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El secreto para que tus fotos con el móvil de este verano no parezcan de turista

  • Nacho Grosso
  • Cádiz (1973) Redactor y editor especializado en tecnología. Escribiendo profesionalmente desde 2017 para medios de difusión y blogs en español.

Cada verano nos llenamos los bolsillos de recuerdos en forma de fotos borrosas, mal encuadradas o con una luz que no hace justicia a lo que teníamos delante. La reacción habitual es culpar al móvil y pensar que con uno más caro todo mejoraría. Hacer fotos profesionales con el móvil tiene mucho menos que ver con el dispositivo que con saber usarlo. Un iPhone 17 Pro Max en manos de alguien que no conoce los fundamentos básicos de la fotografía produce imágenes mediocres. Un móvil de gama media manejado con criterio produce fotos que merecen la pena. El modelo importa menos de lo que crees, la técnica, lo es casi todo.

La luz es el primer paso

El error más común de los fotógrafos aficionados es salir a hacer fotos a mediodía, cuando el sol está en lo alto y genera sombras duras y colores planos. Los fotógrafos profesionales trabajan en lo que se conoce como la hora dorada, los primeros 60 minutos después del amanecer y los últimos 60 minutos antes del atardecer. En ese intervalo la luz es cálida, suave y lateral, lo que da volumen a los objetos y profundidad a los paisajes.

Foto: Nacho Grosso

En verano, con amaneceres antes de las siete y atardeceres después de las nueve, tienes dos ventanas de luz perfecta cada día que la mayoría de turistas desaprovecha durmiendo o cenando. Si no puedes evitar disparar a mediodía, busca sombra, la luz tamizada bajo una palmera, un toldo o un edificio es infinitamente más favorecedora que el sol directo. Y esto funciona igual con un móvil de 200 euros que con uno de 1.200.

En interiores, la mejor fuente de luz es siempre una ventana. Coloca a tu sujeto de lado respecto a la ventana, nunca de espaldas ni de frente, y conseguirás esa luz lateral que da dimensión a los retratos. Evita el flash del móvil en la medida de lo posible, ya que aplana las caras, elimina las sombras naturales y da a la piel un aspecto artificial que ningún filtro posterior puede corregir del todo.

Composición, encuadre y los ajustes manuales que debes conocer

La regla de los tercios es el principio de composición más útil que existe y todos los móviles tienen una cuadrícula que la aplica automáticamente. Actívala desde los ajustes de la cámara y úsala para colocar el horizonte en el tercio superior o inferior de la imagen, nunca en el centro, y para situar el elemento principal en uno de los puntos de intersección de la cuadrícula. El resultado es una composición visualmente equilibrada que el ojo percibe como más natural y atractiva. Este truco no requiere ningún móvil en particular, funciona igual en todos.

En esta foto está todo mal (me reservo citar quién me la hizo)

Pero hay tres ajustes manuales que transforman las fotos profesionales con el móvil. El primero es la exposición, en casi todos los móviles puedes tocar la pantalla para enfocar y después deslizar el dedo hacia arriba o hacia abajo para aclarar u oscurecer la imagen antes de disparar. El segundo es el modo retrato, que desenfoca el fondo y da protagonismo al sujeto, pero que funciona mejor con buena luz y a una distancia de entre uno y dos metros. El tercero es el formato RAW, disponible en la mayoría de móviles de gama media y alta, guarda mucha más información que el JPEG estándar y da un margen de edición posterior enormemente superior. Pero esto es ya nivel muy pro, aquí somos meros aficionados.

Foto: Nacho Grosso

El paso que convierte una buena foto en una foto profesional

Hacer buenas fotos con el móvil implica editar, igual que hacen los fotógrafos profesionales con sus imágenes. Y aquí el modelo del teléfono vuelve a ser lo de menos, las apps de edición nivelan el campo de juego por completo. Las dos más recomendables son Lightroom Mobile, gratuita en su versión básica y la más usada por fotógrafos profesionales en todo el mundo, y Snapseed, completamente gratuita y con herramientas muy potentes para usuarios menos experimentados. Los ajustes que marcan más diferencia son la exposición, el contraste, los blancos y las sombras. Una foto ligeramente subexpuesta con buena luz y bien compuesta, editada durante dos minutos en Lightroom, puede competir perfectamente con imágenes tomadas con cámaras réflex.

Un último consejo que pocos mencionan y que no me canso de repetir cada verano, limpia el objetivo antes de empezar a disparar. Pasamos el día tocando la pantalla y guardando el teléfono en el bolsillo, y el objetivo acumula grasa y polvo que generan imágenes con menos nitidez y más aberraciones de luz. Un segundo de limpieza con la camiseta puede mejorar más tus fotos que cualquier actualización de cámara.