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El truco de cocina que comparten los cocineros: “Para que el chimichurri quede más sabroso, no agregues más vinagre, sino una pizca de ají molido”

En Argentina, una buena carne a la parrilla debe de llevar siempre, sí o sí, un poco de chimichiurri. Pero ya hace tiempo que esta salsa se escapó de los asados argentinos. De hecho en España también tiene su público y cada vez se ve más al lado de un entrecot, unas costillas o acompañando unas verduras a la brasa. Se puede comprar ya hecha, claro, aunque prepararla en casa es mucho mejor y además apenas lleva unos minutos. Eso sí, una cosa es mezclar un poco de aceite, vinagre, ajo y perejil, y otra que la salsa tenga ese sabor inconfundible que reconoces al primer bocado. Y par lograrlo hay un truco que recomiendan muchos cocineros y que gira en torno a un ingrediente que la gente se suele saltar.

Nos estamos refiriendo al ají molido, una especia muy presente en la cocina argentina y que suele ser justo lo que le falta al chimichurri cuando nos sale un poco soso. El vinagre es imprescindible, sí, pero echar más no siempre arregla las cosas, ya que lo normal es que acabemos con una salsa demasiado ácida. En cambio, una pizca de ají molido junto con orégano seco da más carácter sin que el vinagre se lo coma todo. Y el otro secreto es la paciencia ya que los profesionales recomiendan que no la sirvas nada más hacerla, sino que es mejor dejarla reposar para que los sabores se integren.

El truco de cocina que comparten los cocineros para que el chimichurri quede más sabroso

El ají molido es un ingrediente habitual en los chimichurris argentinos, aunque aquí estamos más acostumbrados a usar pimentón o cayena. Se elabora con pimientos o guindillas secos que se trituran y, según la variedad, pica más o menos. Para esta salsa no hace falta mucho sino que con una pizca basta para darle ese toque que echabas en falta. Y si te quedas corto, siempre puedes probar y añadir un poco más.

Pero ojo, que el ají molido no va solo: el orégano también pesa mucho en esta receta. Lo habitual es usarlo seco y mezclarlo con perejil fresco y ajo, que es lo que le da ese aroma tan reconocible. Lo que conviene evitar es pensar que más vinagre es sinónimo de mejor chimichurri, porque suele pasar justo lo contrario. Así que antes de pasarte con el vinagre, prueba a ver si lo que pide es un poco más de orégano o una pizca extra de ají molido, e ve añadiendo poco a poco hasta dar con tu punto.

Cómo hacer chimichurri casero con ají molido y orégano

Lo bueno del chimichurri es que se puede hacer en un momento y con cosas que probablemente ya tienes en casa. La excepción puede ser el ají molido, que se encuentra en tiendas de especias y en comercios de productos latinoamericanos. Las cantidades a continuación dan para un bote pequeño, suficiente para varias raciones de carne o verduras.

Ingredientes:

Preparación:

El reposo también cuenta

Por último, tengamos en cuenta que el chimichurri no sabe igual recién hecho que después de un rato en reposo. El orégano seco necesita tiempo para hidratarse, y el ajo y el ají molido van soltando sus aromas poco a poco. Por eso, aunque vayas con prisa y puedas servirlo al momento, merece la pena prepararlo al menos media hora antes de comer. Si lo dejas unas horas en la nevera, mejor todavía, aunque recuerda que debe estar siempre refrigerado, porque lleva ajo y perejil frescos. Y aunque lo asociemos a los asados argentinos, da mucho más juego ya que esta receta queda genial con pollo a la plancha, patatas al horno, verduras asadas o incluso en un bocadillo de carne. Puedes ajustar el picante a tu gusto, pero sin perder de vista que el ají molido no debe robar el protagonismo. Al final, el secreto de un buen chimichurri es que ningún sabor se imponga sobre los demás.