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ROBÓTICA

Una ingeniera keniana de 22 años fabrica con plástico reciclado manos robóticas que traducen en tiempo real la voz del profesor a lengua de signos para niños sordos

En Kenia hay unos 300.000 niños con discapacidad auditiva y en 2024 solo 20.000 iban a la escuela, según la Sociedad Keniana para Niños Sordos; la empresa asegura un 92 % de acierto al pasar la voz a signos.

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En la escuela secundaria para sordos Kasarani Treeside, en Nairobi (Kenia), un equipo de ingenieros enseñó a los alumnos un brazo mecánico impreso en 3D capaz de pasar a lengua de signos la voz de un profesor. Los chicos respondieron con signos de entusiasmo, según contó la agencia AFP, que estuvo allí.

La mano la ha diseñado ZeroBionic, una empresa emergente de Nairobi que cofundó en 2021 Norah Kimathi, una ingeniera de 22 años. Según AFP, cada mano cuesta unos 350 dólares, dura hasta dos años y ya está en 78 escuelas de Kenia, y la empresa presume de un 92 % de acierto al pasar la voz a signos. Otras fuentes, incluida la web de la propia ZeroBionic, dan cifras distintas, como se explica más abajo.

300.000 niños sordos y solo 20.000 en la escuela

El problema de partida es de escala. Según la Sociedad Keniana para Niños Sordos, citada por AFP, en el país hay unos 300.000 niños con discapacidad auditiva, pero en 2024 solo 20.000 estaban escolarizados.

Faltan intérpretes, y en las asignaturas científicas el hueco es mayor. Muchos niños sordos de Kenia aprenden un mosaico de signos improvisados, y la variante local de la lengua de signos carece de muchos términos técnicos de matemáticas o biología, explica la agencia.

Kimathi se topó con ese vacío mientras daba mentorías de ciencia y tecnología a jóvenes. «Al ver a niños que no podían oír, supe que había que hacer algo para ayudar a los profesores, que dependían de los móviles para enseñar imágenes de lo que intentábamos explicar», contó a Business Daily, que la incluyó en su lista de 40 menores de 40 años de 2026.

De dos manos hechas con neumáticos a una impresora 3D que no para

Kimathi estudió informática y ciencias de la computación en la Universidad de Strathmore. En una entrevista con TechCabal recordó los primeros prototipos: «Cuando empezamos, construimos dos manos robóticas con neumáticos reciclados; eran negras. Las llevamos a los colegios».

La primera reacción de los alumnos fue de sorpresa. «Estaban acostumbrados a ver a un profesor hacerles los signos, pero ahora tenían una mano robótica haciendo lengua de signos», explicó. «Fue una mezcla de asombro y diversión».

Hoy todo se diseña y se fabrica en la propia empresa con materiales reciclados, en impresoras 3D que, según AFP, «retumban sin parar» al fondo de su pequeño laboratorio. La razón, según Kimathi, fue a la vez económica y ambiental. «Los colegios no podían permitirse robots humanoides que cuestan cientos de miles de dólares», dijo Kimathi a TechCabal. Usar plástico reciclado para la carcasa exterior, añadió, «redujo los costes en más de un 60 %». Es la misma lógica de aprovechar residuos plásticos que ya se ha llevado a obras mucho mayores, como la calle china de 300 metros hecha con 6.000 botellas de leche recicladas.

Una base de datos de signos que no existía

El sistema escucha la voz del profesor, la procesa con inteligencia artificial y la convierte en movimientos de la mano. La ficha del proyecto en el Zero Project, una iniciativa de la Fundación Essl, asegura que traduce en menos de dos segundos, funciona sin conexión a internet y se adapta a los dialectos locales de la lengua de signos.

La parte más difícil no fue la mecánica. «El mayor reto que tuvimos, en realidad, fue que en África no tenemos un conjunto de datos estandarizado de lengua de signos africana», dijo Kimathi a AFP. «Nadie más lo había construido en el continente… Tuvimos que empezar de cero».

Para crearlo, profesores sordos se ponen un traje de captura de movimiento que ZeroBionic tuvo que importar y graban los signos. Así están levantando una base de términos técnicos que mezcla signos ingleses, estadounidenses y kenianos y que, según AFP, ayuda a ampliar la propia lengua.

