Cómo prevenir las lesiones más comunes
La práctica del ejercicio físico nos proporcionará muchas satisfacciones, pero de vez en cuando también comprobaremos en primera persona la amargura de las lesiones y dolores. Es algo con lo que debemos contar cuando hacemos deporte. Se puede decir que nadie está a salvo. En este artículo te enseñamos cómo prevenir las lesiones más comunes.
Hay muchos factores que influyen a la hora de acabar ‘tocado’ o con molestias, como pueden ser el tipo de entrenamiento, el material utilizado, las atenciones recibidas, el entorno, etc. En esta ocasión vamos a centrarnos en aquellos consejos que sean prácticas y que se puedan utilizar para evitar posibles lesiones.
Las molestias más frecuentes se suelen producir sobre todo en los tobillos y rodillas, con esguinces y lesiones de ligamentos, aunque también resultan afectadas otras zonas del tren inferior como puede ser la cadera, aductores o gemelos, muchas veces también a consecuencia de las sobrecargas o malos movimientos.
Para evitar cualquier contratiempo físico es importante detectar o conocer el gesto, movimiento o error que se comete al ejercitarnos. Es muy frecuente que la rodilla resulte dañada cuando se hace una rotación del cuerpo con el pie fijado en el suelo, aunque también tiene muchas opciones de acabar lesionada después de un salto y de un giro rápido para cambiar de dirección o en el caso de los futbolistas cuando pretenden hacer un giro y los tacos de las botas se quedan clavados en el césped. Este tipo de dolencias presentan unos periodos de recuperación bastante largos.
Por mucho que se entrene resulta complicado que una persona pueda escapar de las lesiones, aunque los expertos aconsejan hacer un entrenamiento específico para que las articulaciones y músculos estén preparados para soportar este tipo de situaciones sin acabar lesionados de gravedad. La mayoría de deportistas suelen intentar acortar los plazos para volver lo antes posible a la actividad, pero aunque se trate de una lesión leve, si no la sabemos tratar adecuadamente o la ignoramos, puede que se acabe convirtiendo en algo más grave o crónico. El cuerpo nos irá mandando señales que debemos de captar. Ante cualquier tipo de dolor lo mejor será parar.
Como graves se suelen definir a aquellas lesiones que precisan de mucho tiempo para recuperarse y que dejarán a la persona afectada unas cuantas semanas o meses en el dique seco, sin poder entrenar e incluso en ocasiones puede necesitar una intervención quirúrgica.
Qué influye en las lesiones
Un calentamiento inadecuado o una mala técnica a la hora de realizar un ejercicio puede provocar fracturas, aunque también influyen un calzado malo o una superficie dura. No siempre las zapatillas más caras son las mejores, hay que apostar por el mejor material al margen del precio.
Hay que procurar realizar un entrenamiento lo más equilibrado posible en donde se combinen todo tipo de ejercicios. En el caso de los runners, no basta con realizar kilómetros y kilómetros corriendo, también es preciso trabajar la fuerza y la musculación para ganar en resistencia y agilidad, además de prevenir las lesiones.
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