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Ni ladrillos ni construcción en seco: el invento de 2026 que permite edificar una casa en cinco días

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

La construcción está viviendo una etapa de cambio impulsada por nuevas tecnologías y materiales alternativos. Entre las innovaciones que más interés despiertan destacan los ladrillos de plástico reciclado, gracias a los cuales es posible edificar una casa en cinco días. Mediante un sistema modular de ensamblaje rápido, reduce de forma considerable los tiempos de obra tradicionales. El proceso de fabricación de los ladrillos reciclados comienza con la recolección de residuos plásticos.

Estos materiales se trituran y se procesan hasta obtener pequeñas partículas que luego se mezclan con otros componentes, como cemento o aditivos específicos, según el tipo de ladrillo que se quiera producir. En otros casos, el plástico se funde y se inyecta en moldes para formar bloques modulares. Este método permite obtener piezas resistentes, ligeras y fáciles de ensamblar.

Edificar una casa en cinco días ya es una realidad

La empresa Conceptos Plásticos ha desarrollado un sistema innovador que, según afirman, permite edificar una casa desde cero en tan sólo cinco días. Este método se basa en un sistema modular de ensamblaje rápido, en el que las piezas encajan entre sí como si fueran un «Lego». Gracias a este diseño, es posible edificar una casa en cinco días.

«Nuestro sistema no solo es una solución para mitigar la contaminación por plásticos, sino que también transfiere las mejores propiedades del plástico como material, ofreciendo una alternativa altamente competitiva gracias a sus excepcionales características. Al construir con plástico reciclado, se obtienen estructuras con aislamiento térmico, resistentes al fuego, impermeables e inmunes a la putrefacción, los hongos y las bacterias», detalla la compañía.

Los ladrillos representan una solución para reducir la contaminación, ya que están fabricados a partir de plásticos reciclados. Según explican los ingenieros, un ladrillo de 50 cm equivale aproximadamente a 3,3 kg de material recuperado. Este plástico se clasifica, limpia, tritura y funde hasta convertirse en piezas resistentes destinadas al ensamblaje de viviendas.

Además, este sistema aprovecha las propiedades del plástico como material. Los ladrillos no se degradan, ya que no se ven afectados por bacterias ni hongos, son ignífugos y su estructura ligera y flexible los hace resistentes a los terremotos. También son mucho más ligeros que los ladrillos tradicionales, lo que facilita su transporte.

«Contra el agua tampoco tiene ningún problema, es completamente impermeable, tú lo puedes poner en el mar, en agua salada, en agua dulce, e instalarlo incluso dentro del agua o en sitios que se inundan y es muy fácil. Es un sistema que se arma y se desarma, entonces tú puedes armar una vivienda en una semana o puedes armar un aula de clase en cuatro días, y después la puedes desarmar y moverla o cambiarla de lugar o ampliarla. Entonces es un sistema realmente muy amigable», explica Óscar Méndez, uno de los fundadores de Conceptos Plásticos.

Desde el punto de vista ambiental, cada estructura construida permite reutilizar una gran cantidad de plástico y, al mismo tiempo, reduce la necesidad de emplear materiales tradicionales. En cuanto a la economía, este sistema requiere menos mano de obra y un menor uso de materiales complementarios. Sin embargo, por ahora, el principal obstáculo que enfrenta esta tecnología son las barreras burocráticas existentes para obtener licencias de construcción.

El coste por unidad ronda los 20 millones de pesos colombianos (aproximadamente 6.800 euros) e incluye una vivienda de unos 40 metros cuadrados con dos habitaciones, cocina, baño, sala y comedor. Uno de los logros más destacados de esta iniciativa ha sido la construcción de albergues temporales en Guapi, Cauca, que han proporcionado refugio a 42 familias desplazadas.

Proyecto en Costa de Marfil

Cuando Óscar Méndez y su socia Isabel Cristina Gámez fundaron la empresa Conceptos Plásticos, lo hicieron con la idea de trabajar junto a comunidades vulnerables, generar un impacto social y ambiental positivo y facilitar el acceso a viviendas para las personas más necesitadas en su país natal, Colombia. En 2019, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) se unió al proyecto para llevarlo a Costa de Marfil, un país que necesitaba urgentemente alrededor de 15.000 aulas escolares.

«Más que un simple bloque plástico es mucho más un proyecto de desarrollo. Es un proyecto de impactos sociales, ambientales y realmente de desarrollo en muchos aspectos», explicó Oscar Méndez, quien visitó las Naciones Unidas. Y añadió: «Trabajamos desde el inicio empoderando Comunidades de recicladores tanto en Colombia como en África. Nosotros podemos usar plásticos que no todo el mundo recicla o plástico de difícil disposición. La idea es que estas personas puedan recolectarlos. Eso tiene un valor obviamente, entonces nosotros los compramos y a veces empoderamos su logística. Lo derretimos por completo y lo ponemos en unos moldes para darles la forma. Ya con el producto buscamos proyectos que vayan a comunidades también de escasos recursos, bien sea temas de vivienda o temas de salones de clase como lo estamos haciendo con UNICEF».