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Fumar te puede dejar ciego: ésta es la enfermedad ocular que se asocia al humo del tabaco

Los fumadores tienen cuatro veces más probabilidades de desarrollar degeneración macular asociada a la edad (DMAE)

La degeneración macular asociada a la edad (DMAE) suele presentarse en personas mayores de 60 años, y es la primera causa de dificultades visuales y ceguera en mayores de 50, pero el riesgo es más elevado para quienes fuman. Son las conclusiones de un nuevo estudio que han llevado a cabo expertos de la Universidad Johns Hopkins (Baltimore, Estados Unidos), que además han descubierto cómo se producen los daños asociados al tabaquismo en la retina.

Se sabe hace años que los fumadores tienen cuatro veces más probabilidades de desarrollar DMAE que las personas que no fuman, pero cómo influye el humo del tabaco en esta enfermedad es algo que se conocía poco hasta ahora.

En un artículo publicado en la revista científica PNAS, los científicos han explicado que compararon células del epitelio de la retina (RPE), que protege y mantiene los fotorreceptores necesarios para que veamos, en animales de laboratorio expuestos a humo de tabaco de forma aguda (pocos días) o crónica (cuatro meses). Las edades de los ejemplares estudiados eran equivalentes a las de jóvenes adultos y personas de mediana edad.

Cambios en las células RPE

Como ha recordado James T. Handa, el investigador principal, «se suele dar por hecho que fumar acelera el envejecimiento liberando unas moléculas que dañan los tejidos, los radicales libres». En su nuevo trabajo, Handa asegura que además el consumo de tabaco provoca cambios epigenéticos (alteraciones no permanentes de la expresión genética) en las células RPE, y que esas alteraciones tienen efectos diversos en la capacidad del ojo para responder a su entorno.

El equipo identificó los cambios epigenéticos usando una técnica de secuenciación denominada snATAC. Con ella estudiaron las células de ratones jóvenes y de edad equivalente a los 50 años humanos al cabo de tres, seis y diez días de estar expuestos a humo de tabaco, además de observarlos tras cuatro meses de exposición a esta sustancia.

La técnica permitió a los científicos identificar células RPE que no funcionaban correctamente, ya que su capacidad de acceder a proteínas clave para la visión estaba mermada. Los cambios influían en la capacidad de las células para adaptarse, funcionar y sobrevivir.

Tanto en los ratones jóvenes como en los de «mediana edad», la exposición aguda al tabaco causó la formación de grupos de RPE alteradas, incluyendo cambios en los procesos que regulan el envejecimiento de las células.

Daños en la visión central

Estos cambios son similares a los observados en personas con DMAE. Esta enfermedad afecta a la visión central debido al deterioro de las células de la retina, que se encuentra en la parte posterior del ojo. La retina transforma la luz y las imágenes que recibe el órgano en señales nerviosas que se transmiten al cerebro.

La mácula es la parte que permite que la visión sea nítida y detallada. Tiene un color amarillento y se encuentra en el centro de la retina. Cuando los vasos sanguíneos que irrigan la mácula se estropean, el funcionamiento de esta parte de la retina puede verse afectado.

Existen dos tipos de DMAE: seca y húmeda. En la variedad seca los vasos sanguíneos se vuelven finos y frágiles. Es la forma más frecuente. La DMAE húmeda afecta aproximadamente al 10% de los pacientes con esta condición, y se caracteriza por la proliferación de nuevos vasos anormales y también muy frágiles bajo la mácula.