Medidas para evitar urgencias en personas con demencia por temperaturas extremas
Los resultados refuerzan la evidencia de que los factores ambientales pueden tener efectos medibles sobre la salud de personas con trastornos neurológicos
Una investigación preliminar del Instituto IRCCS de Ciencias Neurológicas de Bolonia (Italia), presentada en el Congreso de la Academia Europea de Neurología en Ginebra, ha encontrado que la exposición a temperaturas extremas, tanto calor como frío, se asocia con un mayor riesgo de visitas a urgencias en personas con demencia. Los resultados refuerzan la evidencia de que los factores ambientales pueden tener efectos medibles sobre la salud de personas con trastornos neurológicos.
El estudio analizó datos de urgencias entre 2015 y 2024 de más de 13.000 personas con demencia y cerca de 3.000 con enfermedad de Parkinson en Bolonia. Los investigadores señalan que, en un contexto de cambio climático y aumento de fenómenos extremos, comprender estos efectos se vuelve una prioridad de salud pública, aunque todavía se conoce poco sobre su impacto a corto plazo en este tipo de pacientes.
El análisis reveló que la exposición tanto al calor extremo como al frío extremo se asoció con un aumento de las visitas a urgencias entre las personas con demencia. La exposición al calor extremo (aproximadamente 29,7 °C, que corresponde al percentil 95 de las temperaturas observadas) se asoció con un aumento del 11% en las visitas a urgencias durante los tres primeros días posteriores a la exposición.
La exposición a frío extremo (aproximadamente 1,5 °C, que corresponde al percentil 5 de las temperaturas observadas) se asoció con un aumento tardío del riesgo, que alcanzó el 14 % alrededor de 10 días después de la exposición.
El efecto más pronunciado relacionado con el calor se observó en personas de entre 70 y 90 años, cuyo riesgo de acudir a urgencias aumentó un 19% en los tres días posteriores a la exposición.
Por el contrario, el análisis preliminar no halló pruebas claras de que las temperaturas extremas aumentaran las visitas a urgencias entre las personas con enfermedad de Parkinson. Los investigadores observaron una posible tendencia tras la exposición al calor extremo que justifica una investigación más profunda, pero no encontraron una asociación clara con las bajas temperaturas.
Advierten que el tamaño reducido de la cohorte de pacientes con enfermedad de Parkinson puede haber limitado la potencia estadística del análisis y que podrían ser relevantes diferentes umbrales de temperatura para esta población.
Los investigadores también observaron un fenómeno conocido como «efecto cosecha», por el cual los períodos de mayor afluencia a urgencias fueron seguidos por una reducción temporal del riesgo. Esto sugiere que las temperaturas extremas pueden acelerar eventos de salud que, de otro modo, habrían ocurrido más tarde.
Servicios de salud
Tanto en condiciones de calor como de frío, observamos indicios de que las temperaturas extremas pueden acelerar problemas de salud que, de otro modo, se habrían producido más tarde», contempla el autor principal, el doctor Luca Vignatelli. «Esta concentración de la demanda de atención médica puede tener implicaciones organizativas para los servicios de salud».
Añade: «La diferencia en las tendencias de riesgo tras la exposición a temperaturas extremas entre la demencia y la enfermedad de Parkinson no resulta del todo sorprendente, ya que subraya el hecho de que estas dos afecciones se basan en dos procesos patológicos distintos, aunque generalmente se agrupan bajo el término general de enfermedades neurodegenerativas».
Los investigadores creen que varios mecanismos biológicos y conductuales pueden explicar por qué las personas con demencia parecen ser particularmente vulnerables a las temperaturas extremas.
«En las enfermedades degenerativas, podemos plantear la hipótesis de dos mecanismos de deterioro vinculados a la exposición a temperaturas extremas», explica el doctor Vignatelli. «El primero es un efecto indirecto, mediante el cual se induce estrés fisiológico en un organismo debilitado. El segundo, menos evidente y que aún debe comprobarse, es que las temperaturas extremas podrían acelerar los mecanismos patogénicos neurodegenerativos».
Los factores conductuales también pueden desempeñar un papel importante. «Es posible que una persona con demencia no adopte conductas protectoras porque el deterioro cognitivo reduce su percepción del riesgo», añade Vignatelli. «En las personas con enfermedad de Parkinson, esto puede ser menos evidente, ya que el deterioro cognitivo es menos común y generalmente se presenta en etapas más avanzadas de la enfermedad».
Temas:
- Golpe de calor
- mayores
Lo último en Actualidad
-
Medidas para evitar urgencias en personas con demencia por temperaturas extremas
-
La reconstrucción mamaria deja de ser estética: «forma parte del tratamiento integral del cáncer de mama»
-
Hito regulatorio: la FDA autoriza las bolsas de nicotina por menor riesgo frente al cigarrillo y «reducir el cáncer»
-
El reto de las enfermedades inflamatorias inmunomediadas: más de 2,5 millones de afectados en España
-
La nicotina, en el centro del error médico: cáncer mal atribuido y efectos cerebrales ignorados
Últimas noticias
-
México arrasa a Ecuador al ritmo de Quiñones para clasificarse a octavos
-
AEMET prevé un día nuboso y lluvioso en Bilbao con brumas en zonas montañosas
-
Benjamin Labatut, escritor chileno, sobre el avance tecnológico: «La ciencia y la tecnología siempre nos llevan al borde del abismo»
-
23.676 m² de superficie para cientos de tiendas, supermercados, gimnasios y zona al aire libre: Madrid se prepara para abrir el centro comercial más impresionante
-
AEMET prevé un día poco nuboso y fresco en Castilla y León con viento del noreste