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Enfermedades y corazón

Ni se te ocurra hacer esto después de las 19:00 horas: el aviso de un cardiólogo experto que puede salvarte de sufrir un infarto

Uno de los hábitos más recomendados por los expertos es adelantar la última comida del día

Cuando se habla de salud cardiovascular, nos centramos en alimentación equilibrada

Cuando las rutinas nocturnas interfieren en ese mecanismo

Cuando se habla de salud cardiovascular, nos centramos en alimentación equilibrada, ejercicio físico y revisiones médicas periódicas. Sin embargo, existe un aspecto mucho menos comentado que también puede influir en el bienestar del corazón y riesgo de sufrir un infarto: lo que hacemos durante las horas previas a acostarnos. Lejos de ser un periodo sin importancia, la noche representa una fase clave para la recuperación del organismo, la regulación hormonal y el descanso del sistema cardiovascular.

A medida que avanza el día, el cuerpo activa procesos biológicos destinados a reducir la frecuencia cardiaca, estabilizar la presión arterial y favorecer la reparación celular. Cuando esos mecanismos se ven alterados por determinados hábitos, el corazón puede verse sometido a una carga adicional. Por ello, cada vez más especialistas insisten en que cuidar la salud cardiovascular no consiste únicamente en tomar buenas decisiones durante el día, sino también en adoptar rutinas nocturnas adecuadas y no sufrir un infarto. En una publicación de CNBC, el Dr. Sanjay Bhojraj destaca la importancia del sueño, los ritmos circadianos y el control del estrés como factores fundamentales para proteger el sistema cardiovascular a largo plazo.

Cómo cuidar el corazón también antes de ir a dormir para no sufrir un infarto

Durante la noche, el organismo entra en una fase de recuperación esencial. La presión arterial suele descender de forma natural y el corazón trabaja con menor intensidad. Este proceso permite que el sistema cardiovascular descanse después de una jornada completa de actividad.

Cuando las rutinas nocturnas interfieren en ese mecanismo, el cuerpo permanece en un estado de alerta que dificulta la recuperación. A largo plazo, esa situación puede contribuir a problemas relacionados con la hipertensión, la inflamación y el metabolismo.

Evitar las cenas demasiado tardías

Uno de los hábitos más recomendados por los expertos es adelantar la última comida del día. Cenar justo antes de acostarse obliga al organismo a concentrar esfuerzos en la digestión cuando debería prepararse para el descanso.

Además, durante las horas nocturnas disminuye la sensibilidad a la insulina, por lo que el cuerpo procesa con menos eficacia los azúcares y las grasas. Optar por cenas ligeras y dejar pasar un tiempo prudencial antes de dormir puede favorecer tanto el descanso como la salud cardiovascular y evitar infartos.

Reducir la exposición a la luz intensa

La iluminación artificial tiene un impacto mucho mayor del que muchas personas imaginan. Las luces brillantes y las pantallas emiten una cantidad importante de luz azul, capaz de alterar la producción de melatonina.

Esta hormona participa en la regulación del sueño y en numerosos procesos relacionados con el equilibrio fisiológico. Mantener una iluminación cálida durante la tarde y limitar el uso de dispositivos electrónicos ayuda a que el organismo comprenda que se acerca la hora de descansar.

Controlar el estrés antes de acostarse

Las emociones intensas también pueden afectar al corazón. Discutir, ver contenidos especialmente estresantes o permanecer pendiente de noticias negativas mantiene activado el sistema nervioso simpático.

Cuando esto ocurre, aumentan la frecuencia cardiaca y la presión arterial. Aunque se trate de una respuesta temporal, repetirla cada noche puede dificultar el descanso reparador. Actividades más tranquilas, como leer, escuchar música suave o practicar ejercicios de respiración, suelen resultar más beneficiosas.

Elegir bien el momento para hacer ejercicio

La actividad física es una de las mejores herramientas para proteger el corazón, pero el horario también importa. Los entrenamientos muy intensos realizados a última hora del día pueden mantener elevados los niveles de activación fisiológica.

Esto no significa que sea perjudicial moverse por la tarde, sino que conviene adaptar la intensidad. Pasear, estirar o realizar ejercicio moderado suele favorecer el descanso nocturno.

Alcohol y sueño: una combinación engañosa

Muchas personas creen que una copa de vino o una bebida alcohólica facilita el sueño. Aunque inicialmente puede generar sensación de relajación, los efectos posteriores suelen ser menos positivos.

El alcohol altera las fases normales del sueño, incrementa la frecuencia cardiaca durante la noche y puede interferir en la recuperación cardiovascular. Por eso, numerosos especialistas recomiendan limitar su consumo, especialmente en las horas previas a acostarse.

Pequeños cambios con grandes beneficios

Cuidar el corazón antes de dormir no requiere transformaciones drásticas. A menudo basta con adelantar la cena, reducir la exposición a pantallas, evitar situaciones estresantes y respetar horarios regulares de sueño.

La evidencia científica como la que brinda la European Society of Cardiology  muestra que la salud cardiovascular se construye mediante decisiones cotidianas repetidas durante años.

Igual que una alimentación saludable o la práctica de ejercicio contribuyen a proteger el corazón, las rutinas nocturnas también desempeñan un papel importante. Convertir las últimas horas del día en un espacio dedicado al descanso y la recuperación puede ser una de las estrategias más sencillas y eficaces para mantener un corazón sano durante más tiempo.