Rajoy, testigo fiable al 90%
Mariano Rajoy ha comparecido durante más de dos horas, citado como testigo en su condición de presidente del Partido Popular, ante el Tribunal de la Audiencia Nacional en relación a la primera etapa de la trama Gürtel (1999-2005). Más allá de las palabras, que monopolizan las conclusiones jurídicas de su comparecencia, el cuerpo no miente. Expertos consultados por OKDIARIO para valorar el lenguaje no verbal de Rajoy coinciden en señalar que, atendiendo a su corporalidad y actitud gestual durante el trámite, el presidente del Gobierno ha sido sincero al 90% en su declaración.
Los occidentales aprendemos a leer de izquierda a derecha por lo que establecemos una línea temporal en la que el pasado está a nuestra izquierda, el presente en el centro y el futuro a la derecha. Esto significa que quien miente o fabula suele dirigir su mirada hacia la diestra, cosa que no ha sucedido durante la testificación de Rajoy. En todo momento sus gestos y sus palabras han confluido. No ha habido contradicciones.
Rajoy ha permanecido correctamente sentado y con el cuerpo adelantado en una señal inequívoca de predisposición a hablar. Por ejemplo, las manos han estado sobre la mesa, en ningún momento las ha ocultado o bajado. Tampoco ha “jugado” o tocado el micrófono, ubicado en el centro de la misma. Todo ello denota tranquilidad, al igual que mantener los dedos entrelazados entre sí y completamente relajados. No ha pecado del habitual recurso de beber agua, algo que evidencia que no se ha sentido “en apuros” con ninguna de las preguntas contestadas.
Desde su posición inicial, neutra y constante, los brazos han salido en varias ocasiones para alternarse. Cuando hablaba de sí mismo —o de estados emocionales— el izquierdo estaba más presente. Sin embargo, al referirse a Bárcenas o Aguirre pasaba el protagonismo al brazo derecho —lado analítico del individuo—. Igualmente abundan en la veracidad de su testimonio dos gestos específicos de sus manos: el primero, cuando asomaba el dedo índice de ambas para enfatizar afirmaciones —evidencia manifiesta de autoafirmación y autoridad—; el segundo, al quedar sus manos relajadas y abiertas hacia arriba para apoyar aquello que “no recordaba o desconocía”.
Letrados y Tribunal
Mientras la tónica de Rajoy ha sido una posición de afianzamiento permanente —no ha tenido ni un solo movimiento de “removerse” o de “recolocarse” en la silla— mirando de frente a los magistrados y a la fiscal, no ha sucedido lo mismo en el caso de los letrados quienes en sus intervenciones han ido “desapareciendo en la silla” como normal general.
En el caso concreto de los letrados Benítez de Lugo y Latorre es muy curioso observar cómo han ido emergiendo en ellos coletillas como ‘eh’, carraspeos finales en las frases o aparecía la lengua en la parte central de la boca de forma rápida para humedecerse los labios coincidiendo estos gestos cuando eran advertidos por el presidente del Tribunal.
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