Opinión
Palo Alto

El caso de la directora de la Guardia Civil

  • Graciano Palomo
  • Periodista y escritor con más de 40 años de experiencia. Especializado en la Transición y el centro derecha español. Fui jefe de Información Política en la agencia EFE. Escribo sobre política nacional

El caso de Mercedes González, la amiga íntima de Sánchez (políticamente hablando), se presentó a finales de esta semana ante el juez que instruye el llamado caso fontanera cuando en realidad debería denominarse caso directora.

Esta mujer de escasa vergüenza profesional se ha atrincherado, como su jefe, en la Dirección General de la Guardia Civil, en uno de los casos más obscenos que la vida política española recuerda en muchos lustros. Es una roldana al uso; solo que, lejos de huir a Laos como hizo aquel atrabiliario personaje aragonés, Luis Roldán, en los gobiernos de Felipe González, prefiere mimetizarse en verde oliva, esperando que el paso del tiempo le permita el olvido en la ambición de seguir en la mamandurria.

Es matemáticamente imposible que Mercedes González se reuniera con la nexa corruptora Leire para mantener cinco minutos de charleta. ¡Imposible! La directora general era consciente de que Leyre venía representando al One y a otros importantes dirigentes del PSOE y del Gobierno. Y que si ella era la más alto cargo político dentro de la Guardia Civil, no era y no es por su capacidad de mando, ni sus especiales conocimientos en nada. Su puesto se lo debía a su militancia socialista, por un lado, y, por otro, a su relación con Pedro Sánchez. Y, además, posteriormente la orden del jefe supremo no fue otra que resistir a toda costa.

Es lo que está haciendo esta directora de pocas luces y escasa vergüenza. Su comparecencia en el Senado entró de lleno en el anaquel de las mentiras, las medias verdades y en la incapacidad manifiesta para oficiar de algo relevante. Tengo para mí que su recorrido será muy corto y, finalmente, su carrera acabará donde nunca debió empezar.

Lo del DAO Manuel Llamas todavía arrastra más detritus. Se presentó ante el juez para apuntar al ministro del Interior, Marlaska, y obviamente, a Mercedes González. Recibió órdenes de proceder contra el jefe de la UCO, Antonio Balas, y él cumplió órdenes. Los tres, el ministro, la directora general y el jefe operativo de la Benemérita, continúan en sus puestos, cobrando y subidos a coche oficial.

¡Cuánta maldad a bordo!