Trump cierra el grifo de petróleo a Pekín
Donald Trump tiene un plan en política exterior. Lo está aplicando desde hace más de un año, incluso antes de tomar posesión, contra el país que él y su Administración consideran el principal enemigo de EEUU. Y no es esa Rusia cuyo ejército no ha podido acercarse a Kíev en estos cuatro años.
Los acontecimientos que se han sucedido a una velocidad sorprendente son los aranceles, la oferta de compra de Groenlandia a Dinamarca, la reclamación del canal de Panamá, la intervención en Venezuela y las campañas de bombardeo a Irán. Todos ellos tienen un mismo propósito en común: sujetar a China.
La neutralización de la república islámica de Irán (el derrocamiento de la tiranía está casi descartado) no se limita únicamente a aumentar la seguridad de Israel.
Estados Unidos ya no necesita ni petróleo ni gas natural. Su producción mediante fracking (prohibido en España por el PSOE y su bloque de investidura, incluidos PNV y Junts) le permite extraer una cantidad (20,1 millones de barriles diarios a principios de año) que casi dobla a los obtenidos por Rusia (10,8 millones) y Arabia Saudí (10,5 millones).
Si sus petroleras, que cotizan en las bolsas de Chicago y Nueva York, pagan impuestos, abonan dividendos y contratan ciudadanos norteamericanos, sacan beneficios, mejor para todos.
Lo que quiere la Casa Blanca es impedir el acceso a ese petróleo de China, para agravar su déficit energético. Hasta ahora, Pekín cubría parte de sus necesidades mediante dos fuentes de crudo que han dejado de manar: Venezuela, después de ser capturado su dictador por Trump en enero, y ahora, Irán, que acaba de cerrar el estrecho de Ormuz, acción que daña, en primer lugar, a China, el mayor importador de petróleo y carbón del mundo..
El principal cliente de Venezuela, cuya producción ha caído por debajo de los 900.000 barriles diarios, era China, desde el acuerdo que firmaron ambas dictaduras en 2021. En octubre pasado, el 82% del crudo exportado por Venezuela se dirigió a puertos chinos. Lo mismo ha ocurrido con Irán, que esquivaba las sanciones mediante una flota fantasma. En torno al 80% del petróleo que exportaba en terminaba en las refinerías china. Se calcula que las petroleras chinas compraron en 2025 un promedio de 1,38 millones de barriles diarios.
Arabia Saudí, que durante la lamentable presidencia de Biden se había reconciliado con Irán gracias a la mediación de China y había aceptado vender crudo a ésta en yuanes, en vez de en petrodólares, se ha puesto del lado de Estados Unidos e Israel. Aunque su territorio no ha sufrido ataques de los drones y misiles iraníes, ha declarado que apoya a sus vecinos agredidos (Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Qatar, Kuwait y Jordania).
Todos los musulmanes sunitas están cerrando filas contra los chiitas iraníes, como ya pasó en diciembre de 2024, con motivo de la sustitución en Siria de Bashar al-Asad por el yihadista Ahmed al-Charaa, reconvertido en estadista con chaqueta y corbata.
El canal de Panamá fue la primera pieza que se cobró Trump, entre febrero y mayo de 2025. El gobierno del pequeño país, poblado por 4,5 millones de habitantes, anunció que se retiraba de la Iniciativa china de la Franja y la Ruta (la llamada nueva ruta de la seda); aceptó la venta por parte de la empresa china CK Hutchison de dos puertos en los extremos del canal a un consorcio dirigido por la gestora de fondos de inversión BlackRock.
El último de los actos que colocaron a Panamá bajo control de Washington fue la firma de un acuerdo que permitirá el despliegue de personal estadounidense de manera permanente en cuatro bases militares panameñas a fin de proteger el canal de posibles ataques.
La insistencia de Trump de dominar Groenlandia pretende cerrar una vía de acceso al Atlántico norte a los buques rusos y chinos, tanto mercantes como militares. Por de pronto, ha logrado que Dinamarca y otros miembros europeos de la OTAN acepten su exigencia de defender la isla. Mientras tanto, sigue vigente el ofrecimiento de comprarla.
Por último, el apremio de la Casa Blanca para que Moscú y Kíev pacten un alto el fuego tiene como finalidad no tanto la paz y la reducción del riesgo de un conflicto mayor en Europa, sino la supresión de la necesidad de Putin de obtener tecnología militar y civil y hasta financiación de China. Pekín, por su parte, es el mayor comprador de los hidrocarburos y el carbón rusos.
El presidente Richard Nixon consiguió poner a la China roja de Mao contra la URSS en 1972, pinza que llevó a Leonid Brézhnev a aceptar una reducción de armamento nuclear plasmada en el primer tratado SALT. El principio del reinado de Vladímir Putin prosiguió con las excelentes relaciones entre la Rusia democrática y Occidente, pero en unos pocos años comenzó una progresiva separación, debido a que Moscú consideraba las ampliaciones de la OTAN como injerencias en su esfera de poder. La invasión de Ucrania ha arrojado a Putin en brazos de Xi Jinping… y de los ayatolás, a los que compra los famosos drones Shahed.
Trump trata de remediar la torpeza de Obama y Biden, a la vez que de regresar al consejo de Henry Kissinger de evitar una alianza entre el oso y el dragón, como la definió la analista austriaca Velina Tchakarova tan pronto como en 2015.
Si se dibujara en un mapa el mundo acorde con los sueños de la Casa Blanca, China y Rusia quedarían encerradas en Asia, junto con Mongolia, Corea del Norte y alguna otra república ex soviética, sin acceso franco a océanos abiertos. Ese bloque limitaría al oeste con la OTAN y Ucrania y al este con Japón, Corea del Sur, Taiwán y Filipinas, todos respaldados por Estados Unidos (más Australia y Gran Bretaña, el AUKUS).
Al norte, el mar Ártico, cerrado por el estrecho de Bering y, al otro extremo, por Groenlandia, Islandia y Noruega. Y al sur, un Irán neutralizado, que ya no sería el acceso de ambas potencias al Índico, y una India aliada con Washington debido a su enemistad con China y Pakistán y su demanda de energía.
“America First” significa “China Down”. Por ahora, Trump está colocando las fichas como tenía pensado, pero Xi Jinping también está sentado a la mesa y puede sumarse al juego, siquiera revolviendo el tablero.
Lo último en Opinión
Últimas noticias
-
Última hora de la guerra de Irán y EEUU en directo | Qué está pasando hoy, países atacados, bombardeos y noticias de Trump
-
Zapatero admite en el Senado que cobró en torno a medio millón de su conseguidor vinculado a Plus Ultra
-
Las Bolsas se desploman en Europa tras los ataques a Irán y el dólar y el petróleo se disparan
-
IAG, Inditex y Santander lideran las caídas del Ibex tras el ataque a Irán con descensos de hasta el 7%
-
Repsol e Indra, ganadoras del conflicto en Irán: suben con fuerza en la apertura de la Bolsa