Según el Zero Project, el conjunto de datos supera los 9 millones de parámetros específicos de ciencia y tecnología y se ha elaborado con organizaciones de personas con discapacidad y asesores de educación bilingüe. Entre sus proveedores de componentes estándar, como servomotores y microcontroladores, la ficha cita a Nvidia.

«Esperanza para el futuro»

Sharon Mumbe, de 19 años, es alumna de la escuela Kasarani Treeside. Le dijo a AFP que la mano le da «esperanza para el futuro». «Podré entender mejor distintos conceptos», añadió.

La ficha del Zero Project recoge la frase de un profesor keniano que participa en el programa: «Por primera vez, mis alumnos entienden de verdad la ciencia en su propia lengua».

Kimathi sitúa el momento clave en el primer piloto con los brazos robóticos. «Conocí a una estudiante que se me acercó y me dijo: “Mi sueño de convertirme en una piloto sorda por fin puede hacerse realidad”», contó a TechCabal. «Cada vez que lo menciono, me acuerdo de esa misma chica».

Para ella, el esfuerzo compensa. «Sabemos que vamos a sacarle una sonrisa a alguien», dijo a AFP en su laboratorio de Nairobi.

El siguiente paso es un robot humanoide

La mano es solo el comienzo. Lejos de los más de 1.000 millones de robots humanoides que Elon Musk augura para la próxima década, el de ZeroBionic nace para una tarea muy concreta. El equipo trabaja con Africa One, un robot humanoide que ha construido para refinar y ampliar los signos que pueden producir los brazos, según AFP. Kimathi lo describió a Business Daily como «una plataforma tipo Zoom» en la que lo que dice el profesor «se traduce directamente a lengua de signos con este robot que mide alrededor de 1,70 metros».

El humanoide, contó en TechCabal, tiene cabeza, cara, pecho y una pantalla en la que los alumnos pueden hacer preguntas que se devuelven al profesor en audio. Un docente del Instituto de Tecnología de Machakos, puso como ejemplo, puede dar una clase de robótica a través de una red 2G y el robot la convierte en signos. «Esperamos que estos robots humanoides trabajen como profesores, se parezcan a los alumnos y se sientan como en casa», dijo.

La empresa quiere además liberar sus datos. «Para 2028, esperamos publicar en abierto miles de millones de parámetros», adelantó Kimathi. Según Business Daily, ZeroBionic cuenta con el respaldo del PNUD, fabrica las carcasas de sus robots con plástico reciclado en Kisumu y ya está presente en siete países de África, Europa y Australia.

Lo que aún no está demostrado

El 92 % de acierto es una cifra de la propia empresa, sin una evaluación independiente publicada. La precisión de un traductor de signos depende del vocabulario, de la complejidad de las frases y de la lengua de signos de que se trate. Además, como recuerda Business Daily, una comunicación precisa en lengua de signos exige expresiones faciales y señales no verbales que una mano sola no transmite, y que el humanoide intenta cubrir.

Las cifras de alcance tampoco cuadran. AFP habla de 78 escuelas y de manos que duran hasta dos años; Good News Network, de 78 unidades vendidas y tres años sin mantenimiento, y Business Daily, de más de 78 sistemas robóticos instalados en colegios. Es decir, no está claro si 78 son escuelas o aparatos. La web de ZeroBionic, en su apartado de preguntas frecuentes, habla de pilotos en más de siete colegios de Kenia (Garissa, Machakos, Nairobi, Kajiado y Kirinyaga), de un coste de alrededor de 1.000 dólares por unidad de su modelo 12, con precios subvencionados para colegios y ONG, y de una precisión «a menudo citada por encima del 90 %». La propia ficha del Zero Project da en un párrafo 500.000 alumnos en 120 escuelas africanas y en otro 4.700 alumnos en 28 escuelas africanas en 2024.

Kimathi presenta el sistema como una ayuda para los profesores. En un país donde la mayoría de los niños sordos no pisa un aula, la apuesta de ZeroBionic es ofrecer una herramienta barata allí donde no hay nadie que sepa signar.

Los datos del proyecto proceden del reportaje de AFP publicado el 9 de septiembre de 2026 (recogido por medios como Africanews) y de la ficha de ZeroBionic en el Zero Project.

Crédito de la imagen: ZeroBionic.