Opinión

Vete poniendo el aire, Pedro Sánchez, que nos vamos al refugio climático

¿Qué es un refugio climático?, se preguntarán ustedes. Pues, en teoría, espacios donde protegerse del calor extremo, aliviaderos contra las altísimas temperaturas. ¿Dónde están?, querrán saber por si fuera necesario ponerse a cubierto. Pues de los 21 refugios existentes en Madrid, la mayoría están en los ministerios. A saber: Trabajo, Sanidad, Educación, Inclusión, Transportes, Industria y Turismo, Defensa o Transición Ecológica. Otros refugios se sitúan en las sedes centrales de CCOO y UGT —esta última con dos ubicaciones, en avenida de América y en la escuela Julián Besteiro— y varios museos: el Arqueológico Nacional, el del Traje y el Archivo Histórico Nacional, dependiente de Cultura.

En definitiva, que el Gobierno vende como refugios climáticos los lugares donde trabajan los ministros, altos cargos y jefazos sindicales, que, además, se beneficiarán de una inversión de diez millones de euros para adaptarlos todavía más a sus necesidades. En suma, que no son espacios nuevos ni pensados desde cero para el ciudadano, sino las sedes de los departamentos del Gobierno y de sus amigos, los sindicatos.

Tiene guasa eso que ha dicho Pedro Sánchez de que «puede ser fácil restar importancia al calor desde el privilegio de quien vive y trabaja con aire acondicionado». La frase se las trae, porque mientras considera un privilegio el disfrute del aire acondicionado, resulta que la inmensa mayoría de los refugios climáticos están en los lugares de trabajo de los ministros del Gobierno de España y de sus altos cargos, que ya vienen disfrutando desde hace tiempo en exclusiva de sus bondades.

O sea, que la «generosidad» climática del Gobierno consiste, en la práctica, en abrir al ciudadano —unas horas al día— el mismo confort que la Administración ya se garantizaba a sí misma desde hace años. Pues como estamos en vísperas de una nueva ola de calor y esto no hay quien lo aguante, ya sabemos dónde ir a partir de ahora: vete poniendo el aire, Pedro Sánchez, que nos vamos al refugio climático.