Así es la candidiasis masculina y por qué se repite más de lo que crees
La candidiasis masculina es más frecuente de lo que se habla en consulta. Muchos hombres llegan después de semanas con síntomas, confundidos, a veces avergonzados, convencidos de que han contraído algo grave o de que su pareja les ha “pegado algo”. “La realidad es mucho más sencilla —y también más tratable—”, asegura la Dra. Rebeca Pabón Cruz, especialista en urología del Hospital Universitario Ruber Juan Bravo 39.
El hongo responsable, la Candida —principalmente Candida albicans—, vive de forma natural en nuestro cuerpo. El problema no es su presencia, sino su proliferación descontrolada cuando el equilibrio interno se rompe. Y eso, como veréis, puede pasar por razones muy cotidianas.
¿Qué es exactamente la candidiasis masculina?
Cuando la Candida crece en exceso en el pene, hablamos de balanitis candídica si afecta al glande, o de balanopostitis si también se extiende al prepucio. Es una de las infecciones penianas más frecuentes en el hombre adulto y, a pesar de lo que mucha gente cree, no se clasifica como una infección de transmisión sexual (ITS).
«¿Se puede contagiar a la pareja? La Candida puede transmitirse durante las relaciones sexuales, pero lo que se transmite es el hongo, no una enfermedad propiamente dicha. Si tu sistema inmune y tu flora genital están en equilibrio, probablemente no desarrollarás nada. Por eso el abordaje debe ser individual y, en casos recurrentes, valorar a la pareja también.»
Cómo reconocerla: síntomas que no debes ignorar
El cuadro clínico típico incluye algunos o todos estos signos:
- Enrojecimiento e inflamación alrededor del glande
- Erupción, llagas o pequeñas fisuras en la piel del pene
- Picor intenso, a veces insoportable
- Dolor al orinar o durante las relaciones sexuales
- Piel macerada o húmeda bajo el prepucio
- Secreción blanquecina, espesa, grumosa bajo el prepucio, con posible mal olor.
Algunos hombres son portadores de Candida sin presentar ningún síntoma. Esto es relevante porque pueden transmitir el hongo a su pareja sin saberlo, y es otro motivo por el que ante recurrencias en la pareja conviene valorar a ambos.
¿Por qué se produce? Factores que rompen el equilibrio
- Sistema inmunitario debilitado y enfermedades de base. Las personas con inmunosupresión —por VIH, corticoterapia prolongada, trasplantes o quimioterapia— son especialmente vulnerables. También los hombres con diabetes mal controlada, ya que el exceso de glucosa en sangre crea un entorno ideal para el crecimiento fúngico.
Señal de alarma: Los episodios recurrentes de balanitis candidásica pueden ser la primera manifestación de una diabetes no diagnosticada. Si la candidiasis se repite sin causa aparente, es imprescindible hacer una analítica con glucemia en ayunas.
- Uso de antibióticos. Es una de las causas más frecuentes y menos explicadas en consulta. Los antibióticos eliminan bacterias beneficiosas que actúan como freno natural de la cándida. Al desaparecer ese freno, el hongo aprovecha para crecer. No significa que no debas tomar los antibióticos que te han recetado —sí debes terminarlos—, pero es el momento de reforzar tu microbiota.
- Anatomía e higiene. Los hombres no circuncidados tienen un riesgo ligeramente superior porque el entorno bajo el prepucio es cálido y húmedo, perfecto para los hongos. Una higiene insuficiente —o excesiva con jabones agresivos que alteran el pH natural— puede romper el equilibrio de la flora local.
- Dieta rica en azúcares y ultraprocesados. La cándida es una levadura fermentadora: se alimenta de azúcares. Un consumo elevado de azúcares libres y carbohidratos refinados favorece su proliferación tanto en el tracto intestinal como en la zona genital. No hace falta una dieta radical, pero reducir bollería, refrescos y harinas blancas marca la diferencia en los casos recurrentes.
- Microbiota intestinal alterada. El intestino es el gran reservorio de Candida en el organismo. Cuando la flora intestinal está desequilibrada, el hongo prolifera y puede extenderse a otras zonas. El eje intestino-genital es real y, aunque no siempre se menciona en divulgación médica, tiene cada vez más evidencia científica.
¿Cómo se trata?
La buena noticia: la candidiasis genital masculina sin complicaciones responde muy bien al tratamiento. Las opciones son:
- Antifúngicos tópicos (cremas): Son la primera línea en casos leves o moderados. Se aplican directamente en la zona afectada durante 7–14 días. El principio activo más usado es el clotrimazol o el miconazol.
- Antifúngicos orales: El fluconazol oral en dosis única o ciclos cortos es muy eficaz en casos más extensos o recurrentes. Siempre bajo prescripción médica.
- Circuncisión: Reservada para casos de balanitis recurrente y refractaria a los tratamientos convencionales. No es una medida de primera línea, sino una opción cuando los episodios se repiten a pesar del tratamiento correcto.
Es fundamental completar el tratamiento aunque los síntomas desaparezcan antes. Abandonarlo antes de tiempo es una causa frecuente de recurrencia.
Prevención: lo que realmente funciona
- Higiene genital correcta, no excesiva. Lavar con agua tibia y jabón suave (sin fragancias, con pH neutro o ligeramente ácido), retirar el prepucio con cuidado y secar bien la zona después. El exceso de higiene con productos agresivos es tan perjudicial como la falta de ella.
- Ropa interior transpirable. Algodón, holgada. Evitar el sintético ajustado, especialmente en verano o en actividad deportiva intensa.
- Cuida tu dieta y tu microbiota. Reduce azúcares libres, ultraprocesados y alcohol. Incorpora vegetales fermentados, fibra y alimentos que nutran las bacterias benéficas. Esto no es alternativo: es biología básica.
- Probióticos: ya hay evidencia. Cepas como Lactobacillus rhamnosus y Lactobacillus plantarum muestran resultados prometedores tanto como coadyuvantes al tratamiento antifúngico como en la prevención de recurrencias. No son un tratamiento definitivo, pero si tienes episodios repetidos, merece la pena integrarlos con orientación médica.
- Controla el estrés y cuida el sueño. El sistema inmune se regula durante el sueño. El estrés crónico eleva el cortisol y debilita las defensas. No es un factor menor.
- Revisa tu glucemia si los episodios se repiten. Ya lo hemos dicho, pero vale la pena repetirlo: la candidiasis recurrente sin causa clara es una indicación para descartar diabetes.
«La candidiasis masculina no es un tema tabú ni un motivo de vergüenza. Es una infección frecuente, tratable y, en la mayoría de los casos, prevenible. Si los episodios se repiten o los síntomas son intensos, consulta con un urólogo. Hay causas que hay que descartar y tratamientos que van más allá de una crema.»
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