Lo de Sémper: Ni Hollywood, ni París en technicolor
Tengo para mí que en este país, todavía llamado España, exceptuando a Óscar Puente, no hay nadie que no se haya alegrado de que un compatriota, por lo general, simpático y optimista, haya vencido nada menos que a un cáncer de páncreas. Y sé de lo que escribo porque soy íntimo amigo del genio investigativo de la cosa, que no es otro que el famoso Mariano Barbacid.
Por lo tanto, albricias muy sinceras, querido vascongado, aunque el momento de regresar a la vida política no puede afirmarse con justeza que sea algo similar a la pax romana, aunque el gran jefe espiritual blanco esté a punto de aterrizar por estos inquietos e inciertos lares.
De modo que la gran unanimidad gozosa por el regreso de Sémper (hace tiempo que olvidé una malhadada cena en la casa de un hombre amable y bueno) no es óbice para describir el Campo de Marte al que se reincorpora. Las hostilidades las rompe un vallisoletano que debe ser muy desgraciado en su vida al entender que una simple comparación para describir una realidad política en boca de un regresado sea motivo para calificarle ipso facto de «hipócrita» y otras lindezas.
Se trata del primer aviso. Porque cuando pase el fervorín de su victoria contra la terrible enfermedad, que a todos nos emociona, volverá a sufrir en sus propias carnes la despiadada lucha cainita entre lo que representa (el centro moderadito) y una izquierdona que ventea sangre y poder a la menor ocasión.
Porque, en efecto, se puede ser moderadito y a la vez militar y participar en la gestión del Partido Popular y en su batalla por regresar al poder. Y esto es lo que no le va a permitir esa izquierdona que todavía desconoce que el Muro de Berlín cayó en noviembre de 1989 y no acepta que fueron los alemanes que venían del comunismo los que derribaron con sus propias manos aquel muro de la vergüenza.
Y, si, Borja Sémper, quiere, como parece, acabar con otro muro más reciente levantado por un heredero de saunas y abonado a la mentira, podrá comprobar en sus carnes que ser moderado, centrista y educado lleva consigo el pago de un muy duro estipendio… mucho más si es del PP.
Muy joven pude observar in action aquella bella aventura llamada UCD y a ella me remito. Murió cuando tenía que vivir para mejor causa.
Por ello, me permito recordar al guipuzcoano que no olvide la premonición de la gran princesa Casandra al rey Príamo: «Padre, de los griegos no confíes, ni siquiera cuando os traen regalos…». A estas alturas, Borja debe saber quiénes son los griegos.
Por lo demás, Sémper, enhorabuena, fuerza para todo y mucha suerte. Ambas cosas las vas a necesitar.
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