Sánchez, ante el Supremo: la financiación ilegal
No sé qué hace falta más por conocer, qué detalles, qué cantidades, qué nombres para poder concluir con justeza que, además del enriquecimiento de los Abalos, Cerdán y cía., ha quedado acreditado ante el Tribunal Supremo que el PSOE se ha financiado ilegalmente durante la etapa de Pedro Sánchez como secretario general.
Las declaraciones de la familia Pano, del chófer de Aldama y demás compañeros mártires, ratificándose ante el Supremo lo afirmado anteriormente, despejan definitivamente cualquier duda que pudiera existir; esas dudas se han evaporado. Sánchez siempre fue un trilero, condición que multiplicó por mil cuando, gracias a la corrupción del PP (1 de junio 2018), consiguió ascender a la presidencia del Gobierno. A partir de ahí, se tomó el dinero de los demás como si fuera suyo, junto con su hermano, su mujer, sus amigos y hasta su monclovita perro.
No tengo la menor duda de que será el Tribunal Supremo u otras instancias judiciales quienes condenen al PSOE de nuevo por financiación ilegal, como lo fue en el pasado por los casos de Filesa, Malesa o Time Export. En los casos que se juzgan actualmente, aún con ribetes más escandalosos y preocupantes y, desde luego, con mayor oprobio político. Desde el punto de vista político, en efecto, cuando la sentencia condenatoria sea carne de legajo, y lo será, los actores actuales no podrán mirar hacia otro lado. Me estoy refiriendo ahora a los que coadyuvaron decisivamente a que un personaje tan indigno como Sánchez ascendiera hasta el Olimpo, cuando en realidad sus hechos vienen a demostrar que hubiera sido un magnífico reclamo de trileros en la sevillana calle Sierpes.
El PNV fue clave en aquella maniobra de derribo contra Mariano Rajoy. Precisamente su jefe actual, Aitor Esteban, fue la persona encargada de anunciar la muerte política del gallego; luego viene lo del tonto a las diez de ERC, un tal Rufián, que tras unos años en Madrid ha terminado por creerse que es de verdad. Y, en fin, el resto de esa amalgama patulea que ha sostenido contra viento y marea al presidente del Gobierno más letal para los intereses generales desde la restauración democrática.
Cuando la sentencia por financiación ilegal de esa asociación extraña que llamamos PSOE sea un hecho, a partir de ahí, ya nadie se podrá llamar a andanas. Porque se tendrá prueba irrefutable de lo que hemos venido escribiendo durante años; aquí era tan cierto como verdad. Y hemos tenido que pagar estipendio personal y profesional por ello.
Como dicen en la tierra de María Guardiola y un tal Gallardo, quien nace gochón termina sin remisión en cochino.
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