España con Sánchez marginada de la geopolítica occidental
Resulta obligado hacer referencia a esa IV Conferencia Internacional dedicada a la Defensa de la Democracia celebrada en Barcelona estos días, y donde Sánchez parece haber sido investido como el líder de la izquierda populista global. La presencia en el Palacio de Pedralbes de la Ciudad Condal de dirigentes de 20 países como representantes de esa progresía ha tenido un eco informativo y noticiable que puede ser calificado como «manifiestamente mejorable» como mucho. La presencia de la mexicana Claudia Sheinbaum, el colombiano Gustavo Petro y el brasileño Lula da Silva junto a Pedro Sánchez, tampoco es que fuera un cartel como para «tirar cohetes» como reclamo democrático.
De hecho, el contrapunto a esa convocatoria lo puso la líder venezolana María Corina Machado, de gira europea para recabar apoyo para unas elecciones libres en su país, actualmente tutelado desde Washington por Donald Trump. Previsiblemente, de no estar Nicolás Maduro relevado forzosamente de sus funciones presidenciales, hubiera podido formar parte del cartel. Y Corina ha sido más noticia que esa conferencia internacional del populismo progresista. Basta contemplar la Puerta del Sol abarrotada de miles de venezolanos exiliados en España aclamándola, para verificarlo. Y no es un mero apunte a lo sucedido, el constatar que ella se negó a aceptar la invitación de Sánchez para reunirse con él, por considerar que no es un demócrata, señalando dicha conferencia como un ejemplo al respecto.
Que las izquierdas allí representadas consideren a Sánchez como su virtual líder basta para conocerlas, dado que gobernar una coalición con la mayoría de las siglas comunistas españolas, conformando un virtual Frente Popular que tiene por aliados parlamentarios a nacionalistas separatistas protagonistas de un golpe de Estado contra el mismo fundamento de la Constitución, lo describe perfectamente. Y por si todavía cupiera alguna duda, además, siguiendo en el poder gracias al apoyo de los sucesores políticos de ETA y de acreditadas formaciones tan «progresistas» como el PNV y Junts, sin olvidar a ERC. Ése es el modelo político de referencia gubernamental a nivel internacional para los «progresistas populistas izquierdistas» que han estado reunidos en Barcelona.
Asimismo, es noticia de actualidad nacional que ayer domingo dio comienzo la «precampaña» autonómica andaluza, cuyos comicios se celebrarán el próximo 17 de mayo. Que cerrarán el ciclo electoral comenzado en Extremadura el 21 de diciembre y que hasta ahora ha estado sin gobierno pese al rotundo resultado ofrecido por las urnas. Es sabido que Aragón y Castilla y León están a la expectativa, esperando que se formalicen los necesarios pactos entre el PP y Vox para formar gobierno. El resultado de Andalucía puede ser un mazazo al sanchismo con su candidata, todavía la número 2 del PSOE y persona de su absoluta confianza personal y política como vicepresidenta 1.ª de su gobierno y ministra de Hacienda.
Responsable inmediata de una política fiscal que ha supuesto una recaudación tributaria para el Estado jamás alcanzada en España, lo que unido a los fondos europeos le ha permitido sobrevivir políticamente a Sánchez. Pese a ostentar el récord en las democracias occidentales de no haber aprobado ningún presupuesto en toda la legislatura. Sin duda, a los andaluces les ofrecerá como reclamo electoral la «financiación singular» de Cataluña, para lo que puede invitar a Salvador Illa a explicarlo.
Desde luego, mejor que invitar a Puigdemont o Junqueras, por supuesto que lo es, aunque no hay que descartar a Gabriel Rufián como eventual coordinador de las «izquierdas situadas a la izquierda» del PSOE. Que, por cierto, tampoco estuvo en la multinacional Conferencia de las izquierdas populistas. Con su «humanitario» proceso de regularización masiva de inmigrantes ilegales, Sánchez ya ha conseguido quedar fuera de la política comunitaria de inmigración, lo que definitivamente ha alejado a España del cuarteto —con Francia, Alemania e Italia— de Estados de más peso político en Bruselas. Con su manifiesta hostilidad hacia Trump y hacia Netanyahu, dirigentes de dos países de relevancia indiscutible en el mundo occidental, el sanchismo ha colocado a España en una posición de absoluta marginación en la geopolítica global y que nos afecta directamente.
Pero es el líder del populismo progresista internacional.
P.D.: Y por cierto, reconocimiento efectuado en el magnífico Palacio de Pedralbes, que era la residencia habitual de Franco cuando, con frecuencia, visitaba Cataluña.
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