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día mundial de la retina

Moscas volantes y destellos: una combinación que requiere atención oftalmológica urgente

La aparición repentina de estos síntomas puede ser una señal de un desgarro o desprendimiento de retina

Con motivo del Día Mundial de la Retina, que se celebra hoy, la Clínica Martínez de Carneros advierte de la importancia de prestar atención a la aparición repentina de moscas volantes o destellos de luz, síntomas que pueden aparecer con el paso de los años, pero que no deben atribuirse automáticamente a la edad cuando surgen de forma brusca.

En muchos casos, estas alteraciones visuales están relacionadas con un desprendimiento posterior del vítreo, un proceso frecuente asociado al envejecimiento que generalmente evoluciona sin complicaciones. Sin embargo, en algunos pacientes la tracción del vítreo sobre la retina puede provocar un desgarro y, si este no se detecta y trata a tiempo, favorecer la aparición de un desprendimiento de retina.

La experiencia de la propia clínica refleja la importancia de vigilar estos síntomas. Cada año, la Clínica Martínez de Carneros atiende alrededor de 5.000 pacientes con desprendimiento de vítreo, de los cuales unos 500 presentan desgarros retinianos y 120 desarrollan un desprendimiento de retina.

El desprendimiento de retina constituye una urgencia oftalmológica que requiere una valoración y, cuando está indicado, un tratamiento precoz para evitar que la pérdida de visión progrese.

Síntomas que no deben pasar desapercibidos

Las llamadas moscas volantes son pequeñas manchas, puntos, líneas o formas que algunas personas perciben en su campo visual. Pueden aparecer como consecuencia de cambios en el vítreo y, cuando son antiguas y permanecen estables, generalmente no son motivo de alarma.

La situación cambia cuando estos síntomas aparecen de forma repentina, aumentan de manera brusca o se acompañan de destellos de luz, una sombra o cortina en el campo visual o una disminución de la visión. En estos casos, es importante realizar una valoración oftalmológica urgente para descartar un desgarro o un desprendimiento de retina.

Esto ocurre porque, durante el desprendimiento posterior del vítreo, este puede ejercer tracción sobre la retina. En determinados casos, esa tracción puede producir un desgarro. Si existe una rotura, el líquido puede pasar a través de ella y acumularse debajo de la retina, provocando su separación de la pared posterior del ojo.

«El desprendimiento de vítreo es muy frecuente y, en la mayoría de los casos, no provoca complicaciones. Sin embargo, cuando aparecen de forma repentina moscas volantes o destellos, es importante descartar que exista un desgarro en la retina. Si además aparece una sombra, una cortina en el campo visual o una disminución de la visión, la valoración debe realizarse con carácter urgente», explica la Doctora Paloma Martínez de Carneros, especialista y directora de la clínica.

Una urgencia que no causa dolor

Uno de los errores más habituales es pensar que, si el ojo no duele, el problema no puede ser grave. Sin embargo, un desgarro o un desprendimiento de retina pueden producirse sin dolor, por lo que la ausencia de molestias no permite descartar una lesión.

De hecho, los síntomas visuales pueden ser la primera manifestación de un problema retiniano. Por este motivo, ante la aparición repentina de moscas volantes o destellos, especialmente si se acompañan de pérdida de visión o de una sombra en el campo visual, es importante no esperar a que desaparezcan por sí solos y acudir a un especialista.

La edad y la miopía, entre los principales factores de riesgo

El desprendimiento posterior del vítreo es un proceso muy frecuente asociado al envejecimiento. A medida que el vítreo cambia con la edad, puede separarse de la retina y producir síntomas como moscas volantes y destellos. En la mayoría de los casos, este proceso no provoca complicaciones, aunque en determinados pacientes puede asociarse a un desgarro retiniano.

El riesgo de sufrir complicaciones retinianas puede aumentar en determinadas circunstancias, entre ellas la miopía elevada, los antecedentes de cirugía ocular o traumatismos y la presencia de determinadas alteraciones de la retina periférica. También son relevantes los antecedentes personales de desprendimiento de retina en el otro ojo y, en algunos casos, los antecedentes familiares.

En el caso del desprendimiento de retina regmatógeno, una revisión sistemática de estudios realizados en Europa estimó una incidencia media anual de 13,3 casos por cada 100.000 habitantes, aunque la incidencia varía entre poblaciones.

Por eso, una detección precoz permite identificar posibles desgarros retinianos y valorar el tratamiento más adecuado antes de que puedan evolucionar a un desprendimiento de retina.