OkSalud
INVASIÓN DE CEUTA

Estudian a 20 sanitarios de Ceuta tras atender a un inmigrante ilegal con tuberculosis

Los médicos consultados sitúan la barrera idiomática entre los elementos que deberían corregirse para evitar situaciones similares

La barrera idiomática y la presión asistencial que soportan las Urgencias del Hospital Universitario de Ceuta vuelven a situarse en el centro de las críticas de los profesionales sanitarios después de que al menos 20 trabajadores hayan tenido que ser sometidos a pruebas por haber podido estar expuestos a un caso de tuberculosis altamente contagiosa. Según fuentes médicas consultadas, el paciente había sido atendido previamente en Marruecos y llegó al hospital ceutí con un informe en el que se apuntaba a una tumoración, cuando posteriormente los facultativos determinaron que se trataba de tuberculosis.

Los médicos consultados consideran que el origen del problema pudo estar en la combinación de varios factores: un diagnóstico previo que no correspondía con la enfermedad que finalmente se detectó, las dificultades de comunicación con un paciente que presentaba una importante barrera idiomática y la elevada presión asistencial que soportan las urgencias. La ausencia de traductores, reclamada desde hace tiempo por los profesionales, dificulta especialmente la valoración inicial de pacientes que no pueden explicar con precisión sus síntomas o antecedentes. Algo que prometió el secretario de Estado, Javier Padilla, y que no se ha cumplido.

La fuente médica consultada insiste en que no se puede atribuir el episodio a los facultativos que atendieron al paciente. A su juicio, el problema se produjo porque el personal sanitario partió inicialmente de la información que figuraba en el informe procedente de Marruecos. «Si al paciente le hubieran preguntado tranquilamente qué le pasa, si tiene fiebre o tos y otros análisis en el servicio y no bajo la exhausta presión asistencial que padece el hospital y sin refuerzos médicos, no habrían estado bajo esa exposición», explica un médico ceutí.

El paciente llegó con un diagnóstico que apuntaba a un proceso tumoral. Sin embargo, durante el estudio realizado posteriormente en Ceuta, las pruebas llevaron a los médicos a descartar ese planteamiento y detectar una tuberculosis que, según las fuentes médicas consultadas, presentaba una elevada capacidad de contagio. En ese momento se activaron las medidas destinadas a localizar a los profesionales que habían podido mantener contacto con él.

Por otra parte, existen dudas sobre cuándo llegó esta persona a Ceuta, si antes de la entrada masiva de inmigrantes de julio o durante la misma. Al parecer, figura con un número de la Seguridad Social y con domicilio en la ciudad, por lo que ahora se trata de determinar si trabaja en Ceuta y si su actividad implica contacto directo con otras personas. Por ello, se critica que este es el tipo de Sanidad bajo la atención de la ministra, Mónica García. 

El problema, explican los médicos, es que durante ese periodo el paciente pudo pasar por diferentes áreas del hospital. Entre los profesionales potencialmente expuestos se encuentran trabajadores sanitarios y no sanitarios. Por ello, Medicina Preventiva está realizando un estudio individualizado de los posibles contactos.

No están contagiados: están bajo vigilancia

Las fuentes médicas consultadas recalcan una cuestión fundamental: no se puede afirmar que los 20 trabajadores estén contagiados de tuberculosis. Lo correcto es señalar que han estado expuestos a un posible riesgo de contagio y, por ello, están siendo estudiados.

«El riesgo de contagio no es que te hayas contagiado», explica una de las fuentes consultadas. El seguimiento depende de los antecedentes y de los resultados de las diferentes pruebas. En algunos casos se utilizan pruebas como el Mantoux o el QuantiFERON y también puede realizarse una radiografía para comprobar si existen lesiones compatibles con tuberculosis.

En aquellos profesionales que presenten determinadas circunstancias, los médicos pueden valorar la necesidad de tratamiento preventivo. La fuente médica menciona específicamente la isoniazida como uno de los tratamientos que puede utilizarse para evitar la progresión de una infección tuberculosa, aunque insiste en que cada trabajador debe ser valorado individualmente.

El seguimiento tampoco termina necesariamente con una primera prueba negativa. Según explica la fuente, cuando un trabajador tenía previamente un Mantoux negativo puede ser necesario repetir el estudio posteriormente para comprobar si se ha producido un cambio que indique una posible infección. Por ello, el proceso requiere seguimiento y no permite establecer de inmediato cuántas personas han resultado finalmente afectadas.

Las fuentes médicas consultadas advierten además de que la cifra de 20 trabajadores corresponde a los profesionales que han podido ser identificados hasta el momento como contactos susceptibles de estudio. El número podría ser superior porque resulta muy complicado reconstruir todos los contactos que se producen en unas Urgencias sometidas a una elevada presión asistencial.

Los 20 podrían ser más ya que solamente pueden localizarse con facilidad aquellos profesionales cuya intervención queda registrada en la historia clínica o que pueden ser identificados posteriormente como contactos directos.

La situación se complica cuando se tiene en cuenta que un paciente puede permanecer en una sala de espera o transitar por diferentes dependencias del hospital. «Después de tantos días» resulta difícil determinar con exactitud quién pudo encontrarse cerca del paciente, especialmente en un servicio con un elevado volumen de actividad.

Los médicos reclaman traductores

Los médicos consultados sitúan la barrera idiomática entre los elementos que deberían corregirse para evitar situaciones similares. Los profesionales de Urgencias llevan tiempo reclamando la presencia de traductores que permitan atender correctamente a pacientes que no dominan el español.

La dificultad no es únicamente administrativa o de comunicación. Para los médicos, conocer directamente qué síntomas presenta una persona, desde cuándo los tiene, qué antecedentes existen o qué tratamientos ha recibido puede resultar determinante para orientar un diagnóstico.