La salud mental fuera de control con Mónica García: la atención crece un 3,6% el último año
El 21,2% de la población española reconoce haber necesitado atención de un profesional sanitario por un problema de salud mental
El deterioro de la salud mental en España sigue acentuándose tras gestionar la Sanidad la ministra de Sanidad, Mónica García. Su ministerio no ha logrado frenar una tendencia claramente negativa. Lejos de estabilizarse, el problema crece año tras año, evidenciando una gestión incapaz de contener el malestar psicológico de la población ni de reforzar eficazmente la respuesta del sistema público. Los últimos datos oficiales confirman que la crisis no sólo persiste, sino que se agrava un 3,6%.
El 21,2% de la población española reconoce haber necesitado atención de un profesional sanitario por un problema de salud mental o por malestar psicológico o emocional en los últimos doce meses, lo que supone un aumento de 3,6 puntos porcentuales respecto al año anterior, según la tercera oleada del Barómetro Sanitario 2025.
El informe, elaborado por el propio Ministerio de Sanidad en colaboración con el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) a partir de 2.427 encuestas, refleja que el 50,4% de quienes necesitaron atención acudieron a la sanidad pública. Sin embargo, una parte significativa se vio obligada a recurrir a alternativas privadas: el 9,6% lo hizo mediante un seguro médico y el 34,2% acudió directamente a profesionales privados sin ningún tipo de cobertura, lo que apunta a las limitaciones del sistema público para absorber la demanda creciente.
Dentro de la sanidad pública, el 38,1% de los pacientes fue atendido por un médico de Familia, el 37,4% por un psiquiatra y sólo el 20,1% por un psicólogo, una distribución que vuelve a poner de relieve la escasez de recursos especializados en atención psicológica. Además, los tiempos de espera siguen siendo un obstáculo: el 27,5% tuvo que esperar hasta dos meses para ser atendido por un especialista tras la derivación desde Atención Primaria.
En cuanto a la valoración del servicio recibido, apenas un 56,4% considera que la atención en la sanidad pública es buena o muy buena, mientras que casi uno de cada cinco la califica directamente como mala o muy mala. Asimismo, más de un 22% afirma que la atención recibida fue peor o mucho peor de lo que esperaba, lo que refuerza la percepción de un sistema tensionado y lejos de responder adecuadamente a una crisis de salud mental cada vez más extendida.
Estos datos muestran una estructura que no atiende a esta situación que se agrava como es la salud mental, pero que tampoco se atenúa teniendo más especialistas en el propio sistema de Salud. Otro fracaso de Mónica García, ya que España es uno de los países con un menor ratio de profesionales de toda la Unión Europea. Por otra parte, la falta de Presupuestos Generales del Estado tampoco ayuda a incrementar las dotaciones de las comunidades autónomas en esta área, lo cual enfatiza más un desequilibrio que, lejos de solucionarse, se está enquistando en el propio sistema sanitario español.
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