte preguntó si era «la mitad tonta, mitad tetas». Así, como lo suele hacer, de manera espontánea. Hilando el tema con una serie. Se trata de una frase que el personaje de Midge pronuncia en La maravillosa señora Maisel, la misma que le sirve para definirse a sí misma como «mitad tonta, mitad gorda».

La frase de Rosa Belmonte provocó un segundo de silencio incómodo en la mesa de El Hormiguero. Se notaba el temor a la piel fina. No es ningún secreto que ya hay muchos chistes que sólo se pronuncian en petit comité.

Sin embargo, Sarah Santaolalla ha asegurado que los «machirulos» de la mesa le rieron la gracia a una «señora que quiso humillarla con su físico e intelecto». Lo que se vio en televisión, en cambio, fue a cuatro personas que intentaban seguir con el programa, con una sonrisa tensa y corriendo un tupido velo.

Envuelta en un llanto seco, Sarah Santaolalla se mostró devastada por este tema, preocupada porque «lo que ve la gente en un plató de televisión lo puede llevar a la calle». Aunque esta máxima debería tenerse en cuenta también antes de insultar a millones de españoles a los que Santaolalla se ha referido como «idiotas» por votar a PP y Vox. Votantes humillados por su intelecto, a los que debió calificar así con imparcialidad, porque ella dice ser «todo lo objetiva y rigurosa que puede».

«¿Dónde está el límite?», ha preguntado Santaolalla, que nunca se lo ha marcado. Es más, ha aprovechado para llamar «panda de fascistas» que no han evitado «no participar en la violencia a la que está sometida esta mujer [ella]» al resto de compañeros de Rosa Belmonte.

Con este discurso, se puede entender a qué se refiere Rosa Belmonte cuando pide «disculpas si alguien se ha sentido ofendido por eso»: «La gente se toma muy en serio. Si es sólo para hacer aspavientos, no me disculpo».

«Esto no es periodismo», decía otro colaborador de Malas lenguas en defensa de Santaolalla. Nadie dijo que lo fuera. El comentario se hizo en un programa de entretenimiento que no lo ha justificado, al revés. Programa al que han acusado ahora de dar espacio a un «experimento» diferente a los que suelen mostrar en la parte de ciencia, el de «utilizar a las mujeres para señalarlas». «No son hormigas, son ratas», ha dicho Sarah Santaolalla. ¿Quién ha empezado una campaña contra quién?